Madres de familia juntan firmas para prohibir la venta de cigarrillos electrónicos

El ayuntamiento presentará una ordenanza este 18 de enero para que estos productos esten lejos de los menores en Santa Ana

Abril muestra los cigarrillos electrónicos que le encontró a su hija de 14 años. (Jacqueline García/La Opinión)
Abril muestra los cigarrillos electrónicos que le encontró a su hija de 14 años. (Jacqueline García/La Opinión)
Foto: (Jacqueline García/La Opinión) / Impremedia

Un grupo de madres de familia unió fuerzas para recolectar al menos 1,000 firmas de personas que se oponen a la venta del tabaco de sabor en la ciudad de Santa Ana, en el condado de Orange.

Las firmas serán presentadas el martes 18 de enero durante la junta del ayuntamiento de la ciudad con la esperanza de que los miembros voten a favor de una ordenanza —presentada por la concejal Nélida Mendoza— en contra de la venta de tabaco en dicha ciudad.

Las madres de familia aseguran que este negocio está engañando y afectando severamente a los más jóvenes al volverlos adictos a la nicotina de sabores.

La moción fue presentada originalmente el 21 de diciembre de 2021 pero fue reprogramada para el próximo martes.
Los miembros del ayuntamiento quieren asegurarse de que la ordenanza no va a discriminar a otras razas que usan el tabaco con sabor —como hookah o cachimba— como parte de su cultura.

Leticia Moreno, miembro de la organización America on Track, dijo que varias de las madres participantes de la iniciativa han tomado clases y han aprendido que estos productos están siendo alcanzados por niños, incluso desde los 9 o 10 años.

Recibieron información de que la industria tabacalera “está engañando a los niños” al utilizar los productos dentro de estuches muy pequeños, como plumas o unidades flash USB y con sabores, para llamar la atención y volverlos adictos.

Para prevenir que esto siga sucediendo, las madres se unieron a la campaña Santa Ana Fights Flavors (Santa Ana lucha contra los sabores), que indica que uno de cada cuatro estudiantes (25%) de preparatoria de Santa Ana ha usado cigarrillos electrónicos en los últimos 30 días.

El cirujano general de Estados Unidos y la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) indican que el uso de cigarrillos electrónicos entre los jóvenes se ha disparado a niveles “epidémicos”.

La principal causa del problema comenzó con Juul, un cigarrillo electrónico elegante de alta tecnología que parece una unidad memoria USB. Juul es pequeño, fácil de ocultar y viene en sabores dulces que atraen a los niños y brinda un poderoso golpe de nicotina. Una cápsula Juul proporciona tanta nicotina como un paquete de 20 cigarrillos.

Leticia Moreno (izq.) y Veronica García están recaudando firmas para prohibir la venta de tabaco de sabor en Santa Ana. (Jacqueline García/La Opinión)

Descubrimiento dentro de su hogar

La señora Abril recuerda cuando a finales de 2021 su hija de 14 años comenzó a mostrar diversos cambios en tan solo un mes.

Una jovencita que anteriormente era amable, deportista y extrovertida se había convertido en una persona cansada, sin apetito, agresiva y con ganas de dormir por períodos extendidos.

“Me empecé a preocupar al punto que ya me metía a su cuarto a cada momento para ver qué estaba haciendo y la veía dormida”, contó Abril quien pidió no revelar su identidad por el bienestar de su hija.

En una ocasión vio a la menor salir del baño cayéndose. Inmediatamente se preocupó y le preguntó qué le pasaba pero la jovencita enfurecida contestó que no tenía nada.

“Entonces hice lo de los policías y la comencé a esculcar y me dijo ‘no tengo nada’. Seguí buscando hasta sus pies y al subir que le encuentro en su ingle estos tres [cigarrillos electrónicos]”, dijo entre lágrimas la madre mostrando los cigarrillos electrónicos, que tienen el tamaño de lapiceros y unidades flash USB.

La reacción inmediata de la madre fue darle una bofetada a su hija quien para su asombro total no reaccionó por los efectos que tenía en su cuerpo.

“Fue una decepción total con mi hija…Me derrumbé”, aseveró Abril quien comenzó a cuestionarse en qué había fallado.

Desde que sus dos hijas eran muy pequeñas ella las involucró en clases relacionadas a su bienestar.

Las jovencitas, de 16 y 14 años, saben acerca del mal que causa todo tipo de drogas, tabaco, alcohol y relaciones tóxicas. Sin embargo, nada de esto fue suficiente para que su hija menor cayera en las garras de la adicción.

Abril dijo que hasta el momento su hija no le ha dicho dónde consiguió los cigarrillos y la única respuesta que le dio fue que vapear “está de moda”.

“Yo le dije, ‘no hija, no es normal, mucha gente tiene cáncer y no es normal. Algo está pasando, algo lo está provocando, tú te estas yendo a un lugar donde no sabes qué consecuencias vas a tener en un futuro’”.

Ahora, la jovencita está en terapia y dijo que su actitud está regresando a su semblante normal, más tranquila y más a gusto en el hogar.

Su mamá cuenta que al comenzar a investigar notó que la mayoría de las escuelas tienen alguna tienda de tabaco cercana. Al cruzar la calle de la preparatoria Tustin, donde asisten sus dos hijas, hay una tienda de tabaco.

Sin tener pruebas contundentes ella dijo que podría asegurar que de ese lugar llega la adicción para los estudiantes de la preparatoria.

“Yo veo todo este problema en la escuela. En mi casa no fumamos, no tomamos, no usamos drogas”, aseguró.

“¿Porque la ciudad permite que nuestros adolescentes se nos estén destruyendo? Si como familia los queremos restaurar, queremos una mejor juventud, una mejor comunidad”.

Buscando opciones

Las madres de familia dijeron que la ciudad de Santa Ana tiene más tiendas que venden tabaco que bibliotecas públicas.

“Tenemos la misma biblioteca pública por años y necesitamos recursos, programas, deportes, pero no los hay… Mientras a estos establecimientos los ponen en acceso fácil”, dijo Verónica García, otra madre de familia y miembro de America on Track.

Añadió que se sienten “ignorados, atropellados y pisoteados” por el ayuntamiento ya que la ciudad está lucrando con la salud de los jovencitos.

Estadísticas de la campaña Santa Ana Fights Flavors indican que hay más de 15,500 sabores de cigarrillos electrónicos y 200 sabores de cigarros, y que siguen apareciendo más. Estos productos de tabaco con sabor reducen los esfuerzos de Santa Ana para evitar el consumo de tabaco entre los jóvenes.

La Opinión intentó obtener algún comentario del alcalde de Santa Ana pero al cierre de esta edición no hubo respuesta. También intentó contactar a Fumari, compañía de tabaco y productos de hookah cuyos representantes se opusieron a la moción en diciembre, pero tampoco hubo respuesta.