Puede ser tóxico y poner en peligro la vida: cuidado con un “enema milagroso” que promueven por las redes
Se anuncia en internet y redes sociales como “remedio milagroso” que dice curar enfermedades como el cáncer, el autismo, el sida o la COVID-19

Los enemas son productos que ayudan al tránsito intestinal mediante una solución acuosa por vía rectal. Crédito: Consejo General de Enfermería de España | EFE
La denominación de Solución Mineral Milagrosa (MMS) se refiere a un compuesto altamente oxidante, similar a la lejía, con usos industriales. Comercializado como un “enema milagroso”, se promociona en redes sociales como una cura sin sustento científico para diversas enfermedades graves, incluyendo cáncer y COVID-19.
En ese sentido, el Consejo General de Enfermería de España (CGE) ha alertado sobre el uso de ese supuesto “enema milagroso”, que se comercializa en redes sociales y que puede resultar tóxico y poner en riesgo la vida de quienes lo utilicen.
A simple vista, su recomendación parece despropósito, los enemas son productos farmacéuticos que ayudan al tránsito intestinal mediante una solución acuosa por vía rectal.
La MMS se anuncia en internet y redes sociales como “remedio milagroso” que dice curar enfermedades como el cáncer, el autismo, el sida o la COVID-19, sin que exista evidencia científica alguna, refiere la agencia EFE.
Esta se suma a otras tendencias de las redes sociales, como terapias con imanes, reiki, dietas extremas, biodescodificación, todas pseudoterapias que se han popularizado y que han llegado a producir intoxicaciones graves, fallos renales, trastornos alimentarios e incluso la muerte en determinados casos.
Consecuencias peligrosas para la salud
Los expertos advierten sobre los efectos adversos del consumo de MMS, que van desde intoxicaciones graves hasta la muerte en algunos casos. La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) califica la sustancia como peligrosa, destacando sus potenciales efectos como metahemoglobinemia, fallo renal y otros trastornos gastrointestinales severos.
Este “enema milagroso”, evidencian algunos casos clínicos, incluye metahemoglobinemia, que evita que el cuerpo pueda transportar oxígeno, hemólisis intravascular, dolor abdominal, vómitos, diarrea, náuseas y deshidratación, entre otros efectos, explica Héctor Nafría, divulgador científico de la Unidad de Cultura Científica del CGE.
“Su consumo puede provocar desde lesiones en el tracto digestivo, hasta anemia, fallo renal o incluso la necesidad de hospitalización”, señala Nafría.
Se han reportado incidentes de proctocolitis aguda vinculados al uso de MMS, resaltando los riesgos para aquellos que buscan alivio en opciones no probadas. Este fenómeno ilustra la desesperación de los pacientes, especialmente entre los que padecen enfermedades crónicas.
Llamado a la prevención
El CGE reafirma que es fundamental educar a la población sobre los riesgos de las pseudoterapias. Los especialistas claman por vigilancia continua en la información sanitaria, ya que la ciencia, más que las soluciones milagrosas, debe ser la guía en el cuidado de la salud.
¿Cómo reconocer una pseudoterapia antes de considerar su uso o práctica?
Una pseudoterapia se puede identificar antes de considerarla por los siguientes signos de alerta:
- No está incluida en los sistemas autorizados de salud ni cuenta con respaldo en estudios científicos rigurosos.
- Se promueven con argumentos como que son naturales, sin efectos secundarios, o que no usan químicos.
- Apelan a supuestas tradiciones exóticas o milenarias, sin evidencia científica moderna.
- Usan tecnicismos sin sentido científico como “energías” o “cuántico”.
- Se basan en testimonios personales en lugar de estudios científicos.
- Prometen resultados milagrosos y rápidos, sin esfuerzo, y suelen administrarlas personas sin formación ni recursos en salud.
- Utilizan teorías conspiranoicas como que las farmacéuticas o gobiernos ocultan la información.
- Se apoyan en el argumento de que “tú te curas a ti mismo” o que la eficacia está en la mente o emociones del paciente.
Estas características invitan a desconfiar y sospechar que la terapia no tiene base científica ni garantías de eficacia o seguridad, y deben ser criterios para no considerarlas antes de iniciar cualquier tratamiento.
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