De la violencia doméstica a chef de la Sinfónica de Pasadena

Encuentra en la cocina una terapia a los abusos sufridos

De la violencia doméstica a chef de la Sinfónica de Pasadena
La chef Gricelda Judith Burgueõ Gutiérrez se abre camino en el mundo de la gastronomía angelina. (Araceli Martínez/La Opinión)
Foto: Araceli Martínez / Impremedia

Cuando Gricelda Judith Burgueño Gutiérrez se mete a la cocina y se pone a crear y a probar distintos platillos, se olvida de la vida de violencia doméstica que la obligó a escapar de México y de aquellos días aciagos en los que junto con su hija vivió durante semanas en su automóvil en las calles de Los Ángeles.

Hoy en día, Judith como prefiere que la llamen, es una de las chefs de la Sinfónica de la ciudad de Pasadena y está creando su propia empresa de preparación de comida saludable en la que incluye impartir clases de cocina.

A esta inmigrante mexicana, la pasión por la gastronomía, le viene desde niña.

“Mi mamá tenía un restaurante a la orilla de la carretera en Villa Unión, un pueblo en el estado de Sinaloa. Yo desde los 9 años, comencé a ayudarle en la cocina, haciendo tortillas”.

Los tacos de camote de Judith Burgueño, una de sus creaciones más originales. (Araceli Martínez/La Opinión)

En Mazatlán, Sinaloa, donde ella nació, trabajó en la cocina de varios hoteles de primer nivel. Fue ahí donde conoció al hombre con quien se casaría y tendría dos hijas.

“En 2001, venimos a Estados Unidos, pero cuando pegó la recesión de 2008, regresamos a México. Nuestra hija menor que ahora tiene 17 años, nació aquí en Los Ángeles”.

En 2016, Judith salió huyendo de Sinaloa con su hija menor, cuando ya no aguantó el maltrato de su esposo.

“Me las vi muy duras cuando llegué aquí. Mi paisano, el chef Claud Beltrán fue quien me abrió las puertas, me ha ayudado y al ver mi dedicación y habilidad para la cocina, exigió que me dieran un buen salario”.

Cuenta que fue el chef Beltrán quien la llevó a trabajar con él, en la preparación de comida en varias compañías de catering del área de Los Ángeles.

Fue durante uno de los trabajos extras que tuvo que tomar para sobrevivir, como chofer de una compañía de transporte compartido, que conoció a la asistente de un famoso director de cine.

Chef Judith Burgueño con sus tacos de camote. (Cortesía Judith Burgueño)
La chef de alta cocina Judith Burgueño muestra alguna de sus creaciones. (Cortesía Judith Burgueño)

“Durante el viaje, le hablé con mucho entusiasmo de mi trabajo . Ella me dijo que si estaría dispuesta a cocinar para ellos y claro que les dije que si”.  

Recuerda que la primera vez que la llamaron para preparar comida para el director de cine y sus invitados, estaba tan estresada porque no tenía un techo donde vivir, que no se dio cuenta que todo el tiempo estuvo enfrente de ella, el actor Nicolas Cage hasta que cuando terminó de trabajar, alguien se lo hizo notar.

“Encontré un techo recorriendo las calles del Sur de Pasadena, que era el área que conocía. Pregunté por un departamento y por suerte que la dueña aceptó que me metiera con solo darle $600, pero la renta era por $1,300 y yo no tenía más dinero. No sabía que iba a hacer para completar el resto”.

Fue entonces cuando se confió al director de cine y le dijo que era una persona sin hogar. “Él de inmediato, me mandó un cheque por $1,700. Enseguida pagué lo que me faltaba de renta”.

En esa época como chofer de transporte compartido, dice que ofrecía a sus pasajeros, sus tamales veganos. “No está permitido, pero yo tenía mucha necesidad. Los promovía y me los compraban”

Y todo iba bien, dice Judith hasta que comenzó la pandemia y todo se paralizó.

Judith Burgueño con su mentor el chef Claud Beltrán. (Cortesia Judith Burgueño)

“Pasé tres semanas angustiada en mi casa, pensando cómo iba a hacer para pagar mis cuentas sin eventos a los cuales prestar mi servicio de catering”, dice.

De tanto pensar y pensar, se le prendió la idea de vender comidas saludables para las familias. “Todo mundo hablaba de fortalecer el sistema inmunológico para no enfermarnos del Covid-19. Así que creé un menú con alimentos para reforzarlo, de preferencia con productos que ya tenemos en la casa; y empecé a buscar clientes”.

Una de sus creaciones fueron los tacos de camote así como un aderezo para ensaladas hecho en base a un jarabe natural que a ella le daban de niña para aliviar la tos. “Lleva cebolla morada, ajo y vinagre de manzana orgánico básicamente”.

Una de sus modalidades es preparar el menú de acuerdo a las necesidades de cada familia, ya sea vegana, vegetarianos o si comen de todo.

También tuvo que contratarse como chef personal de familias pudientes durante la pandemia. 

Judith Burgueño muestra sus empanadas. (Araceli Martínez/La Opinión)
Judith Burgueño está creando una compañía de comida saludable. (Cortesía Judith Burgueño)

“La familia de un director de cine que me contrató solo me advirtieron que no querían comida mexicana porque no les gustaba. Les comencé a preparar mole poblano, enchiladas verdes. Ellos se quedaron sorprendidos.¿Esto es comida mexicana? ¿de verdad? Es auténtica comida mexicana, les respondí. Quedaron fascinados”.

Revela que antes de la pandemia, ella no sabía nada de redes sociales. “Con el apoyo de mi hija mayor de 23 años que vive en Alemania y dos de sus amigas nos conectamos por Internet y me comenzaron a asesorar para promoverme en las plataformas sociales”.

Ahora Judith está creando su propia compañía RedFig.Cooking para ofrecer sus servicios de preparación de comida saludable y dar clases. “Enseño a la gente desde saber comprar y voy con ellos al mercado para mostrales cómo seleccionar los alimentos con los que van a cocinar. También reviso lo que tienen en la alacena y el refrigerador”.

Y está contenta porque en colaboración con Claud Beltrán son los chefs de los eventos de la Sinfónica de Pasadena. “Estoy muy feliz porque los conciertos de la Sinfónica de Pasadena, van a reabrir este verano, después de interrumpirse todas las actividades debido a la pandemia”.

Judith dice que ella es una chef creativa, a quien le gusta crear, experimentar y tratar nuevos platillos. “Una dieta saludable no tiene porque ser aburrida”.

A cuatro años de haber dejado México para salvar su vida del abuso doméstico, Judith revela que aún recibe terapia psicológica. “Yo llegué a este país con una gran crisis nerviosa y con mucha ansiedad y miedo. Encontré en la cocina un refugio, una manera de desconectarme y desahogarme. En la actualidad, me siento más confiada porque me di cuenta que siempre hay esperanza de que la vida mejore. Siempre llega gente para ayudarnos a salir adelante”.

Puedes contactar a Judith en Instagram: chefjudithb, y en el sitio: redfig.cooking