Mercedes vendió el auto más caro de la historia

El precio de este auto duplicó al que anteriormente tenia el récord de ser el más caro de la historia. Mercedes aún conservará una joya similar a esta

Mercedes-Benz SLR de 1955.
Mercedes-Benz SLR de 1955.
Foto: Mercedes / Cortesía

Mercedes Benz confirmó esta semana que recientemente vendió el auto más caro del mundo. Se trata de un modelo muy particular, el cupé del Mercedes-Benz SLR de 1955. Este clásico de hace más de seis décadas se le vendió a un propietario privado por 135 millones de euros, el equivalente a $ 142 millones de dólares.

Ese precio le convierte en el auto más caro que se haya vendido en la historia, según Hagerty, una compañía que se dedica a valorar los autos de colección. El dinero de esta venta se utilizará para establecer el fondo Mercedes-Benz, un fondo de becas global, según anunció la marca en un comunicado.

El precio de venta récord anterior por un auto había sido el de $ 70 millones de dólares que se pagaron en 2018 por un Ferrari 250 GTO de 1963.

Mercedes-Benz SLR de 1955. (Foto: Shutterstock/Cortesía)

El Mercedes vendido, fue uno de los dos prototipos 300 SLR Uhlenhaut Coupe, llamados así por el nombre del ingeniero jefe de aquel momento. Se afirma que este auto tiene la capacidad de llegar a una velocidad máxima de 186 millas por hora.

Esta venta se hizo en una subasta cerrada solo por la invitación el Museo Mercedes-benz en Stuttgart, Alemania. Para la realización del acto contaron con la colaboración de RM Sotheby’s.

De momento, el otro Uhlenhaut Coupe se mantendrá en la colección del Museo.

Sus autos de carreras de las décadas de 1930 y 1950 son raros, y la mayoría todavía son propiedad de la fábrica, por lo que cualquiera que salga al mercado es muy buscado

Brian Rabold, vicepresidente de inteligencia automotriz de Hagerty
Mercedes-Benz SLR de 1955. (Foto: Shutterstock/Cortesía)

Este SLR Uhlenhaut Coupe era un versión de techo rígido del famoso auto de carreras descapotable de Mercedes, teniendo para ofrecer un motor de ocho cilindros y 300 caballos de fuerza. La idea de este auto fue que al tener un techo cerrado, tendría mejor aerodinámica y protegería a los conductores del viento.

Poco después de la creación de estos autos, Mercedes se retiró de las competencias a motor por lo que ninguno llegó a participar en carreras.

Aunque se desconoce quien compró el auto, fue el concesionario de automóviles británicos Simon Kidston el que hizo la oferta ganadora.

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