Si eres mamá debes cuidarte del Síndrome de fatiga crónica

Muchos médicos coinciden en que la personalidad y la actitud contribuyen a que el síndrome aparezca o que disminuya

El SFC es muy común entre las madres de familia que viven haciendo muchas actividades al mismo tiempo.
El SFC es muy común entre las madres de familia que viven haciendo muchas actividades al mismo tiempo.
Foto: Shutterstock

¿Más cansada que de costumbre? ten cuidado porque podrías estar en graves problemas de salud. Hablamos del Síndrome de fatiga crónica, una condición muy común entre las madres de familia que viven haciendo muchas actividades en el día, pero que pese a sus síntomas estas usualmente los dejan pasar por alto.

Puede que antes de la pandemia ya hayas estado un poco agotada por la ruda labor de ser madre de familia, pero en este momento en que todas las labores diarias se han potenciado bajo las cuatro paredes, ahora están experimentando un desgaste abrumador que, combinado con síntomas somáticos y psicológicos, pueden ir empeorando con esfuerzos físicos y mentales.

En la mayoría de los casos sucede cuando los síntomas clínicos de depresión (agotamiento, falta de energía e interés e incapacidad para concentrarse) surgen o se agravan por la debilidad que causa una enfermedad infecciosa como la gripe y provocan un cansancio incapacitante.

La recuperación tras una infección, depende del estado emocional y la actitud que se tengan, y por eso hay una mayor propensión a esta enfermedad cuando existen antecedentes de trastornos psiquiátricos como la ansiedad y la depresión.

Expertos argumentan que aunque la percepción del síntoma principal (cansancio) es subjetiva y varía de un paciente a otro, no debe tomarse a la ligera, así que puedes estar cerca de padecerlo si cumples con estas tres condiciones principales:

  1. Haber experimentado fatiga intensa durante 6 meses continuos o más sin ser causa de un esfuerzo actual u otras enfermedades que se relacionen con el cansancio (las cuales deberá descartar el médico durante el diagnóstico).
  2. Si el agotamiento interfiere de manera significativa con tus actividades diarias (escuela, trabajo o la rutina habitual).
  3. Si presentas 4 o más de los siguientes síntomas al mismo tiempo: dolor de cabeza o de músculos, fiebre, dolor de garganta al tragar y en las articulaciones sin hinchazón ni enrojecimiento, sensibilidad en los ganglios linfáticos del cuello o de las axilas, malestar durante más de 24 horas después de un esfuerzo físico, sueño no reparador y deterioro de la memoria a corto plazo o la concentración.

Todavía no existen causas claras que provoquen este Síndrome de fatiga crónica ni tampoco un tratamiento definitivo. Todo se centra en el apoyo emocional que la familia y amigos puedan brindar, sólo si se tratará de una consecuencia relacionada con un trastorno psiquiátrico, entonces te canalizarán con un especialista.

Muchos médicos coinciden en que la personalidad y una actitud optimista contribuyen a que el síndrome disminuya.