Drones ucranianos ya puedes volar a velocidades similares a las de un auto de Fórmula 1
Videos difundidos por el gobierno ucraniano demuestran que sus drones son capaces de realizar ataques en el aire a unas 190 millas por hora
Algunas fuentes aseguran que los drones ucranianos pueden llegar a volar a velocidades de hasta 250 millas por hora lo que los hace altamente letales Crédito: Shutterstock
El desarrollo de drones en el frente ucraniano no para y ahora estos aparatos vuelan a velocidades que rivalizan con los autos de Fórmula 1, alcanzando más de 190 millas por hora. Esto los hace prácticamente imposibles de esquivar para las defensas enemigas. La innovación nacida de la guerra está redefiniendo el campo de batalla.
Drones ucranianos vuelas a la velocidad de un F1
Imagina un dron zumbando como un bólido en Monza, pero en lugar de pistas asfaltadas, sobrevuela trincheras heladas. Ucrania ha llevado los drones FPV (First Person View) a otro nivel, adaptando tecnología de carreras de drones comerciales para la guerra real. Empresas locales como Wild Hornets han probado el Sting, un interceptor que toca los 195 mph en vuelo estable, casi 190 mph en condiciones de combate.
Estos bichos no son juguetes: cuestan unos $2,500 dólares cada uno y ya han derribado miles de drones rusos Shahed, esos loitering munitions iraníes que Rusia lanza en enjambres. El ministro de Transformación Digital, Mykhailo Fedorov, presume de motores nacionales que empujan estos drones más allá de lo imaginable, superando incluso a trenes bala en pruebas recientes. La clave está en chasis de fibra de carbono ultraligeros y hélices optimizadas para cero resistencia al viento, haciendo que el impacto sea letal e inevitable.
De pistas de carreras al frente de batalla
La historia es fascinante: lo que empezó como hobbies de drones de velocidad en competencias civiles ahora salva vidas en Ucrania. Ingenieros tomaron motores de alta gama de carreras –piensa en esos drones que compiten a 170 km/h en pistas– y los modificaron para el caos bélico. El resultado: drones que persiguen Shaheds a 190 mph, neutralizando amenazas antes de que lleguen a ciudades.
Wild Hornets reporta más de mil derribos, y organizaciones como Come Back Alive suman 3,000 drones rusos abatidos, con un valor enemigo de $195 millones dólares. Es una guerra asimétrica genial: un dron ucraniano barato frena ataques masivos rusos que cuestan fortunas en misiles.
Rusia ha respondido con sus propios jet-powered Shaheds a 230 mph, pero Ucrania ya produce miles de unidades al mes vía plataformas como Brave1. Esta evolución de “pistas de carreras al frente” muestra cómo la guerra es capaz de acelerar la industria tecnológica de formas que no son posibles de prever.
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