Primeros trabajadores de supermercado en LA reciben la vacuna

Dentro del grupo de empleados esenciales también estuvieron quienes laboran en empacadoras de carne

Unas 250 personas recibieron ayer la primera dosis de la vacuna. / Fotos: cortesía del Sindicato UFCW 770 de LA.
Unas 250 personas recibieron ayer la primera dosis de la vacuna. / Fotos: cortesía del Sindicato UFCW 770 de LA.
Foto: UFCW / Cortesía

Pablo Ávila, un trabajador esencial de carnicería en un supermercado en Los Ángeles, ha tenido que enfrentar verdaderos embates debido a la pandemia.

“Mi papá murió por COVID-19 en marzo, en la segunda semana que llegó la pandemia a Los Ángeles, mi suegro en la siguiente semana… Y hace un mes murieron dos tías de mi esposa”, contó don Pablo a La Opinión.

En diciembre de 2020, el virus llegó a su propia casa. “Nos dio a mi esposa y a mí. Pudimos reponernos, pero quedé fuera del trabajo por tres semanas”, platicó.

Lupita Amador, quien trabaja en la panadería de otro supermercado angelino también fue víctima del coronavirus en julio pasado. “A mí sí me dio muy fuerte, por lo menos tres semanas”, comentó.

Pablo Ávila trabaja en el sector de carnicería de un supermercado en LA. (UFCW)

La familia no sabe muy bien cómo fue que se contagió que “a todos nos dio en la casa”, expresó.

Por su parte Eladio Pérez, empacador de pollo en un supermercado en Highland, cuenta que “nos enfermamos [de COVID-19] mi esposa, mi niña y yo”. Cuenta que duró casi dos semanas mal, hasta que se recuperó y pudo regresar a trabajar en diciembre.

Estos son solo tres trabajadores esenciales del área de Los Ángeles, de un contingente de 250 empleados de supermercados, empacadoras de carne y farmacias que este sábado recibieron la primera dosis de la vacuna contra el COVID-19 de Pfizer mediante un acuerdo entre el estado de California y la administración del presidente Joe Biden.

El evento se llevó a cabo ayer en la primera clínica móvil de vacunación del Sindicato Unión de Trabajadores de Comercios de Alimentos UFCW 770 de Los Ángeles.

“Me siento afortunado de tener la vacuna y agradecido con el gobernador”, dijo don Pablo Ávila, quien lloró de emoción y de alivio cuando le aplicaron ayer la primera dosis.

Opinó que es muy importante que todos los empleados que trabajan con alimentos se vacunen, pues “es garantía de que nos cuidamos y cuidamos a otros”.

Por su parte, Lupita Amador platicó que al recibir la primera dosis se dio cuenta de que la gente a veces corre rumores sin base. “Lo importante es que en dos semanas me van a poner la segunda dosis”, reflexionó.

Para grupos vulnerables

La clínica funcionó como una instalación satélite descentralizada del centro de vacunación masiva de la Universidad Estatal en Los Ángeles.

Es parte de una estrategia para llevar las vacunas a grupos vulnerables, como los trabajadores esenciales, que debido a sus horarios de trabajo y ubicación, difícilmente pueden llegar a formarse a centros de vacunación.

Kathy Finn, secretaria tesorera del sindicato, dijo a La Opinión que la unión hizo la selección de trabajadores esenciales a vacunarse este sábado “entre negocios y en áreas altamente impactados por el COVID-19”.

Esas áreas tienen al mismo tiempo “alta concentración de residentes de color, en su mayoría latinos”.

El Departamento de Salud de California aportó las vacunas y el sindicato seleccionó a los trabajadores esenciales que se han “encargado de alimentar a sus comunidades en medio de altos niveles de contagio durante la pandemia”, indicó un comunicado.

El evento se llevó a cabo ayer sobre Shatto Pl.

La representante estatal dijo esperar que este tipo de evento, que se llevó a cabo en la sede sindical, se repita aunque agregó que eso depende del gobierno del estado.

La comunidad latina y en especial la de trabajadores esenciales latinos ha sido fuertemente impactada a lo largo de la pandemia en Los Ángeles.

Entre noviembre pasado y principios de este mes las muertes por COVID-19 en el condado de Los Ángeles se dispararon, de acuerdo con información del doctor Muntu Davis, funcionario de Salud local.

Las muertes de latinos triplicaron a las de los blancos en el mismo condado en ese lapso y las autoridades de Salud consideran que la disparidad se debe en parte a que la comunidad de trabajadores esenciales es mayor entre los latinos.

“Los hispanos están pagando el precio de ser esenciales durante la pandemia”, de acuerdo con María de Lourdes Alvarado, del Instituto de Salud Popular del Sur de California en Los Ángeles en un artículo para la Asociación Americana del Corazón. Y explicó que la disparidad que afecta más a los latinos no se limita al área de Los Ángeles.

Dijo que “los hispanos en el país, se enferman y mueren de manera desproporcionada en comparación con los blancos, ya que la pandemia continúa resaltando las desigualdades sociales que dejan a las comunidades históricamente marginadas en mayor riesgo de estar expuestas al virus”.