Hay preocupación sobre la calidad del aire en zonas de los incendios del 2025
A un año de los siniestros Eaton y Palisades, estudio de UCLA revela sustancias en el aire que afectan la salud
A un año de los incendios de LA, muchas familias todavía enfrentan incertidumbre. Crédito: Cortesía de la familia | Cortesía
En un nuevo estudio sobre el impacto de los incendios forestales de 2025 en el condado de Los Ángeles, un equipo de investigación dirigido por científicos de la Escuela de Salud Pública Fielding de UCLA descubrió que, incluso después de que se extingan los incendios, los residentes que regresan a sus hogares pueden seguir estando expuestos a carcinógenos (sustancia que produce cáncer) conocidos debido a los daños causados por el humo.
En el estudio revisado por pares, titulado “Niveles de compuestos orgánicos volátiles en interiores y exteriores durante y después de los incendios forestales de Los Ángeles de 2025”, los investigadores encontraron que, en comparación con el período en que el incendio estaba activo, los niveles de algunos compuestos orgánicos volátiles (COV) eran significativamente más altos en el período posterior al incendio y eran particularmente evidentes en las viviendas deshabitadas dentro de las zonas afectadas, lo que sugiere emisiones continuas en interiores provenientes de materiales afectados por el humo.
“Estos hallazgos subrayan la necesidad de intervenciones específicas para minimizar la exposición en interiores durante la fase de recuperación”, declaró el doctor Michael Jerrett, coautor del estudio.
“Estos hallazgos plantean preocupaciones sobre la calidad del aire interior después de los incendios forestales y el potencial de exposición prolongada que puede provocar importantes impactos en la salud”, añadió Jerret, titular de la Cátedra Jonathan Fielding en Cambio Climático y Salud Pública de UCLA.

Los incendios de enero de 2025 en el condado de Los Ángeles, tanto en el área de Pacific Palisades-Malibú, en el oeste de Los Ángeles, adyacente a las montañas de Santa Mónica, como en las comunidades de Altadena-Pasadena, en las estribaciones de las montañas de San Gabriel, cobraron al menos 31 vidas, quemaron más de 37,000 acres y dañaron o destruyeron más de 18,000 estructuras, según estimaciones del condado.
Ambos incendios se desataron en zonas abiertas el 7 de enero. Se extendieron a los barrios residenciales y no se controlaron por completo hasta el 31 de enero.
Los investigadores comenzaron el trabajo de campo el segundo día de los incendios, recolectando muestras de aire en interiores y exteriores, y continuaron durante el período posterior al incendio, finalizando el 18 de febrero de 2025.
El equipo, compuesto por profesores, personal y estudiantes de UCLA, se centró en la prevalencia de compuestos orgánicos volátiles (COV), como benceno, tolueno, etilbenceno y xilenos (BTEX).

“Algunos de estos compuestos son cancerígenos y definitivamente perjudiciales para la salud humana”, dijo la doctora Yifang Zhu, profesora del Departamento de Ciencias de la Salud Ambiental y coautora del estudio.
“Lo que hizo que estos incendios forestales urbanos fueran particularmente preocupantes fue la toxicidad potencial del humo resultante, ya que los COV son omnipresentes en las zonas residenciales, con fuentes comunes que incluyen materiales de construcción y productos para el hogar, como productos de cocina y limpieza”.
Se descubrió que, además del benceno, la presencia de otros compuestos, como el tolueno y el n-hexano, alcanzó su punto máximo en la última etapa de la combustión activa, tanto por encima de los niveles de fondo previos al incendio como, en algunos casos, de los niveles registrados durante los incendios, lo que deja claro los riesgos de permanecer en una zona afectada por el fuego, dijeron los investigadores.
