Tesla busca un salvavidas y es vender sus Supercargadores
Ante la caída de sus ventas y la presión de rivales como BYD, Tesla recurre a una estrategia: permitir que empresas adquieran sus Supercargadores por $200,000
Supercargadores de Tesla. Crédito: Tesla. Crédito: Cortesía
Tesla no atraviesa su mejor momento. Las ventas de vehículos eléctricos se han desacelerado de forma preocupante en 2025, especialmente en Europa, donde fabricantes como BYD han ganado terreno con precios más competitivos.
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En este contexto, Elon Musk ha dado luz verde a un plan poco habitual para la compañía: ofrecer a empresas la posibilidad de comprar estaciones de carga rápida de la marca, conocidas como Supercargadores, a partir de $200,000 dólares por instalación.
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La propuesta no consiste en simples equipos de carga. Tesla ofrece un paquete completo que incluye el hardware, el software, la integración tecnológica y el soporte técnico, mientras que las compañías interesadas asumen el costo de la compra, la instalación y los trámites regulatorios.
Con ello, Musk pretende que cada negocio pueda transformar sus aparcamientos en estaciones de carga abiertas para clientes, empleados o visitantes.
Ventas en caída y necesidad de nuevos ingresos en Tesla
El movimiento llega en un momento crítico. Tras un 2024 marcado por la falta de nuevos modelos y una fuerte presión de competidores chinos y europeos, Tesla no logró recuperar el ritmo. Durante 2025, tanto los ingresos como las ganancias se redujeron drásticamente, generando dudas sobre la sostenibilidad de su negocio principal.
El propio Musk ha desviado parte de su atención hacia otros proyectos, como el desarrollo del robot humanoide Optimus, que aún se encuentra en una fase muy preliminar.
Mientras tanto, la gama de vehículos de Tesla se percibe estancada, con propuestas como el Model YL descartadas para el mercado europeo. Esta falta de frescura ha reforzado la urgencia de encontrar nuevas fuentes de ingreso, y los Supercargadores parecen ser la respuesta más inmediata.
Supercargadores: un activo estratégico
La red de carga rápida de Tesla es, sin duda, una de sus joyas más valiosas. Solo en 2024, la empresa desplegó cerca de 1,000 estaciones con 10,000 puntos de carga adicionales en todo el mundo.
A pesar de que Tesla no suele detallar las cifras exactas de ingresos por este servicio, sí confirmó que los beneficios brutos del área de servicios crecieron un 64 % en un trimestre, impulsados en gran parte por el uso intensivo de los Supercargadores.
El éxito de esta red también se explica por la decisión de abrirla a vehículos de otros fabricantes. Hoy en día, no solo los propietarios de Tesla pueden utilizarla, sino también quienes conducen modelos eléctricos de marcas rivales. Este cambio ha convertido a la infraestructura en un motor de crecimiento para la compañía, incluso en un periodo de ventas flojas.

Una inversión considerable para las empresas
Si bien el plan promete beneficios a largo plazo, no es una inversión ligera para las compañías interesadas. Un proyecto básico con cuatro estaciones de carga, que es el mínimo exigido por Tesla en los pedidos corporativos, tiene un costo inicial de $200,000 dólares.
A esto se suman los tiempos de implementación, que varían entre 12 y 64 semanas, dependiendo de la rapidez con la que se gestionen permisos con autoridades locales, compañías eléctricas y fases de construcción.
El proceso también requiere infraestructura adecuada para soportar la alta demanda de energía. No todas las ubicaciones cuentan con redes eléctricas capaces de abastecer la potencia de un Supercargador, lo que puede incrementar aún más los plazos y los costos.

Beneficios para todos los actores
A pesar de las dificultades, Tesla plantea esta estrategia como un esquema en el que todos ganan. Para la compañía, representa una manera de ampliar su red sin tener que invertir directamente en nuevas estaciones.
Las empresas, por su parte, pueden ofrecer un servicio atractivo que incremente el flujo de clientes y mejore la experiencia de empleados y visitantes con vehículos eléctricos.
Finalmente, los conductores también salen beneficiados al contar con más opciones de carga disponibles en distintos puntos de las ciudades o carreteras.
Elon Musk apuesta a que, al multiplicar la cantidad de estaciones instaladas, se refuerce la confianza en la movilidad eléctrica en general, y se posicione a Tesla como el proveedor de referencia en infraestructura, aunque su negocio de vehículos esté atravesando un bache.
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