Sobreviviente latino de un cáncer poco común irá en la carroza de City of Hope
El tema del Desfile de Rosas este año es "La magia en el trabajo en equipo"
Joey Gipson Rivas, un entrenador de caballos se encuentra cerca de una remisión total de un cáncer raro. Crédito: Cortesía
Joey Gibson Rivas, un entrenador de caballos describe a City of Hope City, una de las organizaciones de investigación y tratamiento del cáncer más grandes y avanzadas de Estados Unidos, como una familia que abraza a los pacientes y los ayuda sin importar su situación económica.
“City of Hope no es un hospital. No es un centro de cáncer. Es un lugar donde las familias pueden sentirse como que van a la casa de la abuelita”, dijo Joey, de 47 años, quien será el único latino que viajará en la carroza de City of Hope en la edición 137 del tradicional Desfiles de las Rosas de Pasadena, el 1 de enero de 2026.
“Cuando uno llega allí, te abren los brazos y en ese abrazo uno siente que tiene esperanza de superar cualquier obstáculo”, añadió.
La carroza de City of Hope ha sido titulada “La magia del trabajo en equipo” y contará con siete participantes de sus centros nacionales: pacientes, -incluyendo Joey-, familias, médicos e investigadores que se unen para estudiar y superar cualquier tipo de cáncer.
En 2005, Joey fue diagnosticado con un tipo raro de leucemia: trombocitemia esencial (TE), que es un trastorno mieloproliferativo donde la médula ósea produce demasiadas plaquetas, aumentando el riesgo de coágulos (trombosis) y sangrados (hemorragias), aunque muchos pacientes son asintomáticos y se diagnostican por hallazgo casual.
“He vivido con leucemia crónica desde hace más de 20 años”, dijo Joey. Su cáncer de sangre provoca, además, fatiga, pérdida de peso, dolor óseo intenso y otras complicaciones.
Cuando tenía 29 años, el tratamiento inicial de Joey incluyó sesiones de quimioterapia agresiva y una biopsia de médula.
“No me sentía bien. Me dolían mucho los huesos y me sangraba seguido la nariz”, recuerda Joey. “Pensé algo está mal conmigo y me fui a chequear con un doctor”.

Aquel doctor le llamó y le pidió hablar en persona. Se trataba de un oncólogo quien le dio el diagnóstico de leucemia y le recomendó iniciar rápido un tratamiento agresivo.
“Quiero ver a donde nos lleva este tratamiento”, le expresó aquel doctor.
“Para mí fue como que me dieron una patada en la cara”, dijo Joey. “Sali hecho pedazos de aquella oficina. Lo primero que pensé era en una sentencia de muerte”.
Joey buscó en internet todo tipo de información: de la medicina que iba a tomar y de un probable trasplante de médula.
“Comencé a echarle ganas, pero me sentía mal todos los días; perdí mucho peso, perdí mi pelo. Tenía náuseas, vomitaba a cada rato. No podía dormir. Las medicinas que me daban para el dolor eran muy fuertes. Era morfina para mantenerme tranquilo”.
En el proceso, este hijo de padres salvadoreños: José Adalberto y María Elena Rivas lo apoyaron y lo cuidaron incondicionalmente.
Ambos lo ayudaban para ir el baño. El padre llegaba cansado de su trabajo y todavía se daba tiempo para llevar a su hijo al hospital. Una y otra vez. Esa era su vida. Joey entraba y salía del hospital.
Renace la esperanza
Sin embargo, en 2015 supo de City of Hope y allí comenzó a cambiar su destino.
“Ali, en City of Hope, el Dr. Haris Ali, mi enfermero Raymond Hernández y todos me trataron como familia. Por primera vez, sentí esperanza”, dijo Gibson Rivas, quien también ha enfrentado otros desafíos.
En enero de 2020, un incendio eléctrico arrasó con su casa en Highland Park, dejándolo junto con su esposa Cheryl, sin nada. El incendio también se llevó la vida de Pixie, uno de sus perros favoritos. Un amigo les ofreció su casa en Malibú.
En enero de 2025, la pareja volvió a temer perder su casa por un incendio. Esta vez, fue el enorme incendio de Pacific Palisades, alimentado por el viento. Fueron desplazados durante dos semanas, pero la casa sobrevivió. Desafortunadamente, Gibson Rivas perdió su trabajo debido al incendio. Trabajó como chef personal para una familia cuyo hogar fue destruido.
