Narcos en Juárez realizan pruebas con fentanilo en consumidores para medir su potencia

Para determinar la dosis exacta, los distribuidores de drogas ajustan las mezclas basándose en los efectos que observan en sus clientes

Fentanilo

Para los consumidores cada dosis se vuelve una apuesta contra la muerte. Crédito: DEA | Cortesía

En Ciudad Juárez, testimonios de personas que consumen drogas han revelado una práctica clandestina que ha encendido alarmas entre especialistas y organizaciones civiles: consumidores expuestos a mezclas de fentanilo sin saberlo, utilizados de facto como sujetos de prueba para medir la resistencia del cuerpo a este opioide cuando se combina con heroína, metanfetamina o incluso THC.

La intención, señalan usuarios y activistas, es determinar la dosis “exacta” que haga los productos más adictivos y potentes sin provocar una muerte inmediata.

De acuerdo con quienes están inmersos en el circuito del consumo, los distribuidores ajustan las mezclas basándose en los efectos que observan en sus clientes. “Si alguien cae en sobredosis, es porque se pasaron con la mezcla”, relatan usuarios que han sobrevivido a episodios críticos. En otros casos, los consumidores no corren con la misma suerte, según un reportaje del medio Norte Digital.

Para los vendedores, estos desenlaces se convierten en mediciones informales para refinar la fórmula; para los usuarios, cada dosis se vuelve una apuesta contra la muerte.

Organizaciones civiles en Juárez han advertido que diversas sustancias —heroína, cocaína, cristal y hasta extractos de THC utilizados en vapeadores— están siendo adulteradas con fentanilo con el fin de intensificar su efecto. La amenaza central, denuncian usuarios, radica en que nadie sabe qué contiene realmente cada porción. Esa incertidumbre, sumada al poder del fentanilo, ha incrementado el riesgo de sobredosis entre jóvenes y adultos que creen consumir drogas “tradicionales” sin aditivos.

El especialista en adicciones Juan Ramírez confirma la expansión de este patrón. En el centro donde trabaja, explica, de cada diez personas que ingresan para recibir atención, entre tres y cuatro resultan positivas a fentanilo, lo que representa entre 30% y 40% de los casos.

Lo alarmante es que la mayoría lo desconoce. “Solo uno de cada tres sabía que estaba consumiendo fentanilo”, señala. Los demás se enteran hasta recibir el resultado de la prueba, lo que evidencia la magnitud del engaño y la falta de control en la venta de narcóticos.

Ramírez subraya que informar a usuarios y familias sobre los efectos del fentanilo es fundamental. El opioide puede llevar a una persona a urgencias en cuestión de minutos y, en dosis mínimas, resultar letal. La adulteración no se limita a drogas inyectables o fumadas: incluso productos de vapeo comercializados como extractos de marihuana han dado positivo, como ocurrió con al menos dos pacientes atendidos recientemente.

La tendencia, advierten especialistas y organizaciones, crece a un ritmo preocupante. En Juárez, la frontera entre el consumo y el experimento parece desvanecerse, dejando a los usuarios en una situación de extrema vulnerabilidad frente a un mercado cada vez más impredecible y mortal.

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