En la diversidad de ejercicios puede estar la clave para evitar la fatiga y no abandonar los entrenamientos
Expertos señalan que variar las rutinas no solo combate el aburrimiento, sino que mejora el rendimiento físico y la adherencia a largo plazo
Rutina de ejercicios: en la variedad está el gusto. Crédito: Drazen Zigic | Shutterstock
La fatiga mental y el abandono de rutinas de ejercicio representan uno de los mayores desafíos en el mundo del fitness. Estudios recientes revelan que aproximadamente el 50% de las personas que inician un programa de entrenamiento lo abandonan durante los primeros seis meses. Entre las causas principales se encuentran la monotonía, el aburrimiento y la sensación de agotamiento psicológico que genera repetir los mismos ejercicios día tras día.
Sin embargo, especialistas en ciencias del deporte y psicología del ejercicio están descubriendo que la solución a este problema podría ser más simple de lo que parece: introducir variedad en los entrenamientos no solo mantiene la motivación alta, sino que también optimiza los resultados físicos y protege contra el desgaste emocional que lleva al abandono.
Variedad en el ejercicio
La monotonía es el enemigo silencioso de quienes buscan mantenerse activos. Expertos señalan que diversificar las rutinas no solo combate el aburrimiento, sino que mejora el rendimiento físico y la adherencia a largo plazo.
Cuando María comenzó su rutina de gimnasio hace dos años, estaba entusiasmada. Sin embargo, después de tres meses repitiendo los mismos ejercicios en las mismas máquinas, comenzó a sentir que cada sesión era una obligación pesada. La fatiga no era física, era mental. Finalmente, dejó de ir. Su historia se repite en gimnasios de todo el mundo, pero la ciencia del deporte está revelando que la clave para evitarlo podría estar en un concepto simple: la variedad.
El cerebro necesita novedad
Los neurocientíficos han demostrado que el cerebro humano está programado para buscar estímulos novedosos. Cuando repetimos las mismas actividades una y otra vez, el sistema de recompensa cerebral disminuye su respuesta, generando lo que los psicólogos deportivos llaman “fatiga de decisión” o agotamiento motivacional.
El doctor Carlos Ramírez, especialista en medicina deportiva, explica que cuando introducimos variedad en nuestros entrenamientos, activamos diferentes circuitos neuronales que mantienen el interés y la motivación elevados. No se trata solo de entretenimiento, sino de cómo funciona nuestro sistema nervioso.
La variedad también tiene un impacto directo en la percepción del esfuerzo. Investigaciones recientes muestran que las personas reportan sentirse menos fatigadas cuando alternan entre diferentes tipos de ejercicios, incluso si el gasto energético total es el mismo. Esto ocurre porque el cerebro interpreta la novedad como un desafío estimulante en lugar de una tarea repetitiva y agotadora.
Beneficios físicos más allá de lo psicológico
Pero los argumentos a favor de la diversidad no son solo mentales. Desde el punto de vista fisiológico, variar los ejercicios permite trabajar diferentes grupos musculares, prevenir lesiones por sobreuso y romper mesetas de rendimiento. Cuando el cuerpo se adapta completamente a un estímulo específico, los progresos se estancan. Introducir nuevos movimientos, intensidades y modalidades obliga al organismo a seguir adaptándose.
Los entrenadores personales han adoptado este enfoque con lo que llaman “periodización cruzada”, combinando ejercicios de fuerza con cardio, flexibilidad, ejercicios funcionales y actividades recreativas. Ana Martínez, entrenadora certificada con más de 15 años de experiencia, comenta que sus clientes más exitosos son aquellos que no tienen miedo a probar nuevas actividades. Algunos días hacen levantamiento de pesas, otros practican yoga, nadan o salen a correr en diferentes terrenos. Esta variedad no solo mantiene el entusiasmo, sino que desarrolla una aptitud física más completa y resiliente.
Estrategias prácticas
No es necesario reinventar completamente la rutina cada semana. Los expertos sugieren cambios progresivos y sostenibles. Alterar el orden de los ejercicios, modificar el número de repeticiones, cambiar de equipamiento (pesas libres por bandas elásticas, por ejemplo), o simplemente entrenar en diferentes ambientes pueden marcar una gran diferencia. Incluir una clase grupal ocasional, probar un deporte nuevo o incorporar elementos lúdicos como entrenamientos basados en circuitos también ayuda a mantener la frescura.
La tecnología también ha facilitado este enfoque. Aplicaciones de fitness ofrecen rutinas variadas, videos de entrenamiento y desafíos que introducen constantemente nuevos ejercicios. Plataformas de streaming deportivo permiten probar desde kickboxing hasta pilates sin salir de casa. Esta accesibilidad ha democratizado la posibilidad de mantener entrenamientos diversos sin necesidad de múltiples membresías o equipos costosos.
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