Esenciales pero sin beneficios: trabajador pide ayuda por el COVID-19 y le cancelan el contrato

Pandemia pone en evidencia la vulnerabilidad y pobreza laboral de los choferes del Puerto de Los Ángeles.
Esenciales pero sin beneficios: trabajador pide ayuda por el COVID-19 y le cancelan el contrato
Los hermanos Luis (i) y Manuel Chavarria son choferes de camión. (Suministrada)
Foto: Hermanos Chavarría / Cortesía

Manuel Chavarría, de 41 años, ha trabajado como camionero desde hace 16 años en el puerto de Los Ángeles. Pero fue hasta hace poco que comenzó a conocer sus derechos después de haberse quedado sin trabajo tras ser hospitalizado.

Hace dos años, Manuel comenzó a trabajar para la compañía Container Connection donde ya laboraba su hermano Luis Chavarría. No es extraño ver que muchos camioneros en esta rama usualmente son considerados trabajadores independientes a cargo de los pagos y servicio de sus camiones, así como de sus horarios y beneficios.

Tras el brote de coronavirus, los camioneros fueron identificados como trabajadores esenciales. Esto les permitió seguir laborando para llevar cargas a tiendas grandes como Walmart, el cual es el cliente número uno de la compañía Container Connection.

No obstante, no recibieron aumento de pago como lo hicieron los trabajadores de supermercados y farmacias, con el “héroes pay”.

Los hermanos Chavarría, al igual que muchos otros camioneros, decidieron seguir trabajando porque sus gastos personales y del trabajo no podían esperar.

Lo que poco imaginaba Manuel es que durante estas jornadas sería infectado del COVID-19. Desconoce donde pudo haber sido exactamente, pero sí recuerda que en varios lugares a donde llevaba la carga, los trabajadores no mantenían distanciamiento social ni usaban tapabocas.

A finales de abril comenzó a sentirse mal con mucho dolor en el cuerpo y problemas para respirar. Se hizo el examen del COVID-19, pero sus resultados no llegaban.

Para el 9 de mayo ya no aguantó más y su esposa lo llevó de emergencia al hospital donde le dieron la noticia de que era positivo al COVID-19.

“Me dijeron que me iban a entubar. Yo no sabía qué era eso, pero me sedaron y yo sin poder levantarme”, dijo Manuel. “Así estuve desde el 9 de mayo al 17 de junio”.

Debido a la noticia inesperada, Manuel no tuvo tiempo de avisar en su trabajo. A su cargo seguía la obligación de seguir pagando el estacionamiento de su camión en la compañía donde lo deja guardado, el seguro y la mensualidad.

“Mi esposa trató de hablar con ellos para que me ayudaran y lo único que hicieron fue cancelar mi contrato”, dijo Manuel.

Esto prevenía que se siguieran acumulando los gastos del seguro del camión que no estaba siendo usado. Sin embargo, todavía es su responsabilidad pagar los $45 por semana del camión que está en el estacionamiento de la compañía y los más de $1,500 de la mensualidad del pago del camión.

“Ha sido muy difícil porque de por sí los viajes ya eran pocos y lo que ganaba se iba para la renta, el pago del camión y mi familia”, dijo Manuel, quien está casado y tiene cuatro hijos, tres de ellos menores de edad. “Yo no tenía ahorros”.

Mientras Manuel se recupera lentamente. Dijo que la fuerza a sus piernas está regresando poco a poco después de haber estado sin movimiento por más de un mes. También continúa con problemas de respiración y se cansa muy rápido.

No toman el virus en serio

Luis, de 42 años, dijo que desde que comenzó la pandemia la compañía no lo ha tomado con la importancia requerida.

“Solo nos mandaron una nota que decía que somos esenciales, pero no se preocupan de nosotros ni nos dicen cómo protegernos”, dijo Luis, asegurando que sus gastos son muy similares a los de su hermano. “Aparte del trabajo bajó el trato de los despachadores y nos tratan como si estamos pidiendo limosnas”.

Esto incluye que los choferes de los camiones no pueden ir a la oficina y cualquier papel que necesitan deben pedirlo y se los dejan en la bodega.

“Cuidado y te acerques a ellos porque eso no está permitido”, aseguró.

Luis dijo que después que su hermano cayó enfermo se enteró del sindicato de los Teamsters Local 848 que representa a varios camioneros de los puertos. Los hermanos aseguran que el grupo les ha ayudado moralmente, a Manuel económicamente y a ambos a conocer sus derechos en el trabajo.

Ambos hermanos y sus familias tienen Medi-Cal porque aseguran que sus gastos después de todas las deducciones son tan cortos que no les alcanza ni para pagar un seguro médico de su bolsillo.

Ricardo Hidalgo, portavoz de los Teamsters, dijo que, aunque los trabajadores reportan salarios en su forma 1099 de entre $120,000 a $170,000, cuando deducen todos los gastos de camión e impuestos terminan con un salario anual de entre $25,000 y $40,000.

“Es obvio que no les alcanza, es por eso que están en Medi-Cal o Medicare con sus familias”, dijo Hidalgo. “Porque estos choferes están pagando los gastos de estas grandes corporaciones como el pago de los camiones, el combustible, el seguro. Las compañías ponen estos gastos a nuestros choferes latinoamericanos y eso no tiene sentido”.

Hidalgo espresó que se estima que los choferes de camiones de carga del puerto son en un 97% a 98% inmigrantes latinos y, como en el caso de los hermanos Chavarría, la mayoría de ellos desconocen sus derechos en el trabajo.

Los hermanos Chavarría dijeron que esperan que las compañías de los puertos puedan identificar a los choferes como empleados y dejen de explotarlos.

Aseguraron que para estas corporaciones los trabajadores solamente son esenciales mientras pueden trabajar, porque cuando caen enfermos no se preocupan en lo más mínimo por su salud o el bienestar de su familia.

Manuel dijo que hasta el momento no ha escuchado de su compañía y desconoce si tendrá trabajo cuando regrese.

La Opinión intentó comunicarse con Universal Logistics Holdings, compañía matriz de Container Connections, pero al cierre de esta edición no hubo respuesta.