Salvadoreños de Los Ángeles ante el inicio de la era bitcoin

Algunos inmigrantes ven con optimismo la ‘innovadora’ ley del presidente Bukele en El Salvador; otros, especulan sobre el nacimiento de una ‘nueva oligarquía’

Una mujer paga con bitcoin en El Salvador.
Una mujer paga con bitcoin en El Salvador.
Foto: Marvin Recinos / Getty Images

Ante la promesa del presidente de El Salvador Nayib Bukele de estimular la economía con la criptomoneda como moneda de curso legal a la par del dólar, salvadoreños en Los Ángeles se encuentran divididos, mientras los analistas se mantienen escépticos.

El experimento llamado Chivo Wallet App, que es seguido de cerca en las redes sociales por sus partidarios y detractores con las etiquetas #bitcoinday y #noalbitcoin ha generado bastante respaldo, pero también muchas dudas, especialmente por una pérdida inicial.

Entre lunes y martes, las 450 unidades bitcoin compradas por el gobierno mediante una inversión total de $28.415 millones registraron una pérdida inicial de $2.486 millones.

En respuesta al complicado inicio, el presidente Bukele explicó en su cuenta de Twitter que “Como toda innovación, el proceso del #Bitcoin en El Salvador tiene una curva de aprendizaje. Todo camino hacia el futuro es así y no se logrará todo en un día, ni en un mes. Pero debemos romper los paradigmas del pasado. El Salvador  tiene derecho a avanzar hacia el primer mundo.

Julie Aguilar no le tiene mucha confianza al nuevo sistema. (Jorge Macías)

Por otro lado, el primer mandatario dijo a sus connacionales que el bitcoin ayudará a ahorrar $400 millones anuales en comisiones por remesas, cobradas por terceros, es decir, empresas que ofrecen servicios financieros de transferencia internacional de dinero a quienes no tienen una cuenta bancaria: Azimo, EasySend, MoneyGram, PayPal, Remitly,Western Union, World Remit , Xoom.

Estadísticas oficiales de remesas familiares compiladas por la Federación de Asociaciones Cooperativas de  horro y Crédito de El Salvador (FEDECACES) señalan que los salvadoreños enviaron un total de 4,284.95 millones de dólares, entre enero y julio de este año,  es decir, $1,214 millones más que en el mismo período en 2020.

“Dinero debajo del colchón”

“Yo estoy reconstruyendo mi casita en Santa Ana, le envié $2,000 a mi sobrina y le pedí que guardara el dinero debajo del colchón, hasta no ver qué  más va a pasar”, dijo a La Opinión, Jaime Peñate, director cultural de la Confederación Centro Americana (COFECA), un salvadoreño nacido en Santa Ana, que desconfía del nuevo sistema monetario de su país natal.

“Se trata de un negocio para quienes quieren ser parte de la nueva oligarquía del país, incluyendo a “pelele”, dijo en relación al presidente Bukele. “Todos sabemos que Karim, el hermano del presidente es parte de los dueños de los 200 cajeros automáticos que se instalaron en el país”.

Agregó que El Salvador es un país pobre y la criptomoneda es para la inversión de los ricos y millonarios.

“Este muchacho [Bukele] está jugando con fuego y con el hambre de la gente; imagínese, solamente el 5% de los salvadoreños tienen acceso a un teléfono inteligente y casi nadie podrá hacer ese tipo de transacciones”.

Para la apertura opcional de la aplicación móvil “Chivo”, el gobierno regaló $30.00 a las personas, con el afán de fomentar el uso del bitcoin entre quienes acostumbran a hacer transacciones de compraventa en dólares.

Algo innovador

La legislación aprobada en El Salvador requiere, sin embargo, que todas las empresas, excepto aquellas sin la tecnología, acepten el pago en bitcoin.

El empresario Ronald Solórzano, importador y exportador salvadoreño alabó que su país se haya abierto al mundo del dinero cibernético.

“En El Salvador ya existía el bitcoin como criptomoneda y algunas personas, negocios y pequeños locales ya lo usaban para pagar artículos de comida o en mercados”, expresó.

En efecto, en playa El Tunco, en el Departamento de la Libertad, que recibe a numerosos turistas extranjeros y es sede de competencias internacionales de surfear ya circulaba el bitcoin de persona a persona.

