Condenan a exmarine a 45 años de prisión por asesinar a su expareja frente a su hija en New Hampshire
Dustin Duren disparó en la cabeza a Caitlyn Naffziger mientras ella sostenía a su hija en brazos. El crimen ocurrió en medio de una disputa por la custodia
El condenado, Dustin Duren, de 32 años, fue sentenciado el jueves por el homicidio ocurrido el 29 de febrero de 2024. Crédito: Shutterstock
Un exmarine estadounidense fue condenado a 45 años de prisión por asesinar a su expareja, Caitlyn Naffziger, de 31 años, a quien disparó en la cabeza mientras sostenía a su hija de cuatro años en brazos dentro de su apartamento en Berlín, New Hampshire.
El condenado, Dustin Duren, de 32 años, fue sentenciado el jueves por el homicidio ocurrido el 29 de febrero de 2024, un hecho que conmocionó a la comunidad por la extrema violencia ejercida frente a una menor.
Disputa por la custodia y escalada de violencia
Durante el juicio, la Fiscalía expuso que la pareja atravesaba una disputa amarga por la custodia de sus dos hijas. Duren intentó obligar a Naffziger a abandonar la vivienda y a entregarle a los niños.
Cuando ella se negó, el acusado se tornó violento. Según los fiscales, apartó con una mano a la hija mayor y disparó deliberadamente contra la cabeza de la madre, causándole la muerte de forma inmediata.
El propio Duren declaró durante el proceso que temía que su expareja denunciara un presunto secuestro de los niños, argumento que la Fiscalía descartó y calificó como parte de un patrón de control.
Huida y activación de Alerta Amber
Tras el crimen, Duren huyó con las dos niñas, lo que provocó la activación de una Alerta Amber. Horas después, fue localizado en un estacionamiento de un restaurante en la ciudad de Keene, a varias horas del lugar del asesinato.
Las menores fueron encontradas ilesas y puestas bajo resguardo de las autoridades.
Testimonios y agravantes en la sentencia
Durante la audiencia de sentencia, familiares y allegados de la víctima ofrecieron testimonios emotivos sobre el impacto del crimen. La Fiscalía subrayó que el asesinato fue un acto motivado por control, ira y violencia doméstica, y recordó que Duren reconoció ser un tirador experto, consciente del resultado de su acción.
La defensa alegó problemas de salud mental, incluyendo depresión severa y trastorno de estrés postraumático, relacionados con su pasado militar, pero el tribunal consideró que estos factores no eximían la gravedad del crimen.
“Un acto de violencia sin sentido”
El tribunal concluyó que el asesinato se produjo tras años de una dinámica de abuso y que la víctima se encontraba en un proceso de reconstrucción personal cuando fue asesinada.
Con la sentencia, Duren permanecerá décadas en prisión por uno de los casos de violencia doméstica más estremecedores registrados recientemente en el estado.
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