Solidaridad blinda a periodistas de Tijuana

Campaña desde San Diego logra reunir ayuda para comprar materiales de protección para reporteros en la frontera expuestos al COVID-19

Muchas veces el trabajo de la prensa consiste en acudir a hospitales y hablar con diversos miembros de la comunidad. / fotos: Manuel Ocaño.
Muchas veces el trabajo de la prensa consiste en acudir a hospitales y hablar con diversos miembros de la comunidad. / fotos: Manuel Ocaño.
Foto: Impremedia

Octavio Fabela, un reconocido periodista de Tijuana, México, salió a reportear a la calle después de dos meses de trabajar desde su casa —medida que tomó para evadir el contagio del COVID-19 ya que las enfermedades que padece podrían hacer que una infección lleguara a ser letal.

“Padezco las cuatro condiciones más vulnerables ante el COVID 19, pero gracias a nuestras compañeras de San Diego [en California], hoy puedo salir a trabajar con mi equipo de protección”, dijo Fabela a La Opinión.

Salió a la calle con mascarillas, guantes, gel antibacterial y, por si la llega a necesitar, también tiene una careta transparente.

“Por la naturaleza de nuestro trabajo estamos en constante contacto con la sociedad y con los grupo vulnerables”, expresó.

“La verdad estoy muy agradecido con nuestras compañeras por todo este equipo [que nos dieron]” con el que ahora puede desempeñarse con alguna confianza, comentó el periodista conocido como “Rabanito”, porque de pequeño fue pelirrojo.

Fabela es solo uno de decenas de periodistas que hoy cuentan con equipo protector para continuar su trabajo periodístico en las calles de Tijuana, algunos en Rosarito y otros en Tecate y Mexicali.

Una pérdida, el punto de quiebre

Sandra Dibble, una periodista que desde 1994 cubre Baja California en el diario San Diego UnionTribune, platicó la forma en que nació la idea de ayudar a los reporteros al sur de la frontera.

Un experimentado reportero de Mexicali, Moisés Márquez, perdió la vida víctima del COVID-19 el último 8 de mayo. En ese tiempo, Tijuana comenzaba a registrar un claro incremento de contagios y llegaba más claramente la pandemia.

“Lo conocí desde sus días de reportero del periódico La Crónica y me afecto mucho su fallecimiento”, comentó Sandra Dibble.

Sandra Dibble contó cómo nació la idea de este proyecto de ayuda.

Por su parte, la reportera Wendy Fry, quien ahora cubre regularmente Tijuana, le comentó sus temores de que algunos reporteros indepenientes al sur de la frontera pudieran contagiarse del
coronavirus.

“Veía cuán duro trabajaban mis amigos y colegas en Tijuana y cómo estaban estresados por tener que comprar equipo para protegerse y batallaban mucho para encontrarlo por su cuenta”, dijo Fry a La Opinión.

Comentó que en Estados Unidos hay más protecciones para los periodistas. Aunque aún con equipo, es un trabajo arriesgado, los medios generalmente ayudan a reducir el riesgo al cubrir parte de los costos y proporcionar mascarillas.

“Le dije a Sandra que me preocupaba que algunos reporteros libres [freelancers] tuvieran que elegir entre salir sin protección o rechazar trabajos que tanto necesitaban”, narró Fry. “Estábamos realmente motivadas para hacer algo cuando murió nuestro colega de Mexicali”.

Se entregaron en bolsas ziploc mascarillas N95 y también cubrebocas de fieltro y antibacterial.

La unión hace la fuerza

A la mañana siguiente Sandra Dibble abrió una cuenta de GoFundMe y pidió al público que por favor ayudara a recaudar fondos para conseguir mascarillas y equipo para los reporteros de Tijuana y Baja California.

“Propuse reunir $2,000 dólares, pero en menos de una semana ya teníamos $2,900”, dijo Dibble. “Me conmovió mucho la rapidez con que la gente daba. Una persona donó 500 dólares; otros daban 5 dólares, lo que pudieran… Querían ayudar a los reporteros”.

Las reporteras de San Diego compraron equipo, mascarillas tipo KN-95 y quirúrgicas; además de guantes.

Sandra Dibble, y otros voluntarios se vieron en la casa de la comunicadora Sonia de Anda, dirigente de la organización Yo Sí Soy Periodista —que reúne a reporteros de ambos lados de la frontera—para armar en bolsas ziploc, paquetes con el equipo de protección.

Días después, De Anda anunciaba que estaría en un estacionamiento un par de horas para entregar a los reporteros interesados su respectivo equipo.

La ayuda fue un cambio notable. Manuel Ayala, periodista independiente, opinó que el proyecto “fue un gran apoyo, porque al principio cuando llegó la pandemia no podíamos conseguir equipo. Todo estaba agotado y teníamos que trabajar como podíamos”.

Sonia de Anda recordó que Ayala, entre muchos otros reporteros, “tenían que cubrir informaciones en hospitales [con enfermos] de COVID-19, en panteones donde enterraban a cada vez más víctimas de la pandemia, y los colegas trabajaban con mascarillas de fieltro [un material de tela prensada] que no eran garantía de protección”.

Agregó que el material de protección estaba agotado en Baja California y algunas farmacias que todavía tenían mascarillas KN95 las vendían en más de 150 pesos —unos $7.50— que en Tijuana sí debilita la economía de los reporteros.

Con el equipo que Sandra Dibble y Wendy Fry compraron, armaron 75 paquetes con dotaciones distintas según el nivel de riesgo de cada reportero.

“A los que más andan en la calle y cubren situaciones de riesgo como tener que cubrir hospitales les dimos 10 mascarillas KN95, cinco N95 y 10 de fieltro y dos botellitas de gel; a compañeros que trabajaban más bien desde su casa o que no corrían tanto riesgo, les dimos menos equipo pero no dejamos a nadie sin proteger”, recordó De Anda.

El reportero Manuel Ayala. 
El reportero Octavio Fabela dijo estar más tranquilo con el equipo recibido.

Manuel Ayala dijo que sintió el cambio al poder salir protegido a trabajar, “te da más confianza y te permite desenvolverte mejor”.

Carlos Moreno, un fotógrafo independiente de doble nacionalidad que vive en Tijuana, recordó que antes de esa ayuda, “platicaba con algunos colegas de cómo teníamos que trabajar sin contar siquiera con el mínimo equipo de protección”.

Al preguntarle a Sandra Dibble sus motivaciones, de inmediato recordó al periodista Moisés Márquez, pero también dijo que actuó por “respeto, cariño y admiración por la labor que emprenden mis colegas, día tras día. Muchas veces sin reconocimiento”.

“Yo sé cuánto aman a su profesión, pero también sé que toman riesgos. El gran peligro siempre ha sido el narcotráfico. Esto [la pandemia] es un nuevo tipo de peligro”, comentó.

Wendy Fry dijo que el plan resultó ser un gran éxito con mucho apoyo de personas que se preocupan por los informes y los reporteros en esta región.

“Creo que, con un poco de suerte, esta experiencia posiblemente conducirá a otros proyectos entre reporteros de ambos lados de la frontera”.