Se derrumba el apoyo a Trump entre los latinos
La mayoría de los latinos desaprueba la gestión económica y migratoria de Trump: solo un 10% siente que los ha beneficiado
Latinos ejercen su voto en el Centro de Recreación Ramón García, en el este de Los Ángeles. Crédito: Jorge Luis Macías | Impremedia
Los últimos datos del Pew Research Center son contundentes: la relación entre los latinos y el presidente Donald Trump ha dado un giro abrupto. Después de haberle brindado un apoyo histórico en 2024 —cuando el presidente obtuvo el 48% del voto latino, un salto significativo frente al 28% de 2016—, hoy la mayoría de los latinos desaprueba su gestión económica y migratoria: solo un 10% siente que sus políticas los han beneficiado.
Este cambio es un recordatorio de que ningún grupo demográfico es homogéneo y que el respaldo político puede disiparse pronto cuando las políticas dejan de alinearse con las necesidades cotidianas de la gente.
Durante la campaña de 2024, muchos latinos, especialmente hombres, compraron el mensaje económico de Trump y minimizaron la posibilidad de deportaciones masivas.
Las encuestas de entonces mostraban que dos tercios de los latinos ni siquiera se sentían aludidos por su retórica migratoria, y más del 40% respaldaba propuestas tan controversiales como la construcción del muro.
Pero gobernar no es lo mismo que hacer campaña. Una vez en el poder, las políticas radicales, desde los nuevos aranceles hasta los recortes a la red de seguridad social, afectaron directamente a los trabajadores y familias que habían apostado por un cambio económico.
Adicionalmente, las redadas migratorias dejaron de ser una amenaza abstracta y comenzaron a sentirse en vecindarios, lugares de trabajo, escuelas y hasta en las cortes de migración.
El impacto humano de esas medidas explica por qué el 70% de los latinos desaprueba hoy el desempeño de Trump como presidente. Más alarmante aún es el aumento del miedo: más de la mitad teme ahora que alguien cercano pueda ser deportado, y casi el 60% afirma haber presenciado o escuchado sobre redadas en su comunidad. Muchos piensan incluso que podrían ser deportados, aun cuando tengan papeles, solo por su color de piel o porque hablan inglés con acento.
El deterioro del respaldo latino a Trump también está reconfigurando el mapa electoral. En las elecciones de noviembre, los demócratas recuperaron terreno en contiendas clave como Nueva Jersey y Virginia, señal de que la volatilidad del electorado latino puede redefinir resultados estatales y nacionales. Aun así, la polarización persiste: mientras casi todos los latinos que votaron por Kamala Harris desaprueban al presidente, un 81% de quienes votaron por Trump continúa respaldándolo, aunque en menor proporción que al inicio de su mandato.
Quizás el dato más contundente del informe es que, por primera vez en casi veinte años, la mayoría de los hispanos afirma que su situación ha empeorado. Solo un 10% siente que las políticas del presidente los han beneficiado, frente a un aplastante 78% que percibe perjuicio.
Este debilitamiento del apoyo latino no es accidental. Es el resultado directo de políticas que han generado temor, inestabilidad económica y una sensación de traición. Y es una advertencia clara: ningún líder puede asumir que la lealtad electoral es permanente cuando la vida cotidiana de sus votantes empeora.
(*) María Luisa Arredondo es directora de Latinocalifornia.com y autora de “La vida después del cruce”.
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