Lista de marcas de autos de EE.UU. que ya no existen
Estados Unidos fue durante décadas la cuna de algunas de las marcas de autos más influyentes del mundo. Repasamos las marcas que marcaron una época
Un clásico de Pontiac. Crédito: Pontiac. Crédito: Cortesía
Estados Unidos no solo construyó autos: construyó marcas que se convirtieron en símbolos culturales. Nombres que alguna vez llenaron concesionarios, protagonizaron carreras, aparecieron en películas y definieron el carácter del automóvil estadounidense hoy ya no existen.
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Algunas cayeron por errores estratégicos, otras no resistieron las crisis económicas o los cambios en el gusto del público, pero todas dejaron una huella imborrable en la historia de la industria.
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Factores como las crisis económicas, el aumento del costo del combustible, la llegada de fabricantes extranjeros y los cambios en los gustos de los consumidores fueron reduciendo poco a poco la cantidad de marcas estadounidenses. Algunas se fusionaron, otras fueron absorbidas por grandes grupos industriales y muchas simplemente desaparecieron.
Oldsmobile: una pionera que no resistió el cambio
Oldsmobile fue una de las marcas más antiguas de Estados Unidos, fundada en 1897. Durante décadas fue sinónimo de innovación, destacándose por introducir avances técnicos que luego se extendieron al resto de la industria.
Bajo el paraguas de General Motors, llegó a ocupar un lugar clave dentro del grupo, posicionándose entre Buick y Cadillac.
Modelos como el Toronado, el 4-4-2 o el Series 60 marcaron época, especialmente durante la era de los grandes motores V8. Sin embargo, con el paso de los años la marca perdió identidad, las ventas cayeron y General Motors decidió ponerle punto final en 2004.
Pontiac: deportividad americana en su máxima expresión
Pontiac nació con un espíritu claramente deportivo y alcanzó su apogeo en los años 60, cuando el mercado estadounidense abrazó los muscle cars. El GTO es considerado por muchos como el primer muscle car de la historia y se convirtió en un ícono cultural.
A pesar de su fuerte imagen, Pontiac no logró adaptarse a los cambios del mercado en el siglo XXI. Las ventas disminuyeron y, en medio de la crisis financiera, General Motors decidió cerrar la marca en 2009. Firebird, Bonneville y Grand Am son algunos de los modelos que aún hoy despiertan nostalgia.

Plymouth: accesibilidad y rendimiento al alcance de todos
Fundada en 1928 como una división de Chrysler, Plymouth fue creada para competir directamente con Ford y Chevrolet en el segmento más popular del mercado. Durante décadas se destacó por ofrecer vehículos duraderos, confiables y con precios competitivos.
Sin embargo, a finales de los años 90, Chrysler comenzó a recortar divisiones y Plymouth fue una de las más afectadas. En 2001, la marca desapareció oficialmente, dejando atrás modelos legendarios como el Barracuda, Roadrunner, Fury y Superbird.
Mercury: el lujo intermedio que perdió sentido
Mercury fue la apuesta de Ford para cubrir el espacio entre sus modelos convencionales y los vehículos de lujo de Lincoln. Durante muchos años logró cumplir ese rol con éxito, ofreciendo autos con mayor refinamiento sin alcanzar los precios más elevados del mercado premium.
Con el tiempo, la marca fue perdiendo diferenciación y muchos de sus modelos se parecían demasiado a los de Ford o Lincoln. Ante la baja demanda y una estrategia enfocada en simplificar su portafolio, Ford cerró Mercury en 2011.

Saturn: la respuesta a la amenaza japonesa
A finales de los años 80, General Motors lanzó Saturn como respuesta directa al avance de marcas japonesas como Toyota y Honda. La idea era ofrecer autos compactos, eficientes y confiables, adaptados a un nuevo contexto marcado por el alto precio del combustible.
Saturn tuvo modelos exitosos como el SL, SC y Vue, e incluso participó en proyectos innovadores. No obstante, la marca nunca logró ser realmente rentable. Tras un intento fallido de venta, GM decidió cerrarla en 2009.

AMC, Studebaker y otras leyendas del pasado
American Motors Company (AMC) surgió de la fusión de Nash y Hudson, y durante años fue uno de los grandes fabricantes independientes de Estados Unidos. Modelos como el Rambler, Gremlin y Javelin formaron parte del paisaje automotriz estadounidense hasta que la empresa fue absorbida por Chrysler en los años 80.
Studebaker, por su parte, pasó de fabricar carruajes a producir autos icónicos como el Avanti y el Commander, pero no pudo sostenerse frente a los gigantes de Detroit y cerró en 1964.
Packard y Duesenberg representaron el lujo extremo de las primeras décadas del siglo XX, con autos imponentes que hoy son piezas de colección. Hudson también dejó su huella, especialmente en la NASCAR con el legendario Hornet, antes de desaparecer tras su fusión con Nash.
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