Condenan a cadena perpetua a los asesinos de un policía latino de Los Ángeles

Los dos hombres fueron acusados del asesinato del agente Ricardo Gálvez, ocurrido en 2015 en la ciudad de Downey

Condenan a cadena perpetua a los asesinos de un policía latino de Los Ángeles
El Dpto. del Sheriff de Los Ángeles investigó el asesinato.
Foto: ETIENNE LAURENT / EFE

Dos hombres acusados del asesinato del oficial latino de policía Ricardo Gálvez, ocurrido en 2015 en la ciudad de Downey, California, fueron condenados este viernes a una pena máxima de cadena perpetua, informó la Fiscalía de Distrito del condado de Los Ángeles.

Jeremy Anthony Álvarez, de 26 años, fue condenado a un mínimo de 30 años en prisión y un máximo de cadena perpetua tras declarase culpable en marzo de un cargo de asesinato en segundo grado e intento de robo por la muerte del policía latino.

Steven Knott, de 23 años y medio hermano de Álvarez, recibió una condena de un mínimo de 50 años en la cárcel y un máximo de cadena perpetua luego de haberse declarado culpable de los cargos de asesinato en primer grado e intento de robo con el uso de una arma de fuego.

El 18 de noviembre de 2015, el oficial Ricardo “Ricky” Gálvez, de 29 años, se encontraba vestido de civil y sentado dentro de su vehículo particular en el estacionamiento de la estación de policía en Downey (condado de Los Ángeles), luego de haber asistido a un entrenamiento profesional en un lugar cercano.

Alrededor de las 11 de la noche, dos hombres se acercaron a su vehículo y le dispararon. El policía no tenía su arma de dotación consigo.

Al escuchar los disparos, otro agente que estaba en su auto persiguió a los sospechosos hasta la cercana ciudad de Montebello, donde estos abandonaron su vehículo y escaparon a pie. Seguidamente fueron arrestados tres sospechosos, incluidos Knott y Álvarez, que posteriormente fueron acusados.

Según señaló en su momento durante una conferencia de prensa el teniente John Carina del Departamento del Sheriff de Los Ángeles (LASD), la muerte del agente Gálvez fue un intento de robo “que terminó mal”.

Gálvez, quien llevaba cinco años como miembro del Departamento de Policía de Downey, era retirado de la Marina de Estados Unidos y cumplió dos despliegues en Irak.

Los fiscales del caso fueron los abogados Michael Blake y Mary Murray, de la División de Crímenes contra Oficiales de Paz. La investigación fue realizada por el Departamento del Sheriff del Condado de Los Ángeles.