“En estos casos, las concentraciones en interiores durante los incendios activos se mantuvieron comparables a los niveles en exteriores, lo que indica que permanecer en interiores no impidió por completo la exposición a los contaminantes relacionados con el fuego”, apuntó el doctor Yuan Yao, investigador de UCLA Fielding y primer autor del estudio. “Este patrón interior/exterior cambió durante la fase de recuperación posterior al incendio, probablemente debido a la liberación de gases de los materiales afectados por el humo, lo que destaca el potencial de una exposición prolongada a los COV en interiores, incluso después de que cese la actividad del fuego en exteriores”.
Víctimas de los incendios prometen que reconstruirán sus hogares
Aun en medio de lodazal, socavones de tierra y charcos de agua provocados por deslaves de las recientes lluvias en las propiedades que fueron arrasadas por los incendios Eaton y Palisades, los dueños de casas que fueron reducidas a cenizas y escombros no se rinden y prometen que reconstruirán sus hogares “cueste lo que cueste”.
“La meta de mi papá es reconstruir nuestra casa”, dijo Jesús Hernández, un enfermero recién graduado que fue desplazado por el incendio Eaton a un departamento en la ciudad de Ontario, junto a su esposa Angie Ochoa. Sus padres y su hermana menor, Grecia, viven en un pequeño condominio en Pasadena.
Hernández, de 24 años, dio a conocer que las autoridades ya aprobaron los planos para levantar de nuevo la casa de Altadena donde vivió toda su infancia y que fue destruida por completo aquel 7 de enero de 2025.
El incendio Eaton se originó en terrenos del Sistema Nacional de Bosques o en sus inmediaciones, dentro del Bosque Nacional de Ángeles, en el condado de Los Ángeles. Y se inició, debido a una infraestructura eléctrica defectuosa, propiedad de Southern California Edison, empresa encargada de su mantenimiento y operación.
La tragedia arrasó casi 8,000 acres de terreno, miles de casas, destruyó o dañó carreteras, senderos, campamentos y otras instalaciones del Servicio Forestal; además de numerosos senderos recreativos, visitados por cientos de miles de personas al año, pero que fueron cerrados a causa del incendio, que también afectó la calidad del agua y del aire en la zona afectada y sus alrededores.
“Ese día, yo estaba listo para ir a la escuela porque tenía un examen de enfermería y no podía faltar porque era una escuela privada”, recordó Jesús, quien ya se graduó como enfermero. “Después, mi prima Mariana me mandó un mensaje y me dijo que se estaba quemando Altadena”.
“¿Estás segura?”, preguntó él. “Ella me dijo sí. Te llamo solamente para saber que todos están bien
Jesús no lo podía creer. Él no sabía nada del incendio. Llamó a su madre Imelda que no respondió; enseguida a su padre y al no haber noticias comenzó a preocuparse.
La familia fue evacuada a las 3:00 a.m. Horas después se enteraron de que la casa se había quemado por completo.
Jesús y “Don Chuy”, un trabajador de mantenimiento en una tienda de supermercados, fueron a revisar. La casa aun humeaba. Nunca encontraron a su perro Buddy. Tampoco supieron dónde quedó.
La casa de color azul grisáceo que la familia Hernández había habitado por más de 20 años y que se ubicaba en el 2515 de la avenida Glenrose desapareció y la camioneta de “Don Chuy” estaba calcinada.
A casi un año de la tragedia, Jesús dijo a La Opinión que extraña la alegría que se vivía en aquella casa, donde eran regulares las fiestas de fin de semana.
“Mucha gente le pedía prestada la casa a mi papá”, recordó. “Siempre había música y baile, y yo extraño todo eso, pero también rezo por las personas que sufrieron heridas y por quienes fallecieron”.
Don Chuy informó que tan pronto como tengan los planos aprobados comenzarían la reconstrucción de la casa de tres recámaras que compro por $600,000 o en 2003 y que, de acuerdo con los precios del mercado valía aproximadamente $1.1 millones en 2025.
“Lo que más me duele es no poder salir a jugar a la yarda [jardín] con mis nietas”, dijo Don Chuy, de 47 años. “Siempre que nos visitan tienen que estar encerraditas en el condominio”.
