Vendedores ambulantes se enfrentan ante la brutalidad, el abuso y las amenazas

Los trabajadores piden a las autoridades angelinas que se actualicen las leyes de venta de alimentos para poder laborar legalmente

Vendedores ambulantes se enfrentan ante la brutalidad, el abuso y las amenazas
Vendedores ambulantes protestaron frente al ayuntamiento de Los Ángeles. (Suministrada)
Foto: CPC / Cortesía

Vendedores por todo el condado de Los Ángeles reclaman que no solamente se enfrentan a la brutalidad de extraños que los atacan sin motivo, pero ahora con la reapertura del estado ha habido varios casos de agentes de salubridad que les quitan su mercancía.

Julio Monterroso, un vendedor de comida guatemalteca, recientemente grabó un video donde se ven a las autoridades del Departamento de Salud Pública (DPH) tirar la comida de los vendedores ambulantes.

“Llegaron a tirar la comida como de seis o siete puestos”, dijo Monterroso quien vende en el área de Westlake. “No dicen nada, no se identifican solo comienzan a tirar. De ahí se fueron para el MacArthur y a la tercera seguir tirando [comida]”.

Añadió que los agentes les advirtieron que, si los siguen viendo en la calle con sus productos de comida para vender, los multarán con $1,000 y tendrán un récord criminal.

“Nosotros somos gente trabajadora y lo que ganamos no es mucho para que lo tiren”, dijo el vendedor guatemalteco.

Indicó que él y sus compañeros se sienten frustrados ya que el permiso que pide el DPH no existe.

“Hemos llegado a querer sacar el permiso y nos dicen que si es de comida no hay”, dijo el vendedor de 36 años. “Estamos dispuestos a pagar un permiso de comida accesible”.

Julio Monterroso, vendedor ambulante, participó en la protesta. (CPC)

Cansados de este acoso y con el objetivo de hacer sus voces escuchar, alrededor de una centena de vendedores, incluyendo a Monterroso, se manifestaron frente al ayuntamiento de Los Ángeles el martes para pedir que cambien las leyes.

Sergio Jiménez, organizador con la Community Power Collective (CPC), dijo que las acciones más recientes se han visto en las áreas del este de Los Ángeles, Glassell Park, Leimert Park y la Plaza Olvera.

“Los funcionarios tienen que trabajar y presionar al DPH para identificar los pasos apropiados para poder hacer cambios en el código de saneamiento; sin estos cambios, será imposible ver un futuro próspero donde los vendedores ambulantes tendrán la oportunidad de tener éxito como microempresas independientes”, indicó Jiménez durante la conferencia de prensa el martes.

Cifras de CPC indican que menos del 2% de los aproximadamente 10,000 vendedores del condado de Los Ángeles tienen el permiso de comida.

Demandas

Carla de la Paz, directora de CPC, dijo que los vendedores tienen cuatro demandas para el condado y la ciudad.

Primero, quieren que se detenga el desplazamiento de vendedores ambulantes de los conocidos centros de venta. Segundo, piden detener el uso de agentes armados del Departamento de Policía de Los Ángeles (LAPD) o del alguacil del condado de Los Ángeles (LASD) durante la revisión de venta ambulante.

“No hay otro negocio, no hay restaurante donde el LAPD se presente para hacer la inspección de alimentos”, dijo De la Paz.

La tercera demanda es para que el DPH actualice las leyes “anticuadas” de venta de alimentos.

“El condado sigue diciendo, ‘obtengan sus permisos de salud y los dejaremos en paz’ pero es imposible que los vendedores obtengan sus permisos porque esas leyes fueron escritas para restaurantes y para camiones de comida, y no se han actualizado para apoyar a los vendedores ambulantes”.

 

Y lo último, enfatiza, que exigen es una moratoria en la aplicación de la ley, hasta que se resuelvan estos problemas.

Los activistas dijeron que es injusto ver a la comunidad de vendedores ambulantes recibir advertencias de multas, desalojos y que la inversión de los vendedores de todas las edades y géneros termine en botes de basura.

“Allí está el LAPD, está el BSS [Buró de Servicios de la Calle], está el alguacil, el DPH y las agencias de Metro que hacen cumplir la ley, pero no hay un solo departamento que se concentre en la educación o la asistencia técnica a la comunidad de vendedores ambulantes”, reafirmó Jiménez.

DPH intenta informar a los vendedores

En respuesta a las acusaciones, el DPH aseguró que sus inspectores de salud realizan a menudo actividades educativas con los vendedores ambulantes para informarles de las regulaciones estatales; el objetivo es ofrecerles asistencia con el proceso de obtención de permisos.

Agregó que los inspectores están autorizados por el Código de Alimentos Minoristas de California para confiscar los alimentos de vendedores que parezcan ser insalubres y no seguros para el consumo público.

El DPH añadió que muchas veces, los inspectores de salud han sido amenazados o intimidados, razón por la cual los agentes del orden los acompañan en sus visitas a áreas conocidas por la venta de alimentos no permitida.

Finalmente, aseguró que están trabajando con el Departamento de Asuntos Comerciales y del Consumidor (DCBA) y una organización sin fines de lucro, en un programa piloto para crear carritos de comida que cumplan con lo requisitos del Código de Alimentos Minoristas a bajo costo.