¿Por qué debes comer las pepitas de la sandía?

Las semillas contienen fibra, proteína, además de minerales benéficos para tus músculos y piel

¿Por qué debes comer las pepitas de la sandía?
Foto: seb_ra / Canva

El interior carnoso rojo intenso y jugoso de la sandía es refrescante, es una fruta rica en agua y sales. Esa pulpa tiene maravillosos beneficios a la salud y ¡las semillas o pepitas también!.

Vamos explicando por partes los beneficios de la sandía. Es la fruta que mayor cantidad de agua contiene (95% de su peso), por lo que tiene un bajo contenido energético y es considerada como un alimento que cuida el corazón, protege las células, es depurativa, previene de enfermedades y la pueden consumir tanto niños como adultos.

Crédito: Pxhere

Lo más destacable de esta fruta en su composición es su contenido en carotenoides entre los que destaca el licopeno (a lo que se debe su color rojo). El licopeno es un poderoso antioxidante que puede ayudar a proteger a las células para que estas no sufran daño. Por esta razón se investiga la relación con la prevención del cáncer.

Te puede interesar: ¿Por qué es bueno comer alimentos con antioxidantes? ¿Pueden prevenir el cáncer?

Las pepitas o semillas de la sandía que durante mucho tiempo fueron relegadas y consumidas por mero accidente están llenas de fibra, proteínas (28,3 g / 100 g), magnesio (515 mg / 100 g), manganeso (1,6 mg / 100 g), zinc (10,2 mg / 100 g), vitamina B y grasas esenciales.

Crédito: photo7180/Canva

Por su contenido en fibra, las pepitas ayudan a ralentizar sus movimientos de intestino. Esto ayuda a disminuir la diarrea, gases e inflamación.

El recomendable es masticar bien las semillas para aprovechar la fibra, la cual ayuda en el proceso de control de peso, consecuencia de la mejora de la función intestinal.

Las proteínas que contienen las semillas de sandía, también nos benefician, ya que este nutriente es necesario para fortalecer y mantener los huesos, los músculos y la piel.

Con su aporte de minerales, como el magnesio y el zinc ayudan a la contracción muscular y favorecen el buen funcionamiento del sistema inmune. Mientras que con el contenido en manganeso, se procura el cuidado de los huesos, la cicatrización de las heridas y la activación del metabolismo.

Crédito: Kuponjabah/Canva

Una idea para el consumo de semillas es tostarlas (como se hace con las de calabaza) y consumirlas solas como botana, añadirla al yogur o añadirla a un batido de frutas.

Te puede interesar: ¿Sabías que la miel nunca se descompone? Te decimos por qué