Un niño no vacunado murió en el brote de sarampión en Texas
Un niño no vacunado murió de sarampión en el oeste de Texas, marcando la primera muerte en EE. UU. desde 2015. El brote afecta a comunidades poco vacunadas

El sarampión es una enfermedad respiratoria viral altamente contagiosa, capaz de sobrevivir en el aire durante hasta dos horas. Crédito: Aleksandr Finch | Shutterstock
El sarampión ha regresado con fuerza en los Estados Unidos. En el oeste de Texas, un niño que no estaba vacunado contra el virus de sarampión falleció, convirtiéndose en la primera víctima mortal por esta enfermedad desde 2015.
Este deceso forma parte de un brote que comenzó a fines del mes pasado y que ha afectado principalmente a comunidades rurales y menonitas, donde la cobertura de vacunación es considerablemente baja.
En total, el brote ha afectado a 124 personas en nueve condados del oeste de Texas, y se ha extendido a otras zonas cercanas, como el este de Nuevo México.

El niño, en edad escolar, fue hospitalizado la semana pasada debido a complicaciones relacionadas con el sarampión. Su muerte ha sido confirmada por el Departamento de Servicios de Salud del Estado de Texas y las autoridades locales en Lubbock, aunque no se han dado detalles adicionales sobre el caso.
Este incidente ha resaltado la importancia de las vacunas para prevenir enfermedades graves. El gobernador de Texas, Greg Abbott, expresó sus condolencias a la familia del niño y destacó la importancia de las medidas de salud pública para controlar el brote.
Además, su oficina ha asegurado que están en comunicación constante con los funcionarios de salud locales para coordinar los esfuerzos de respuesta.
Este brote de sarampión ha sido calificado como uno de los más grandes en Texas en casi tres décadas, con un número de casos que sigue en aumento. De acuerdo con los funcionarios de salud, la mayoría de los casos se concentran en personas menores de 18 años, lo que refleja la vulnerabilidad de los niños en áreas con bajas tasas de vacunación.
La vacuna contra el sarampión, que es altamente eficaz y segura, se recomienda para los niños a los 12 meses y luego a los 4-6 años, como parte de la serie de inmunización contra el sarampión, las paperas y la rubéola (SPR). Esta vacuna es obligatoria para el ingreso a las escuelas públicas en todo el país.
Sin embargo, en el caso del oeste de Texas, un área caracterizada por una comunidad menonita profundamente unida, el acceso y la aceptación de las vacunas ha sido limitado.
Muchas familias en esta zona, especialmente aquellas que asisten a escuelas religiosas privadas o practican la educación en el hogar, han optado por no vacunar a sus hijos, lo que ha facilitado la propagación del virus. En el condado de Gaines, por ejemplo, la tasa de niños no vacunados es alta, con casi el 14% de los estudiantes optando por no recibir las vacunas requeridas.
La situación en Texas resalta la importancia de la educación y la concientización sobre las vacunas, así como la necesidad de asegurar que todas las comunidades tengan acceso a la información y a las vacunas necesarias para proteger a sus niños. En este contexto, el secretario federal de salud, Robert F. Kennedy Jr., ha anunciado que se investigará el programa de vacunación infantil, aunque aún no se ha recibido una respuesta oficial del Departamento de Salud y Servicios Humanos de EE. UU.
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