Lactancia materna puede salvar vidas en situaciones de emergencia
En eventos como desastres naturales, donde el acceso a agua potable y el higiene es precario, la leche materna nutre y refuerza las defensas de los lactantes
En contextos vulnerables la lactancia reduce el riesgo de desnutrición y mortalidad infantil Crédito: Julio Cortez | AP
Cuando una mujer amamanta a su bebé hace mucho más que solo alimentarlo, además de brindar nutrientes esenciales, la leche materna actúa como una “vacuna natural” contra virus, bacterias, parásitos y hongos. Esa combinación entre protección y sustento, que es crucial para el desarrollo de los niños, adquiere una mayor importancia ante situaciones de emergencia como las inundaciones de Texas.
La Organización Mundial de la Salud (OMS) explica que en contextos vulnerables como desastres naturales, desplazamiento forzoso o crisis sanitaria; donde el acceso a agua potable es incierto, la higiene precaria y los suministros de alimentos son limitados, la leche materna proporciona una fuente de nutrición completa, hidratación esencial y una protección inmunológica vital, directamente del cuerpo de la madre, factores que reducen drásticamente el riesgo de enfermedades infecciosas, desnutrición y mortalidad infantil.
“La lactancia materna es la intervención más segura y efectiva para salvar vidas”, subraya la OMS.
A continuación algunas claves sobre por qué la leche materna debe considerarse un suministro clave en contextos de emergencia
- Sustento seguro y esteril : la leche materna es la única fuente de alimento e hidratación intrínsecamente segura y estéril. Esto elimina los riesgos de enfermedades transmitidas por agua o alimentos contaminados, comunes en desastres.
“En un desastre natural, donde el agua y los suministros pueden estar contaminados, la leche materna es una fuente de nutrición estéril y segura, vital para la supervivencia infantil. Es la intervención de salud pública más importante para los lactantes”, subraya la doctora Miriam Labbok, reconocida epidemióloga y experta en salud pública y lactancia.

- Protección dirigida contra patógenos locales: la exposición de la madre a patógenos presentes en el entorno le permite generar anticuerpos específicos que se transfieren al bebé a través de la leche materna. Este mecanismo de “vacuna en tiempo real” es crucial en brotes infecciosos (como diarrea o cólera) que pueden seguir a inundaciones.
“La capacidad de la leche materna para adaptarse y proporcionar inmunidad específica contra los patógenos a los que la madre está expuesta en su entorno inmediato es una característica increíblemente poderosa, especialmente en un brote de enfermedad después de un desastre”, señala la Dra. Alison Stuebe, obstetra y especialista en medicina de la lactancia.
El apoyo a las madres debe ser prioridad
Los especialistas coinciden en que priorizar el acompañamiento a las madres de lactantes y niños pequeños es crucial en cualquier protocolo para mantener y estimular la lactancia materna en mecanismos de gestión de riesgo y respuesta humanitaria.
En ese sentido, el Fondo de Naciones Unidas para la Infancia (Unicef por sus siglas en inglés, en colaboración con la OMS y otras organizaciones detalla algunas acciones para guiar este proceso:
Crear espacios seguros y privados para amamantar: en albergues o zonas de reasentamiento, se deben designar y mantener lugares tranquilos, limpios y privados donde las madres puedan amamantar sin interrupciones y con dignidad.
- Ofrecer asesoramiento y apoyo psicológico: el estrés, el trauma y la ansiedad causados por un desastre pueden afectar la producción de leche y la confianza de la madre. Los trabajadores humanitarios y de la salud deben brindar apoyo emocional y práctico, explicando que el estrés no afecta la calidad de la leche y que amamantar puede ser una fuente de consuelo tanto para la madre como para el bebé.
- Promover la lactancia a libre demanda: animar a las madres a amamantar tan a menudo como el bebé lo desee, día y noche, es fundamental para mantener la producción de leche y asegurar que el bebé reciba suficiente alimento e hidratación.
- Garantizar la nutrición e hidratación de la madre: las madres lactantes tienen mayores necesidades nutricionales. Es crucial que reciban alimentos adecuados y suficientes, y acceso a agua potable para mantener su salud y su producción de leche.
- Fomentar la relactación: si una madre ha dejado de amamantar, incluso durante un desastre, se le debe ofrecer apoyo y asesoramiento para intentar la relactación, ya que es posible restaurar la producción de leche.
- Manejo cauteloso de la alimentación artificial: la OMS advierte firmemente contra la distribución no regulada y las donaciones inapropiadas de sucedáneos de la leche materna, biberones y chupetes en entornos de emergencia. Los especialistas aseguran que el uso de estas fórmulas pueden socavar las prácticas de lactancia materna y poner en riesgo la salud de los niños.

Si la lactancia materna no es posible, la alimentación con sucedáneos debe ser cuidadosamente gestionada y supervisada por profesionales de la salud, siguiendo las directrices establecidas a continuación:
- Último recurso en casos extremos: si un lactante no puede ser amamantado (por ejemplo, por separación de la madre, muerte de la madre, o condiciones médicas específicas que impidan la lactancia), la alimentación con sucedáneos de la leche materna debe ser una decisión cuidadosamente evaluada por personal capacitado.
- Suministro controlado y sostenible: si se opta por la fórmula, debe ser administrada de manera controlada, preferiblemente fórmula lista para usar, y debe garantizarse un suministro sostenible. Los biberones y tetinas deben evitarse, prefiriendo la alimentación con taza, cuchara o jeringa, debido al riesgo de contaminación.
- capacitación en higiene: todo el personal y los cuidadores involucrados en la preparación de sucedáneos deben recibir capacitación rigurosa sobre higiene y preparación segura en condiciones de emergencia.