Tarjeta Roja: Messi, La Liga y el Barcelona, los reyes del mal gusto

Todos los involucrados han tenido gestos bajos que complican su salida

La afición culé es la más afectada y a la que menos se toma en cuenta.
La afición culé es la más afectada y a la que menos se toma en cuenta.
Foto: EFE

Es importante iniciar teniendo algo muy claro: Leo Messi ya está fuera del Barcelona. No hay poder humano que pueda hacer que vuelva a vestir la camiseta azulgrana.

La guerra está declarada y sí, es una pena que todo termine así.

Soy fanático del Barcelona desde hace 35 años y lo que está ocurriendo con Messi me llena de tristeza, pero para nada de sorpresa. El equipo azulgrana ha hecho del maltrato de sus leyendas una macabra característica corporativa y aunque es verdad que no hay jugador que esté por encima de ningún club, las directivas de éste, han abusado de su autoridad y las historias, terminado mal siempre:

Diego Maradona, el mejor jugador del momento, acabó yéndose a derrochar el fútbol más increíble a Nápoles por diferencias con la directiva, Luis Figo y Michael Laudrup terminaron con el acérrimo rival por que sus respectivas dirigencias no hicieron nada por evitarlo.

El Barça también se perdió de un jugador de época en Ronaldo porque en su momento “no se le valoró” y claro, el brasileño decidió marcharse a Italia y luego sabemos dónde terminó.

Mención aparte merece el caso de Pep Guardiola, máximo referente del “Dream Team” como jugador y el mejor entrenador que tuvo el equipo en su historia, salió por la puerta de atrás de ambos puestos pese a ser -hasta entonces- el máximo entusiasta y enamorado del club culé. No hay amor por el equipo suficiente cuando una dirigencia es así de intransigente y autoritaria.

El “Caso Messi” confirma que cuando hay política de por medio todo se echa a perder y que definitivamente la del Barça es la directiva del mal gusto. Lo ha demostrado una y otra vez, pero en este caso hay gestos bajos por doquier:

Leo Messi es el primero, porque todos entendemos su rompimiento irreversible con la directiva, pero su “matrimonio” no era solo con ella, también involucrados estamos los millones de aficionados a su fútbol que compramos sus camisetas todos estos años, ahorramos años para viajar y verlo jugar o que estamos atados a la televisión de paga para apoyarlo cada fin de semana.

Nosotros también te hicimos el más grande y nos merecemos una explicación cara a cara, Leo.

Messi desaprovecha (o decide no tomar) la oportunidad de mantener comunicación con sus seguidores a través de redes sociales y contarnos la verdad, cualquiera que sea, la entenderemos y lo dejaremos ir con agradecimiento. Eso haría más grande su leyenda y evidenciaría con claridad que el problema es y ha sido siempre la corrupta presidencia de Bartomeu.

Quizás Leo solo está guardando silencio porque está asesorado también por gente con muy mal gusto. Eso quiero pensar todavía.

La Liga cae muy bajo de igual forma poniéndose del lado del equipo públicamente en contra de un solo jugador, sin importar quien sea, entendiendo que su desesperación por perder a Leo es aún mayor que la del propio Barça, porque también pierde a su activo más valioso, pero sin recibir nada a cambio.

Es claro que no estamos hablando de cualquier jugador y que en caso de ponerse más complicada la cosa todavía, la FIFA siempre respaldará a una figura que la ha significado tanto como lo de Messi, más allá de contratos, dinero y todas esas cosas mundanas que se resolverán en los juzgados, el máximo organismo no permitirá que sus últimos años como profesional sean a la sombra de un pleito legal de estas proporciones que inclusive pueda inhabilitarlo.

De una u otra forma todos acabarán perdiendo tiempo, recursos humanos y muchísimo dinero, pero el mayor perdedor desde ahora, será el club azulgrana, que, secuestrado por una directiva del peor gusto, deja ir al mejor jugador de la historia.

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