Un recorrido de ocho años con el beneficio de DACA

Testimonio de Claudia López, una joven ‘dreamer’ que no ha dejado de luchar para salir adelante.
Un recorrido de ocho años con el beneficio de DACA
Claudia López es beneficiaria de DACA desde el 2012. (Suministrada)
Foto: Claudia López / Impremedia

Desde hace un tiempo la incertidumbre de no saber si podía continuar en este país se apoderaba de mí. Pese a que trataba de ignorar el tema también busqué opciones que incluían la posibilidad de emigrar a Canadá y trabajar allá. Me rehusaba a vivir en Estados Unidos completamente indocumentada de nuevo.

Mi futuro, al igual que miles de beneficiarios de la Acción Diferida para los Llegados en la Infancia (DACA) estaba en manos de la Corte Suprema. Sin embargo, el anuncio de este jueves por la mañana fue muy agradable ya que se determinó que no había bases solidas para terminar DACA y este continuará por tiempo indefinido.

Mi nombre es Claudia López, tengo 37 años y soy beneficiaria de DACA desde el 2012. Gracias a este programa pude lograr grandes metas como trabajar para prestigiosas universidades, comprar un auto nuevo y ser dueña de mi propia casa.

Yo llegué a Estados Unidos de Guerrero, México en 1996 para reunirme con mi familia.

El no tener papeles no me detuvo para buscar mis sueños. Cuando fui aceptada a la universidad estatal de California, Northridge (CSUN), llegué a tener hasta tres empleos a la vez para poder costear mi educación superior.

En el 2008 me gradué de CSUN con un doble título en Estudios Chicanos y Psicología. Después de graduarme continúe trabajando como niñera y limpiando una fábrica. Cuando se enteraron que tenía un título universitario en la empresa me ofrecieron trabajo como capturista de datos. Pese a que fue una buena oportunidad, en el 2011 tuve que dejar el empleo por la falta de un seguro social valido.

Un año después se anunció DACA. Toda la nación escuchó al presidente Barack Obama decir que los jóvenes indocumentados éramos ciudadanos en toda la extensión de la palabra “excepto en papel”.

En ese momento no pude evitar la emoción y lloré. Para mí era una segunda oportunidad de lograr mis metas.

Aun recuerdo la fecha exacta cuando recibí mi permiso de DACA por primera vez; el 26 de diciembre del 2012.

Inmediatamente comencé a solicitar empleo en varias compañías, incluyendo la agencia de Metro en Los Ángeles y la Universidad de Pepperdine en Malibu.

Cuando manejé hacia Malibu para mi entrevista vi la playa y se me hizo muy bonito el lugar. Pensé que sería muy padre poder trabajar ahí.

Y así fue. Me aceptaron para trabajar en el departamento de contabilidad, y desde entonces decidí que esa sería mi carrera.

Tres años después cambié de empleo para trabajar en UCLA donde estuve otros tres años y actualmente trabajo en el departamento de contabilidad para una compañía privada de bienes raíces.

Mi casa, mi sueño americano

Mientras trabajaba en Pepperdine, unos colegas comenzaron a hablarme acerca de la posibilidad de comprar mi propia casa. Para mi eso era muy importante porque no solo estaba logrando mi sueño pero también estaba rompiendo las barreras de quienes creen que los inmigrantes no podemos tener una casa.

Así que comencé a ahorrar y trabajar en mejorar mi crédito. Una vez que se cerró el trato y recibí los documentos y llaves de mi casa en Palmdale, fue un logro enorme para mi el hacerlo sola y un asombro para mi prestamista.

Me dijo que nunca había tenido una persona como yo—beneficiario de DACA—que hubiera comprado su propia casa.

Desde el 2008 mis padres tenían guardados sus muebles en un almacén (storage), cuando perdieron su propia casa debido a la recesión.

Cuando los estábamos metiendo los muebles a mi casa mi mamá me dijo que, lo que más gusto le daba es que sus muebles se estaban yendo a mi casa. Para ella eso era una señal de que el sueño americano si existía.

A veces las cosas no se dan al primer intento, pero si uno lucha todo se puede lograr.

Ahora pienso que cuando no tenía nada, en realidad si tenía muchas aspiraciones y es lo que me llevó a luchar por mis sueños.

También creo que en el 2012, el presidente Obama no se despertó un día y dijo: “hoy les voy a dar a los jóvenes nacidos en otros país una oportunidad para que puedan realizar una vida normal”, creo que todo esto se ha logrado gracias al trabajo que hemos realizado por muchos años.

Los jóvenes de ahora tienen muchas más oportunidades, sobre todo por toda la tecnología que existe. Y también tenemos a Dreamers que ya son cuidadnos. Ellos también pueden hacer la diferencia con sus votos. ¡Ahora es el momento!

Tal como lo dijo Claudia López lo redactó Jacqueline García