Dan techo a desamparados vulnerables al coronavirus en hoteles de Los Ángeles

Ancianos y aquellos con condiciones crónicas serán albergados hasta que ceda la pandemia

Juan Nito Padilla y su esposo Matthew Padilla, reciben albergue en un hotel de Los Ángeles para protegerse de COVID-19. (Aurelia Ventura/cortesía)
Juan Nito Padilla y su esposo Matthew Padilla, reciben albergue en un hotel de Los Ángeles para protegerse de COVID-19. (Aurelia Ventura/cortesía)
Foto: Aurelia Ventura / Cortesía

Juan Nito Padilla y su esposo Matthew Padilla, se sintieron aliviados cuando fueron alojados en un conocido hotel del barrio de Koreatown en Los Ángeles, lo que les permite protegerse de ser infectados por el coronavirus.

Estamos más cómodos y más tranquilos. En el shelter (refugio) donde estábamos, siempre andábamos preocupados por no tocar las superficies; y como estábamos en grupo, nos sentíamos más expuestos al virus”, explica Nito.

Esta pareja del mismo sexo se casó en febrero pasado, antes de que la pandemia del coronavirus estallara. Durante nueve meses estuvieron en el primer refugio temporal para desamparados, abierto en 2018 por el alcalde de Los Ángeles Eric Garcetti.

Sin embargo, cuando se declaró la emergencia por la crisis de salud provocada por el COVID-19, los sacaron del refugio y los reubicaron en un cuarto de hotel, debido a que Matthew tiene varias condiciones serias de salud, que lo hacen un candidato viable para contraer la pandemia. 

En el hotel donde llevan dos semanas, les dan las tres comidas, y los dejan salir a caminar. “Cuando regresamos nos toman la temperatura”, dice Nito.

El supervisor Mark Ridley-Thomas visitó un hotel en Koreatown en Los Ángeles que sirve de albergue para los desamparados. (Aurelia Ventura/Cortesía)

Para la protección de todos

En medio de la contingencia sanitaria, el condado de Los Ángeles hizo un esfuerzo sin precedente para poner en cuartos de hoteles y moteles a 15,000 desamparados como Nito y Matthew; protegerlos y evitar la diseminación de la infección.

Lo mejor de todo, es que este proyecto no toma en cuenta el estatus migratorio.

La Junta de Supervisores del Condado de Los Ángeles puso en marcha una moción de los supervisores Mark Ridley-Thomas y Janice Hahn que aprueba un plan para albergar a los desamparados vulnerables hasta que la pandemia ceda.

Los supervisores junto con el proyecto estatal Roomkey y la Autoridad de Servicios de los Desamparados (LAHSA), y otros socios aseguraron los cuartos de hotel y motel para aquellas personas sin hogar vulnerables a contraer el virus, especialmente ancianos o quienes tienen condiciones de salud preexistentes.

Roomkey es un proyecto conjunto entre el estado, el condado y la ciudad de Los Ángeles para albergar en hoteles y moteles, a algunos de los desamparados más vulnerables.

Hasta el 6 de mayo, se habían ocupado 1,800 cuartos de 23 hoteles y moteles. José Delgado de LAHSA, dijo el 25% de los desamparados hospedados son latinos. “Cada día se suman más hoteles al proyecto”.

La Agencia Federal del Manejo de Emergencias reembolsarán a los hoteles el 75% del costo por cada habitación.

El proyecto Roomkey es una ganancia en múltiples frentes, ya que protege a los vulnerables y a los ancianos, preservando la salud pública de la mayor parte de la comunidad durante la pandemia, mientras simultáneamente proporciona ingreso a los propietarios de hoteles”, dice el supervisor Ridley-Thomas. 

Agrega que el proyecto Roomkey es una prueba de los valores y el compromiso colectivo para proveer un techo a todos. 

Muchos hoteles de Los Ángeles aceptaron albergar en sus instalaciones a personas desamparadas. (Aurelia Ventura/Cortesía)

Los de más de riesgo

La presidenta del Concejo de Negocios de Los Ángeles (LABS), Mary Leslie, afirma que con casi el 9% de la población desamparada mayor de 65 años y envejeciendo, deben hacer todo lo posible por proteger a estos individuos y familias en riesgo.

En tanto, Sandy Hamilton, directora del centro para ancianos Willowbrook, observa que los adultos mayores, han tenido que echar mano de sus ahorros de jubilación para atender los altos costos de la vivienda, el hogar, el mantenimiento de sus vehículos, asuntos familiares y necesidades médicas.

Esta crisis de salud pública enviará a muchos ancianos a la pobreza y al desamparo”.

Nito Padilla llevaba cuatro meses viviendo en la calle, cuando fue descubierto por una trabajadora social que lo invitó a irse al albergue para desamparados Casa Puente que está al lado de la Placita Olvera en el centro de Los Ángeles.

“Yo le dije que sí, pero la única manera de irme era que mi pareja – Matthew – se fuera conmigo a vivir. Ellos dijeron que estaba bien. Venimos a mirar y a los tres días, regresamos para quedarnos”, dice.

Nito tiene 36 años. Es hijo de padres mexicanos, nacido y criado en el sur de Los Ángeles.

No pudo aguantar el llanto cuando se dio cuenta que dormiría bajo techo.

Me puse a llorar al mirar que tenía una cama y una almohada para mi”, dice reviviendo el momento.

Matthew Padilla, su esposo, tiene 34 años.

En vigilancia constante

Heidi Marston, directora de LAHSA, puntualiza que las personas sin hogar que son albergadas en hoteles y moteles, provienen de hospitales, campamentos y albergues que necesitan reducir su población para cumplir con la distancia social, como es el caso del refugio Casa Puente de La Placita Olvera, del que provienen Nito y Matthew.

“Se les están vigilando continuamente para revisar que no desarrollen el coronavirus”, precisa.

La doctora Silvia Prieto del Departamento de Salud Pública, dice que antes de poner a una persona desamparada en un cuarto de motel, se les hace la prueba del coronavirus; y al menos dos veces al día, se les toma la temperatura.

“No se les permite congregar en áreas comunes, tienen que cumplir con la distancia social y usar mascarillas. Si alguno de ellos presenta síntomas del coronavirus, se le traslada a una habitación apropiada para que reciba un mayor cuidado, y se procede a hacer una desinfección profunda”.

Da a conocer que en el condado hay 59,000 personas sin hogar.