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Inmigrante mexicana que trabajaba con carrito de comida decidió volver a México por temor a ICE

La mujer llegó a Estados Unidos en la década de 1990 y se desempeñó como vendedora ambulante y ahora busca regresar a México

Dos mujeres pasan ante un mural en el vecindario hispano "La Villita" en Chicago.

Dos mujeres pasan ante un mural en el vecindario hispano "La Villita" en Chicago. Crédito: Tim Boyle | Getty Images

Durante más de treinta años, Araceli Ramírez, una migrante mexicana, hizo de Chicago su hogar. Cada día se instalaba bajo el emblemático arco de La Villita con su carrito de comida, donde encontró sustento, crió a sus hijos y forjó amistades duraderas. Su vida parecía estable hasta que el temor migratorio creció.

El endurecimiento de políticas migratorias en Estados Unidos y la amenaza de redadas del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) la obligaron a replantear su futuro. Con tristeza y resignación, decidió regresar a México, el país que dejó hace más de tres décadas. “Esto ya no es vida”, confesó.

Araceli llegó a Chicago en la década de 1990, hallando en La Villita el lugar perfecto para construir un futuro. Allí, con su esfuerzo como vendedora ambulante, ofreció a su familia un hogar estable. Consideraba a Chicago más que una ciudad: era el espacio donde esperaba envejecer en paz.

Decisiones por temor a ICE

Sin embargo, la rutina se volvió insoportable. Las redadas migratorias afectaron directamente su libertad, limitando sus movimientos e incluso viajes a otros estados. Vivir con el miedo constante a ser detenida y separada de sus seres queridos terminó por desgastarla. “Eso no es vida, prefiero volver a México”, explicó.

Con nostalgia, Araceli comenzó a desarmar la vida construida en Illinois. Mientras organiza la entrega de su vivienda, piensa en cómo llevar consigo las pertenencias más valiosas, desde muebles hasta utensilios de cocina. “Quiero mis sartenes y ollas, todo lo que tengo”, expresó con sencillez y melancolía.

El consulado mexicano en Chicago acompaña este proceso para quienes, como ella, deciden retornar. La cónsul general Reyna Torres Mendivil explicó que se brinda asistencia paso a paso, desde renovar documentos hasta realizar el menaje de casa, un trámite clave para trasladar bienes acumulados durante décadas de trabajo.

La decisión de volver no es sencilla. Araceli reconoce que dejará atrás amigos, recuerdos y proyectos, pero insiste en que busca recuperar la tranquilidad perdida. “Claro que voy a extrañar, pero quiero paz”, señaló. Con esas palabras, resume el sacrificio que implica abandonar lo que construyó.

Little Village, mejor conocido como La Villita, es considerado la “Capital Mexicana del Medio Oeste”. Allí, negocios familiares, mercados y festivales mantienen vivas las tradiciones mexicanas en Chicago. El emblemático arco de bienvenida es símbolo de identidad para miles de migrantes que, como Araceli, encontraron refugio en ese barrio.

Su historia refleja la experiencia compartida por muchos migrantes mexicanos en Estados Unidos: construir una vida con esfuerzo y dedicación, y enfrentarse luego a un entorno hostil que limita sueños y libertades. Entre nostalgia y esperanza, Araceli ahora prepara su regreso, convencida de que el verdadero hogar está donde habita la paz.

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