¿Realmente existen las casas embrujadas? Esto es lo que dice la ciencia

Ruidos extraños, fantasmas... todo eso tendría una verdadera razón de ser y que no tiene nada que ver con otras dimensiones o con el más allá

¿Realmente existen las casas embrujadas? Esto es lo que dice la ciencia
Los fenómenos dentro de este tipo de viviendas que generan miedo son producidos por situaciones que pueden explicarse perfectamente por la ciencia.
Foto: Shutterstock

Los fantasmas no existen y lo que la gente dice percibir en las llamadas “casas embrujadas”, eso que le produce piel de gallina, tiene que ver con un fenómeno científico perfectamente comprobable. Eso explica el investigador británico Richard Wiseman, un psicólogo con pasado de mago que se dedica hace años a desmitificar fenómenos paranormales.

Wiseman, con una gran experiencia en el análisis de casos extraños, expuso su propia teoría acerca del porqué se producen estos hechos en apariencia inexplicables. Él fue llamado a lo largo de los años para ocuparse de acontecimientos “fantasmales” en diferentes edificios y monumentos antiguos.

Para llevar a cabo su tarea, fue reclutado para visitar lugares con tradición de ser espeluznantes. Así, estuvo en el antiguo palacio de Enrique VIII en Hampton Court, donde la leyenda indica que 2 de las 8 esposas de aquel monarca inglés, Jane Seymour y Catherine Howard, deambulan todavía por los corredores.

“He trabajado en el Palacio de Hampton Court, fuimos los primeros ‘cazafantasmas’. Nos quedamos allí durante 10 días”, explicó el psicólogo, según lo consigna el medio británico Daily Star.

“Allí tienen una parte del palacio llamada galería embrujada donde la gente tuvo muchas experiencias extrañas. Realizamos algunos experimentos, como también lo hicimos en las bóvedas subterráneas de Edimburgo, que supuestamente también están embrujadas”, continuó Wiseman.

“En cada caso vimos que es cierta la afirmación que asevera que las personas tienen experiencias extrañas -agregó-, aun sin conocer su reputación”, agregó.

Pero después de estudiar detenidamente los escenarios en los que estuvo, Wiseman llegó a la conclusión de que esas raras sensaciones se producen por algo relacionado al ambiente.

“La hipótesis que planteo tiene que ver con ondas de ultrasonido -ondas de sonido de muy baja frecuencia que pueden producir los autos y las unidades de aire acondicionado- que te hacen sentir muy incómodo y ponerte la piel de gallina, pero que no puedes escuchar. Es muy posible que los lugares ’emburjados’ tengan una gran cantidad de esas ondas”, explicó Wiseman.