Los efectos nocivos del gas radón en la salud: por qué aumenta el riesgo de cáncer
Se trata de un gas radiactivo de origen natural que suele concentrarse en los interiores de las casas
El cáncer de pulmón es el más letal en EEUU. Crédito: Shutterstock
El radón es un gas radiactivo de origen natural que puede ingresar a las viviendas sin que sus habitantes lo adviertan. No tiene olor, color ni sabor, y su presencia no provoca síntomas inmediatos. Sin embargo, respirar concentraciones elevadas durante años puede aumentar considerablemente el riesgo de desarrollar cáncer de pulmón.
Según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA), el radón es la segunda causa principal de cáncer de pulmón en el país, después del tabaquismo, y está relacionado con aproximadamente 21,000 muertes anuales. De ellas, unas 2,900 corresponden a personas que nunca fumaron.
Qué efectos tiene el gas radón en la salud
El radón se produce por la descomposición natural del uranio presente en el suelo y las rocas. Puede ingresar a las casas a través de grietas en los cimientos, juntas de construcción y aberturas alrededor de las tuberías.
Cuando se inhala, sus productos de desintegración radiactiva pueden depositarse en las vías respiratorias y dañar el ADN de las células pulmonares. Con el tiempo, ese daño puede contribuir al desarrollo de cáncer.
El riesgo depende principalmente de la concentración del gas, el tiempo de exposición y los antecedentes de tabaquismo.
Las personas que fuman presentan un riesgo mucho mayor cuando también están expuestas al radón. No obstante, quienes nunca fumaron tampoco están libres de peligro.
¿El radón provoca síntomas?
La exposición al radón no produce señales inmediatas que permitan identificarlo.
No causa un olor particular, irritación reconocible ni síntomas específicos de intoxicación. Sus consecuencias pueden aparecer muchos años después de una exposición prolongada.
Por eso, no es posible saber si una vivienda tiene concentraciones elevadas por cómo se sienten sus habitantes. La única manera de detectarlo es mediante una prueba ambiental.
Cómo reducir el riesgo de exposición al radón
La EPA recomienda medir los niveles de radón en las viviendas, independientemente de su antigüedad o ubicación.
Existen kits domésticos de corta y larga duración. Si los resultados alcanzan o superan los 4 picocurios por litro (pCi/L), la agencia recomienda tomar medidas para reducir la concentración. También aconseja considerar intervenciones cuando los valores están entre 2 y menos de 4 pCi/L.
Entre las soluciones se encuentran los sistemas de extracción que impiden que el gas acumulado debajo de los cimientos ingrese al interior.
Sellar grietas puede contribuir a reducir las entradas de radón, pero generalmente no es suficiente como única medida cuando se detectan niveles elevados.
Para conocer cómo realizar una prueba y qué opciones existen para reducir la exposición, consulta la información oficial de la EPA sobre el radón en las viviendas.