¿Cuál es el papel del gobernador frente a la violencia de Zacatecas?

Al tomar protesta como nuevo gobernador del Estado de Zacatecas el pasado 12 de septiembre, David Monreal señaló que este estado se encuentra “agonizando” frente a las condiciones de violencia e inseguridad que padecen sus habitantes.

El nuevo Gobernador de Zacatecas, David Monreal, señaló que el estado se encuentra “agonizando” por la violencia.
El nuevo Gobernador de Zacatecas, David Monreal, señaló que el estado se encuentra “agonizando” por la violencia.
Foto: Agencia Reforma

MEXICO.- “Soy un buen muchacho”. ‘Fue una de las primeras frases que hizo el ex gobernador de Zacatecas, Alejandro Tello, al llegar al poder en 2016. En ese tiempo, el político del Partido Revolucionario Institucional (PRI) se presentaba como una joven promesa de buenas intensiones para mejorar su estado.

Cinco años después, al entregar el poder a su sucesor —el morenista David Monreal—, el estado es uno de los más violentos del país, con el mayor número de muertos, campesinos obligados a ser sicarios o sembrar marihuana, extorsiones a los pequeños negocios de los más pobres, miles de desplazados y una percepción de inseguridad del 65%.

En los últimos días, habitantes de la comunidad de Ermita de los Correas y otros de los alrededores tuvieron que huir con la ropa que tenían puesta hacia Estados Unidos, Los Ángeles, la Ciudad de México, Tijuana, Monterrey, Guadalajara o a donde pudieran evitar su muerte atenazados por las organizaciones criminales.

Dejaron borregos, vacas y gallinas encerrados; trastes, documentos, muebles y recuerdos de cuando el pequeño poblado, ubicado al norte del municipio de Jerez, era un paraíso de tranquilidad, lejos del actual infierno de la provincia mexicana, donde viven los más humildes mexicanos. 

“Se habían llevado a algunos muchachos para obligarlos a ser parte de sus crímenes”, dijo un desplazado en entrevista con este diario quien solicitó el anonimato.

Sobre la manera en que el crimen organizado se tomó el control en la entidad hay varias versiones. Una de las principales es que la policía estatal y las municipales están a años luz del nivel de poder, armamento y estrategias del Cartel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y el de Sinaloa que se pelean la plaza.

Al rendir su último informe de Gobierno, Tello culpó al gobierno de Andrés Manuel López Obrador, quien ha tenido una política de menor confrontación con las organizaciones criminales bajo el slogan de Abrazos no balazos.

 “Zacatecas necesita del compromiso total del Gobierno Federal, vía la Guardia Nacional, así como de las fuerzas armadas; de otra manera, los esfuerzos no serán suficientes”, dijo como si tal cosa, sin autocríticas: 

“Uno de los mayores retos que tiene y tendrá nuestra entidad en los próximos años, será el de terminar con la escalada de violencia derivada de vendettas y ajustes de cuentas, así como la intención de controlar el territorio por parte de los grupos del crimen organizado”.

Estas declaraciones las dijo mientras en la sede de la Secretaría de Seguridad Pública se realizaba un homenaje póstumo de cuerpo presente a los tres policías estatales ejecutados unos días antes por presuntos integrantes de la delincuencia organizada.

Por su parte, el gobernador entrante, David Monreal (hermano del ex gobernador  y actual senador, Ricardo Monreal) señaló al tomar protesta el 12 de septiembre que Zacatecas se encuentra “agonizando”, frente a las condiciones de violencia e inseguridad que padecen sus habitantes.

Sin embargo, para sorpresa de muchos críticos, ratificó al secretario de Seguridad Pública Arturo López Bazán acusado de incompetencia para frenar la violencia. Analistas políticos denuncian que tanto el gobernador de Zacatecas como muchos en el resto del país se benefician del río revuelto.

 “Apuestan al dejar hacer, dejar pasar, mientras se forran de dinero con esa actitud frente al crimen, como se ha demostrado en todas las investigaciones que sí se ha hecho en Estados Unidos”, advirtió José Fernández Santillán, analista de seguridad nacional del Instituto Tecnológico y de Estudios Superiores de Monterrey.

El analista observó que ahora Tello dejó el gobierno “sin pena ni gloria” como si su estado no se hubiera desangrado ni se cometieran todo tipo de fechorías: nada más se quedaba por el chinito: milando y milando (mirando), dice. 

“Generalmente los gobernadores llegan al poder cuando ya entendieron con los capos, tú haces esto y yo voy a hacer aquello otro y el problema se complica cuando vienen las guerras entre cárteles opuestos como ahora en esa región entre el CJNG y los de Sinaloa”.

La posición geográfica de Zacatecas es muy importante para el crimen organizado por ser uno de los principales productores de marihuana y amapola, por ser donde pasa el tráfico de armas y de personas así como las extorsiones.

Los habitantes de Ermita de los Correa dicen que sólo han podido regresar algunos de ellos y resguardados por el Ejército, principalmente adultos mayores que se niegan a dejar su tierra y prefieren morir ahí; lo más jóvenes consideran que es “imposible” habitar su lugar de origen.

“Tengo familia en Los Angeles y no vi otra salida más que pedirle ayuda”, cuenta una mujer que emigró junto con sus tres hijos, después de que los sonidos de las balas le impedieron dormir por las noches, cuando los delincuentes se tomaron el pueblo, las tiendas, las carreteras. 

“Han desaparecido mujeres y hombres de la comunidad, no sabemos dónde están. Hay carros baleados y quemado y viviendas en varias comunidades del municipio de Jerez.

Las denuncias de cómo fueron atenazando las organizaciones criminales a Zacatecas fueron constantes y el problema fue creciendo. Migrantes en Estados Unidos denunciaron en su momento que las obras que construyeron con el Programa 3×1 habían sido tomado por los criminales como ocurrió en el poblado Las Animas con el auditorio.

“Lo denunciamos hasta el cansancio en el estado”, recordó Martha Jiménez, de la organización Hermandad Mexicana. “Mandaron al ejército y los delincuentes nada más se movieron a los pueblos de a lado”.G

Las cárceles también fueron otra señal. Armados con equipos antimotines, además de extintores, balas de goma, bombas de gas lacrimógeno, y el apoyo de camiones cisterna de bomberos, dos mil integrantes de la Guardia Nacional, Ejército Mexicano, Policía Estatal Preventiva, Policía Vial y Policía Ministerial, tomaron este año el control del Centro Regional de Readaptación Social de Cieneguillas.

Los ataques a lugares públicos dio múltiples alertas. Matanzas en bares, en la calle, en el campo, en los restaurantes. 

“Si la inseguridad siguió es porque así se quería, de eso no nos queda duda”, dijo la madre de familia en Los Angeles. ¿Pedirá asilo en EU? Aún no lo sabe: a la mayoría de los mexicanos, EEUU les rechaza la solicitud.

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