Ronald Solórzano ve con buenos ojos la llegada del bitcoin. (Jorge Macías)

Ahora será de manera institucional, aunque opcional.

“El gobierno ha apostado por algo innovador; busca fomentar el ingreso y poder crecer la economía del país”, indicó Solorzano. “El auge se verá cuando la gente invierta sus bitcoins en cosas reales como negocios, propiedades o casas”.

Un progresista

Si bien el cambio hacia servicios de inversión y transferencia de dinero digital parecen más baratos y convenientes, economistas advierten de la volatilidad de la criptomoneda que puede subir y cotizarse muy alto, o sufrir una caída libre hasta dejar sin dinero a la gente.

“Un país atrapado en un sistema monetario loco (dolarización), se mueve hacia un sistema aún más loco al convertir Bitcoin en moneda de curso legal. Incluso el segundo mejor teorema no me ayuda a pensar en cómo esto podría terminar bien”, escribió en su cuenta de Twitter Dani Rodrik, profesor de economía en la Universidad de Harvard.

Por su parte, el asesor financiero Carlos Guamán, director ejecutivo de la Corporación El Triunfo, de Santa Ana, California, consideró que, de acuerdo con el valor matemático que hace el gobierno salvadoreño de ahorrar $400 millones por medio del envío de remesas, la gente recibiría su dinero completo, no tendría que depender del dólar y con la moneda virtual crecer la economía más rápido.

“Ese es el lado positivo, pero, en el otro lado de la moneda nadie te garantiza que el bitcoin funcione y literalmente te estás enfrentando a un laboratorio más que experimental con Bukele, que es un progresista, pero al que le puede salir el tiro por la culata”.

Negocios en El Salvador ya están cobrando con la nueva criptomoneda. (Getty Images)

La especulación de las ganancias son “más riesgosas que apostar en Las Vegas”, dijo  Guamán. “acá, usted apuesta a lo desconocido y es pura especulación”.

Demasiada tecnología para algunos

 Lorena Miranda, una inversionista que reside en Los Ángeles, explicó que ella envía remesas a su padre Miguel Ángel, mediante la aplicación Remitly, y por $100 le cobran una tarifa de $ 8.75 que considera “justa”.

“Antes de tener esta aplicación tenía que ir en persona a un establecimiento de Western Union, y ahora tampoco tengo que ir al banco porque la aplicación del teléfono inteligente está conectada a una cuenta bancaria de mi papá, quien, además, tiene también la opción de ir personalmente a reclamar el dinero en una ventanilla”, explicó.

Miranda expresó que, de acuerdo con lo que sabe sobre la criptomoneda en su país natal, si una persona gana un salario mínimo para sobrevivir y considera que con invertir $100 se va a hacer rico, “está en un error, pero si usted tiene dinero extra que no lo va a usar por largo tiempo ese es el riesgo que asumirá de ganar o perder”.

Sin embargo, piensa que el presidente Bukele “sabe lo que está haciendo, porque desde que llegó a la presidencia le ha cumplido al pueblo”.

Blanca Rubio de Martínez, originaria de San Miguel, empleada de la pupusería y restaurante Mar y Tierra, en el Este de Los Ángeles, consideró que el sistema de dinero digitalizado es complicado para ella, porque no sabe leer ni escribir.

“Yo crecí en el campo y allá tampoco mi mamá [Lorena del Tránsito Martínez] sabe usar la tecnología”, dijo. “Seguiré mandándole dinero como yo conozco”.

Por su parte, Julie Aguilar, propietaria del restaurante y esposa del salvadoreño René Aguilar, expresó que a ellos no les sorprendió que el bitcoin haya sido aprobado como moneda de curso legal.

“Este gobierno se sale con la suya de cualquier manera; eso del bitcoin puede estar arriba o puede que la gente se quede sin nada”, subraya.

Las criptomonedas llegaron a tener un valor máximo de $65,000 a principios del mes de mayo.

App ChivoWallet

Todos los salvadoreños dentro y fuera de su país pueden utilizar este sistema para enviar dinero desde su celular. Solo baje la aplicación Chivo Wallet  – habilitada por el gobierno-, se identifica con su documento de identidad o pasaporte, e inmediatamente recibirá $30 de crédito por parte del gobierno para estimular su uso.  El objetivo es evitar intermediarios y que la criptomoneda se convierta en la nueva forma de enviar dinero a las familias en El Salvador.