La vigilancia de transeúntes podría perjudicar a empresas latinas 

La vigilancia de transeúntes podría perjudicar a empresas latinas 
Foto: Google / Cortesía

Los estadounidenses hemos sobrellevado pérdidas y dolor inmensos en los últimos dos meses, incluidas más de 100,000 muertes debido al COVID-19. Muchos de nosotros nos sentimos impotentes, sin saber cuándo terminarán estos tiempos de dolor y miseria. Además, en medio de todo, no podemos escapar el triste hecho de que más de 40 millones de personas han presentado reclamos por desempleo y que innumerables pequeñas empresas siguen sufriendo los golpes de la paralización económica producida por la pandemia.

En California, esas pequeñas empresas y la fuerza laboral que las impulsa serán el real indicador de nuestra recuperación. Es vital que les brindemos todo el apoyo posible.

Un aspecto importante de la restauración de la vitalidad del panorama de pequeñas empresas en California al nivel previo al COVID-19 será asegurarnos de que no se deje atrás a los empresarios y trabajadores latinos, de que las fuerzas del gobierno no impidan que disfruten de los mismos recursos que los no latinos. Según CalMatters, aproximadamente la mitad de la fuerza laboral latina en California la conforman trabajadores en los sectores de ventas y servicios, donde la pandemia ha causado estragos.

Los gobiernos municipales pueden hacer mucho para que estos repunten; y su éxito está estrechamente vinculado al bienestar socioeconómico de la población latina de California.

Si se toman en cuenta todas las dificultades que los empresarios y trabajadores latinos enfrentarán en los próximos meses, es preocupante leer sobre programas en proceso de implementación que sabemos generarán un enorme malestar en muchas comunidades latinas.

Además esto se hace prácticamente sin la participación de las personas a las que más impactarán. Me refiero a la nueva herramienta de rastreo de vehículos del Departamento de Transporte de Los Ángeles (LADOT por su sigla en inglés), llamada Especificación de Datos de Movilidad (Mobility Data Specification o MDS).

MDS requiere que, a fin de recibir el permiso para operar, las empresas de transporte dan a la ciudad acceso a datos sobre la ubicación de transeúntes en tiempo real. Por ahora, esto incluye el punto de partida y llegada, además de la ruta de cada tramo realizado en una bicicleta sin sistema de emplazamiento o motoneta que circula por Los Ángeles. Pero LADOT ha descrito públicamente su visión de implementar MDS para todos los viajes compartidos y vehículos comerciales, lo que significa que, a fin de cuentas, rastreará de todo, desde Ubers y Lyfts hasta la entrega a domicilio de pizzas y el reparto de alimentos en camiones.

Lo preocupante sobre MDS es que, a pesar de que no recopila los nombres de los transeúntes, es relativamente fácil identificarlos según dónde han estado, ya sea su casa o trabajo. Peor aún, ¡los transeúntes no tienen la opción de decidir si participar en MDS!

Este no solo es un problema de privacidad personal y libertades civiles, sino también un problema económico. En tan solo Los Ángeles, el número potencial de empresas que podrían verse impactadas es muy alto, y es muy posible que los negocios propiedad de latinos se vean afectados desproporcionadamente. Sabemos que los empresarios y trabajadores inmigrantes son vitales para las comunidades en toda California y que aquí, los problemas inmigratorios están inseparablemente ligados a los problemas económicos.

Si los datos de MDS fueran a caer en manos equivocadas o los inmigrantes latinos cayeran víctimas de vigilancia excesiva por parte de las autoridades gubernamentales por medio de esta tecnología, innumerables negocios operados por inmigrantes y que emplean a trabajadores latinos también se verían perjudicados.

Como presidente y director ejecutivo de las Cámaras de Comercio Hispanas de California, escucho atentamente a nuestros miembros y las empresas locales que estos operan, y sé que si una tecnología como MDS se desarrolla hasta alcanzar su pleno potencial, generaría en ellos enorme ansiedad. Lamentablemente, LADOT no ha escuchado lo suficiente a los residentes ni las partes interesadas al poner en práctica esta tecnología, la que pretende se convierta en un mecanismo de vigilancia de gran alcance.

El departamento no ha respondido a las muchas inquietudes serias sobre privacidad y derechos civiles que han surgido, ni ha tenido audiencias públicas en las que agrupaciones como la mía puedan expresar su opinión. Esta no es manera de gobernar, especialmente en un momento en que los gobiernos municipales deben prestar particular atención a las necesidades de las pequeñas empresas que emergen de los estragos económicos de la pandemia del COVID-19.

Me preocupa que si continúa la implementación de MDS por LADOT, particularmente sin atender los comentarios públicos a fin de resolver las inquietudes sobre privacidad y seguridad, las consecuencias serían que las empresas latinas quedarían rezagadas en la recuperación económica futura, como ha sido el caso después de recesiones económicas pasadas. La amenaza de vigilancia excesiva por medio de MDS sería otro obstáculo más que los latinos tendrían que derrumbar para disfrutar de la prosperidad que muchos otros estadounidenses logran.

Julián Cañete es presidente y director ejecutivo de California Hispanic Chambers of Commerce y representa los intereses de más de 800,000 empresarios hispanos en California.