Hábito malsano y frenético: evita comprar compulsivamente en Black Friday y Navidad
El alivio que proporciona las compras frenéticas es temporal y puede dar paso a sentimientos de culpa
Compras compulsivas en Black Friday. Crédito: Tolga Akmen | EFE
El síndrome del comprador compulsivo se manifiesta como una necesidad incontrolable de adquirir bienes, a menudo sin necesidad real. Según la psicóloga Laura Güemes, entrevistada por EFE Salud, este comportamiento surge de un deseo de aliviar emociones negativas como ansiedad o tristeza. Sin embargo, el alivio que proporciona es temporal y puede dar paso a sentimientos de culpa.
Para que este fenómeno se desarrolle y crezca inconmensurablemente, por un lado, está la presión social: “Vemos a todo el mundo comprando y sentimos que ‘si no aprovecho, pierdo algo’; aunque también influye la publicidad agresiva de estos días, así como la sensación de urgencia (‘solo hoy’, ‘últimas unidades’), que activan el miedo a perder la oportunidad. Además, en estas fechas solemos estar más emocionales o estresados, y el consumo puede funcionar como una forma de autorregulación emocional”, explica la también psicóloga de Quirón Prevención.
La experta recomienda: “Antes de comprar merece la pena pararse un momento y hacerse algunas preguntas: ¿Realmente lo necesito? ¿Podría esperar unos días? ¿Estoy comprando porque me gusta o porque estoy nerviosa, triste, o aburrida? A veces, solo con darnos ese espacio ya cambia completamente la decisión”.
Señales de alerta
Los compradores deben estar alerta ante ciertas señales que indican un comportamiento compulsivo, tales como:
- Comprar sin planificación.
- Sentir culpa o arrepentimiento tras la compra.
- Esconder las compras.
- Gastar más de lo previsto de forma repetida.
- Acumular productos que no se usan.
- Sentir ansiedad cuando no se puede comprar.
Güemes sugiere la importancia de establecer un presupuesto y hacer una lista de compras previas para mitigar la impulsividad.
Influencia de las emociones y redes sociales
El contexto emocional de una persona puede influir significativamente en sus patrones de compra. La tristeza y el estrés tienden a activar impulsos de compra como forma de gratificación inmediata.
Además, las redes sociales exacerban esta tendencia al mostrar productos alineados con los deseos individuales, estimulando comparaciones con otros.
Recomienda evitar “pasear” por webs o tiendas sin un objetivo claro, “porque eso aumenta la exposición a estímulos”.
Perfil del comprador compulsivo
El perfil típico de una persona que padece el síndrome del comprador compulsivo, también conocido como oniomanía, está caracterizado por una necesidad incontrolable de comprar objetos que generalmente no necesita, con la compra funcionando como una forma de escape emocional.
Este trastorno suele relacionarse con sentimientos de soledad, vacío personal y baja tolerancia a estados psicológicos negativos como tristeza, ansiedad y frustración. Además, estas personas experimentan placer momentáneo al adquirir nuevos productos, pero luego suelen sentir culpa, decepción y ansiedad tras la compra, entrando en un ciclo repetitivo de compra compulsiva.
Las personas con este síndrome buscan llenar un vacío emocional o escapar de emociones negativas mediante la compra, aunque el alivio que obtienen es temporal y ficticio. También suelen tener dificultades para distinguir entre necesidad y deseo, presentan impulsividad y repetición en la conducta de compra a pesar de las consecuencias negativas como problemas financieros y sociales. Este perfil incluye sentimientos constantes de culpa y ansiedad después de comprar y una preocupación excesiva por la acción de comprar, que puede llegar a dominar sus pensamientos.
El trastorno de compra compulsiva frecuentemente se encuentra asociado a otros trastornos psicológicos como trastornos del estado de ánimo, ansiedad, abuso de sustancias y trastornos alimentarios. El comprador compulsivo puede vivir en un estado de preocupación, preparando detalladamente las compras y sintiendo miedo a perder ofertas, lo que intensifica su conducta. A nivel social y familiar, esta conducta puede causar agotamiento marcado y problemas significativos.
Estrategias para compras conscientes
Para evitar compras impulsivas, la experta propone implementar un “periodo de reflexión” de al menos 24 horas antes de realizar una adquisición. Este tiempo permite una evaluación más racional de la necesidad del producto.
La psicóloga enfatiza que el objetivo no es evitar las compras, sino realizarlas de manera consciente y deliberada, priorizando lo que realmente añade valor a nuestras vidas.
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