Estudio vincula el matrimonio con mayor riesgo de demencia en adultos mayores
Estudio revela que adultos mayores solteros o divorciados tienen menor riesgo de demencia frente a los casados, desafiando creencias previas en salud pública
La persona puede tener dificultad creciente con tareas y actividades que requieren concentración y planificación. Crédito: LightField Studios | Shutterstock
Un nuevo estudio ha puesto en tela de juicio que el matrimonio protege contra el deterioro cognitivo. Científicos de la Facultad de Medicina de la Universidad Estatal de Florida y de la Universidad de Montpellier descubrieron que los adultos mayores solteros o divorciados presentan un riesgo significativamente menor de desarrollar demencia que aquellos que están casados.
Durante más de 18 años, más de 24.000 adultos mayores sin diagnóstico inicial de demencia fueron seguidos de manera rigurosa a través del Centro Nacional de Coordinación del Alzheimer en Estados Unidos.

Los participantes fueron evaluados anualmente por profesionales clínicos, quienes aplicaron protocolos estandarizados para detectar signos de deterioro cognitivo leve o demencia. El estudio, publicado en la revista Alzheimer’s & Dementia, recopiló más de 122.000 años-persona de datos, lo que permitió a los investigadores identificar patrones sólidos entre el estado civil y el riesgo de desarrollar enfermedades neurodegenerativas.
Contrario a lo que muchos estudios anteriores habían sugerido, los resultados mostraron que los adultos divorciados y solteros no solo no eran más vulnerables a la demencia, sino que en realidad presentaban un riesgo más bajo.
En términos de incidencia, un 21,9 % de los participantes casados desarrolló demencia durante el estudio, al igual que los viudos. Sin embargo, entre los divorciados, la incidencia fue de apenas 12,8 %, y en los solteros bajó aún más, a 12,4 %.
Los investigadores utilizaron modelos estadísticos ajustados —como la regresión de riesgos proporcionales de Cox— para comparar estos grupos, controlando por variables como edad, sexo, salud física y mental, antecedentes conductuales, predisposición genética y características del entorno clínico.
Divorciados con menos riesgo
Incluso después de tomar en cuenta todos estos factores, las personas divorciadas presentaban un 34 % menos de riesgo (HR = 0,66), mientras que los solteros mostraban una reducción del 40 % (HR = 0,60). El grupo de viudos, en cambio, no mantuvo una asociación significativa tras los ajustes completos.
Además de observar diferencias en el riesgo general de demencia, los investigadores también exploraron los distintos subtipos de la enfermedad. Los adultos mayores solteros y divorciados registraron un riesgo particularmente bajo de desarrollar enfermedad de Alzheimer y demencia por cuerpos de Lewy.

Sin embargo, no se encontraron asociaciones claras entre el estado civil y la demencia vascular o la degeneración lobar frontotemporal. Asimismo, quienes eran solteros o divorciados tenían menos probabilidades de que un deterioro cognitivo leve progresara hacia una forma más grave de demencia.
Un aspecto interesante del estudio fue que estos patrones se observaron de forma generalizada entre distintos subgrupos. Las asociaciones se mantuvieron sólidas independientemente del sexo, la edad, el nivel educativo o el perfil genético de los participantes.
Aunque hubo ligeras variaciones —por ejemplo, una reducción del riesgo algo más pronunciada entre hombres y personas más jóvenes—, los hallazgos fueron consistentes en términos generales.
Este estudio se destaca por el nivel de detalle en las evaluaciones clínicas y por la duración del seguimiento, lo que permite mayor confianza en sus resultados. Al ofrecer evidencia que contradice estudios anteriores que vinculaban la soltería con mayor riesgo cognitivo, los investigadores plantean la necesidad de revisar cómo se interpreta la relación entre el estado civil y la salud cerebral en la vejez.
Si bien el matrimonio ha sido tradicionalmente asociado con beneficios para la salud física y emocional, este nuevo análisis sugiere que no necesariamente ofrece una ventaja protectora frente a la demencia.
Por el contrario, las personas solteras o divorciadas pueden gozar de igual o incluso mejor salud cognitiva a largo plazo. Esto abre nuevas preguntas sobre el papel de la autonomía, el estrés marital, el entorno social y los estilos de vida en la evolución de las enfermedades neurodegenerativas.
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