Para poder reconstruir su casa, este hombre nacido en La Barca, Jalisco, tendrá que cumplir con nuevos requisitos de la ciudad de Altadena: la instalación de rociadores de agua y paneles solares.
La devastación de los incendios Eaton y Palisades causó la muerte de 31 personas: 19 residentes de Altadena, cinco en Pacific Palisades y siete en Malibú o Topanga Canyon. Algunas de las víctimas se negaron a evacuar cuando comenzaron las llamas, otros no se dieron cuenta del peligro a tiempo, y algunos más estaban demasiado enfermos para salir de sus casas y murieron calcinados: tres de ellos tenían aproximadamente 90 años y nueve tenían al menos 80 años.
La compañía de energía SoCal Edison reconoció que sus equipos de transmisión podrían haber estado asociados con el inicio del devastador incendio que comenzó poco después de las 6 p. m. del 7 de enero, cuando se detectaron chispas cerca de líneas eléctricas de alta tensión en Eaton Canyon, en las faldas de las montañas de San Gabriel.
El Departamento de Justicia de los Estados Unidos demandó a Southern California Edison, alegando que los equipos de la empresa causaron el mortal incendio de Eaton.
Su demanda civil busca el reembolso de los costos de contener el incendio y rehabilitar 8.000 acres quemados del Bosque Nacional de Ángeles.
“SCE sabía del peligro potencial que representaba el fuerte viento y los riesgos que representaban las líneas eléctricas y de transmisión, pero no tomó medidas para evitar que se produjera un incendio”, afirma la demanda.
Apagar el incendio, dijo el departamento en la demanda, costó más de 40 millones de dólares y el daño requerirá un esfuerzo sustancial para rehabilitarlo.
Como respaldo a su afirmación de que el incendio fue causado por equipos de servicios públicos, el Departamento de Justicia citó declaraciones públicas hechas por Pedro Pizarro, director ejecutivo de la empresa matriz de servicios públicos, incluida una declaración de enero en la que Pizarro dijo que, sin más pruebas, “creemos que los equipos de SCE podrían haber estado asociados con el incendio”.
Al este de la calle Mendocino e intersección con la avenida Holliston, John Jackson acariciaba con nostalgia su palma de sagú, una planta perenne de aspecto vistoso, propia de las regiones tropicales y subtropicales que siempre está verde.
“Tengo mi planta por más de 50 años y la he visto renacer. Es lo que más quiero”, dijo en tono de nostalgia el hombre afroamericano de 80 años.
Jackson, un catedrático universitario soltero que vive ahora en Monterey Park, expresó que no planea vender su propiedad.
“Voy a renovarla”, dijo. “Cueste lo que cueste”.
Medidas de mitigación
Las medidas de atenuación pueden incluir abrir las ventanas con regularidad, utilizar sistemas de calefacción, ventilación y aire acondicionado (HVAC) con filtros con una clasificación de al menos Valor Mínimo de Eficiencia de Filtración (MERV) 13, y usar purificadores de aire portátiles de alta eficiencia para partículas (HEPA) con filtros de carbón activado cuando estén disponibles.
Los datos dejan claro que cualquier persona que viva o trabaje en zonas afectadas por incendios, desde bomberos hasta residentes y trabajadores de la construcción, deben comprender los riesgos, según los investigadores.
“Incluso después de que se extingan los incendios forestales, los residentes pueden seguir expuestos a los COV en interiores”, afirmó Zhu. “Este patrón sugiere que los materiales afectados por el humo dentro del hogar podrían continuar liberando COV al ambiente interior, creando una fuente de exposición prolongada. Para reducir estos riesgos, los residentes que regresen a sus hogares afectados deben adoptar medidas para mejorar la ventilación y la filtración”.
Eso fue precisamente lo que hicieron Castañeda y Ernesto Uriel, quienes por las últimas dos semanas instalaron un nuevo sistema de ventilación en el domicilio 2392 de la calle Marengo, en Altadena.
“No tenemos ningún problema para respirar aquí”, dijo Carlos, a La Opinión. “Creo que el aire ya se ha limpiado completamente en esta zona”.