Gibson Rivas ahora se encuentra bien. Cuando los tratamientos estándar dejaron de funcionar para su cáncer, el doctor Ali y su equipo consiguieron el uso de una terapia experimental, Navitoclax, a finales de 2024. La píldora diaria de quimioterapia ha estabilizado sus conteos sanguíneos.
Navitoclax ha surgido como una herramienta fundamental en la investigación oncológica, particularmente para estudiar la apoptosis o muerte celular programada en células cancerosas.
“Me tuvieron que someter a una nueva biopsia de médula” recuerda Joey. “La mandaron a examinar por dos meses y cuando me hablaron de la nueva medicina que estaba en estudio, para mí fue como si me hubieran dado un regalo de Navidad. Fue algo muy grande pare mí”.
Los primeros meses del nuevo tratamiento fueron duros, sobre todo por las náuseas y vómito, pero, poco a poco, Joey comenzó a recobrar la energía y al octavo mes de tomar Navitoclax ya el medicamento no le provocaba efectos secundarios.
Para afrontar la pérdida de su empleo, Gibson Rivas también convirtió su pasión por los caballos en una nueva carrera. Ahora trabaja en un rancho en Agoura Hills, California, y sueña con abrir una granja para cuidar caballos abandonados y ofrecer terapia equina a personas que necesitan apoyo emocional.
“Soy la prueba viviente de que la esperanza, la fe y un gran cuidado pueden superar las adversidades”, dijo Gibson Rivas. “City of Hope realmente hace honor a su nombre”.

Hoy, Joey dice sentirse “normal”, aunque no ha logrado una remisión completa del cáncer, pero su apetito regresó; el dolor de huesos ya no es tan intenso como antes. Se siente fuerte.
“Gracias a Dios pude salir adelante con mi carrera de ciencia equina, porque como entrenador de caballos debo saber que, si algo le pasa en una pata, cómo atenderlo; cómo como detectar si se ha lastimado un tendón y cómo administrarles medicina”, comenta a La Opinión.
Esa pasión por los caballos y el rodeo nació de como herencia de su abuelo Manuel Urrutia, quien, allá en El Salvador era dueño de un rancho de vacas y caballos.
Pioneros en curas revolucionarias
La historia de Joey es una de seis que City of Hope celebrará en su carroza, titulada “Superando el cáncer y la diabetes juntos”. Cinco supervivientes de cáncer y una persona que prospera tras un trasplante de células de los islotes para tratar la diabetes, llegan de todo el país, representando a los centros oncológicos de City of Hope en Los Ángeles, Phoenix, Chicago, Atlanta y el condado de Orange, California, y acompañarán a sus médicos.
En línea con el tema del Desfile de Rosas, “La magia en el trabajo en equipo”, la carroza de City of Hope destaca cómo investigadores pioneros en curas revolucionarias, equipos de atención experta que ofrecen los tratamientos más recientes y pacientes y sus familias se unen para superar el cáncer y otras enfermedades potencialmente mortales.
City of Hope es una de las principales instituciones de investigación y tratamiento del cáncer del país, que ofrece terapias especializadas, ensayos clínicos y atención avanzada que brindan a los pacientes la mejor oportunidad de superar el cáncer. Con centros en cinco grandes áreas metropolitanas de todo el país, unos 86 millones de personas viven a poca distancia en automóvil de una de sus instalaciones nacionales.
La carroza
Con una altura de 20 pies y adornada con más de 12,000 flores, la carroza de City of Hope cuenta con un pilar central que muestra la palabra “hope” (esperanza) a ambos lados. Por encima de sí se eleva una icónica escultura del Espíritu de la Vida®, una elegante representación de dos adultos y un niño con los brazos levantados en optimismo.
Esta escultura celebra la familia, la vitalidad, reflexionando en el viaje humano compartido a través de la enfermedad y la sanación. Mariposas animadas flotan sobre vibrantes pozos florales de koi, una característica emblemática inspirada en el Jardín Japonés de City of Hope en su centro oncológico de Los Ángeles. Cerca, pavos reales llenos de gracia, árboles frondosos, y elegantes bañeras para pájaros crean una inspiradora exhibición de fortaleza, renovación y tranquilidad.