Familia de solicitantes de asilo se reunifica tras dos años de separación

El cambio en las políticas de asilo bajo Biden permitió el reencuentro

Manolo Lara da la bienvenida a su esposa Ana Celina Rodríguez Herrera y a su hija Ashly Yuleisy. (Cortesía Manolo Lara)

Manolo Lara da la bienvenida a su esposa Ana Celina Rodríguez Herrera y a su hija Ashly Yuleisy. (Cortesía Manolo Lara) Crédito: Cortesía

Manolo Lara vivió una felicidad indescriptible al reencontrarse con su esposa y su hija en el Aeropuerto Internacional de Los Ángeles (LAX), a quienes no abrazaba desde que las dejó en Guatemala para emigrar a este país en busca de una mejor vida.

“No hay palabras para decirles cómo me sentí. Fueron dos años sin estar con ellas. Mi hija tenía 9 meses cuando me vine a Estados Unidos, trayendo conmigo a Tyler, su hermano”, dice Manolo.

Su hijo Tyler, quien tampoco pudo estrechar a su madre y su hermana menor por dos años, acudió lleno de expectación a recibirlas. “El niño está muy contento de estar con la mamá y su hermanita. Durante este tiempo de separación, solo nos veíamos por el teléfono. Cuando mi niña me miró en persona, se quedó sorprendida”.

Manolo Lara y su hijo Tyler. (Cortesía Mayra Todd)

El 7 de abril por la mañana, este joven padre guatemalteco se reunificó con su esposa Ana Celina Rodríguez Herrera y su hija Ashly Yuleysi Lara Rodríguez de 3 años. 

Cuando entró Biden como presidente de Estados Unidos y cambiaron las políticas de asilo, vimos la oportunidad de que mi esposa y mi niña pudieran venir para que nos pudiéramos reunificar como familia”, cuenta Manolo.

Platica que a su esposa Ana Celina y a su pequeña hija les tomó casi un mes el viaje entre Guatemala y la frontera sur con México. “Ellas se entregaron a las autoridades de migración por el lado de Texas y las mantuvieron detenidas como por una semana. Nunca las separaron”.

Manolo admite que tomaron el riesgo de que su esposa y su hija hicieran el peligroso recorrido entre Guatemala y Estados Unidos,  animados por el gran deseo de volver a estar juntos.

¿Qué más le puedo pedir a la vida?… ya estoy con el amor de mi vida”, dice Ana Celina emocionada.

Si bien, reconoce que durante el viaje sufrió de mucha ansiedad, explica que el momento más duro fue cuando se entregó a las autoridades de migración y tuvo miedo que la fueran a regresar a Guatemala. “Gracias a Dios nos trataron bien y aquí estamos ya todos unidos en familia”.

Manolo y Tyler con el abogado Peter Schey y Mayra Todd de Women Now. (Cortesía Peter Schey)

Manolo tiene 25 años de edad y Ana Celina, 26 años. Él fue el primero en escapar de la violencia y la pobreza de la costa de Guatemala, donde vivían. Dejó su país en mayo de 2019 acompañado de su hijo Tyler que ahora tiene 5 años.

La vida de Manolo como inmigrante ha estado llena de desafíos. “Solicitamos asilo político en la frontera del estado de Texas. Pero después de establecerme en Los Ángeles, los agentes del Servicio de Migración y Aduanas (ICE), me separaron de Tyler – en febrero de 2020 -, cuando mi hermana fue a una entrevista de rutina y llevaba al niño”.

Tyler fue enviado a un centro para menores no acompañados de la ciudad de Montebello en el condado de Los Ángeles. Gracias al apoyo del abogado Peter Schey, presidente del Centro de Derechos Humanos y Leyes Constitucionales (CHRCL) y abogado líder del Acuerdo Flores, Manolo pudo recuperar a su hijo, semanas más tarde.

Y cuando apenas se recuperaba de la experiencia traumática de la separación, en julio de 2020 en plena pandemia, una nueva tragedia se asomó a su vida al incendiarse el garaje que convertido en una improvisada vivienda, él y su hijo compartían con una hermana y su hija en la ciudad de Palmdale, al norte del condado de Los Ángeles.

“Salimos vivos de milagro. Si el incendio hubiera sido de madrugada cuando estábamos todos durmiendo, no estaríamos vivos”, recordó Manolo.

Manolo Lara con su hijo Tyler. (Cortesía Manolo Lara)

Tras el siniestro, el abogado Schey abrió una cuenta en el sitio GoFundMe a través de la cual Manolo y su hijo Tyler recaudaron miles de dólares para recuperarse y no quedarse en la calle, ya que sus pocas pertenencias quedaron consumidas por el fuego.

Manolo se encuentra en el proceso de asilo. “Ya fui a que me tomaran las huellas dactilares y estoy en espera de la fecha de corte”. Aún no tiene un permiso de trabajo.

El abogado Schey es quien representa sin cobro alguno al joven inmigrante y a su hijo para su caso de asilo. “Espero que también me ayude con la petición de asilo de mi esposa, pero ando preocupado por eso”.

Manolo dice que todo lo que desea es que su familia y él puedan tener un estatus migratorio en este país. “Quiero que mis hijos se preparen y tengan un buen futuro. Yo quiero un mejor trabajo y aprender inglés”.

Mientras eso sucede, Manolo afirma que con su esposa, su hija y Taylor a su lado, “mi felicidad está completa”.

El primer día que Biden asumió el cargo de presidente de Estados Unidos, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) anunció que ya no pondría a los solicitantes de asilo bajo un programa de castigo, y no serían forzados a permanecer en México. En 2018, el presidente Trump había ordenado que los solicitantes de asilo debían esperar en México mientras se llevaba a cabo su proceso. 

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