Anticipan alza de más de 70% en primas de salud subsidiadas
La ley HR1 impone recortes fiscales por $900,000 al programa Medicaid. el más grande retroceso de su historia
Los adultos mayores estarán entre los más afectados por los recortes al cuidado de salud. (Photo by Aurelia Ventura/La Opinion) Crédito: Aurelia Ventura | Impremedia/La Opinión
El año 2026 traerá cambios radicales en el acceso a la atención médica en Estados Unidos, impulsados por una combinación de nuevas normas, cambios en la legislación presupuestaria y reformas a los programas Medicare/Medicaid; y los más afectados serán las comunidades de color, las rurales y las personas de bajos ingresos.
Sin créditos fiscales mejorados para las primas, los consumidores estadounidenses que contratan atención médica a través del mercado de la Ley de Cuidado de Salud Asequible podrían ver su cobertura de salud aumentar en más de un 70%.
Durante la videoconferencia ¿Estamos recortando al mínimo la atención de salud? organizada por American Community Media (ACoM), los participantes dieron a conocer que se prevé un recorte de $45,000 millones al presupuesto de Medicare el próximo año que ascenderá a $536,000 millones durante la próxima década.
La HR1, también conocida como One Big Beautiful Bill Act, recorta $911,000 millones del presupuesto de Medicaid durante los próximos diez años e incorpora nuevos requisitos laborales que muchos beneficiarios actuales podrían no cumplir.
Además la administración Trump ha reimpuesto la regla de carga pública, lo que aumenta el temor de los beneficiarios elegibles para no solicitar las prestaciones a las que tienen derecho.
Límites a Medicaid
Tomas Bednar, vicepresidente sénior y asesor jurídico de Healthsperien LLC, dijo que en términos más generales, la administración se ha posicionado tanto en la legislatura, a través del partido republicano, como del poder ejecutivo, buscando limitar el acceso a Medicaid,la principal red de seguridad social para los estadounidenses de bajos ingresos.
“En 2019, la administración Trump implementó la regla de carga pública, que permitía considerar el uso de beneficios públicos por parte de un solicitante inmigrante como una forma potencialmente de descalificar para la residencia, lo que generó una fuerte oposición de todos los sectores”.
Mencionó que en 2022, la administración Biden revirtió dichos cambios que la administración Trump implementó y creó nuevas regulaciones que explícitamente no permitían la consideración de estos factores.
“Tenemos una nueva norma propuesta por la administración Trump para volver a la regla de la carga pública y en el contexto de recortes significativos al programa Medicaid, estamos frente a un ataque mucho mayor al que se produjo en 2019”.
Enfatizó que esta regla de carga pública refleja una limitación intencional del acceso a los beneficios de Medicaid, derivada de un efecto intimidatorio, además de formar parte de las políticas migratorias más amplias que ha adoptado la administración Trump.
Pero al mismo tiempo, lo que está en juego, dijo es el aumento masivo de las primas para aquellos estadounidenses que reciben ayuda para la cobertura a través de los mercados individuales implementados bajo la Ley de Cuidado de Salud Asequible (Obamacare), alrededor de 22 millones (el 92% de todos los beneficiarios).
“Si estos créditos fiscales anticipados para las primas no se restablecen, ese número de estadounidenses perderá parte o gran parte del acceso subsidiado a la atención médica que reciben”.
Los más pobres sufrirán
Amber Christ, directora general de defensa de la salud de la organización Justice in Aging, dijo que con la Ley de Reconciliación Presupuestaria, o Ley Hermosa, aquellos con los ingresos más bajos, van a ver sus recursos del hogar disminuir en aproximadamente el 3% o $1,200 al año, debido a los recortes de MediCaid y el programa de cupones de alimentos SNAP.
Mientras tanto sostuvo que los hogares con los ingresos más altos verán sus recursos aumentar en casi un 3% o $13,600 al año por tener que pagar menos impuestos.
Dijo que para ponerlo en términos más claros, la HR1 realmente financió los recortes de impuestos para las personas más ricas de este país recortando los programas públicos para las personas con los ingresos más bajos.
“Esto tendrá un gran impacto en los adultos mayores, porque la mayoría viven con recursos limitados, contra la narrativa de que esta población tiene muchos ingresos y riqueza, y simplemente no es el caso”.
Subrayó que el ingreso medio para los adultos mayores es por alrededor de $30,000.
“El 70% de los adultos mayores gana menos de $50,000 y si observamos los ingresos familiares, el ingreso familiar promedio de los mayores de 65 años es de aproximadamente $57,000 y es el más bajo de cualquier grupo de edad”.
Mencionó que a nivel nacional, el 15% de los adultos mayores vive en la pobreza; y este año, según los datos del censo, los adultos mayores fueron los únicos que experimentaron un aumento en las tasas de pobreza.
“Este aumento se ha producido cada año desde 2020. La importancia de este debate radica en que la ley recorta los mismos programas de los que dependen los adultos mayores que viven en la pobreza, Medicare y Medicaid, y no extiende los créditos fiscales para las primas mejoradas bajo la Ley de Cuidado de Salud a Bajo Precio”.
Además – dijo – que realiza recortes sin precedentes para interrumpir el Programa de Asistencia Alimentaria.
Punto de inflexión
Sophia Tripoli, directora sénior de políticas de salud de Families USA, dijo que nos encontramos en un punto de inflexión en uno de los problemas más comunes en la vida estadounidense: el costo de la atención médica.
“La mayoría de las personas lo sienten de forma muy personal cuando sus primas suben al recibir una factura inesperada o cuando se ven obligadas a elegir entre atención médica y alimentos”.
Y, sin embargo, dijo que aunque la experiencia es universal, las razones del aumento de los costos a menudo parecen complejas y ocultas.
“El principal factor que impulsa el inevitable cuidado médico en Estados Unidos son los precios, no el uso excesivo ni las malas decisiones. Los precios están siendo impulsados al alza por dos fuerzas estructurales que poco tienen que ver con la salud del pueblo estadounidense: la consolidación corporativa y los incentivos de pago que priorizan el volumen sobre el valor en casi todos los ámbitos del sistema de salud”.
Expuso que hospitales, consultorios médicos, compañías farmacéuticas y planes de seguros se han consolidado cada vez más en las últimas décadas.
“Menos empresas controlan ahora una mayor participación en el mercado, y cuando las empresas crecen, obtienen más poder para subir los precios. Así de simple”.
Señaló que las compañías farmacéuticas mantienen patentes para impedir la comercialización de genéricos más baratos.
“Las aseguradoras consolidan y reducen sus redes de proveedores, y los consumidores no reciben una mejor atención. En cambio, recibimos primas más altas, deducibles más altos y facturas confusas que no guardan relación con el costo de la atención”.