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Lugo de un año de resistencia, activistas miran hacia el 2026 con esperanza

Miembros de grupos de apoyo reflexionan sobre un 2025 marcado por redadas y deportaciones

Grupos como la Red de Respuesta Rápida del Condado de Orange tomaron medidas desde el inicio de las redadas.

Grupos como la Red de Respuesta Rápida del Condado de Orange tomaron medidas desde el inicio de las redadas. Crédito: Janette Villafana | Impremedia

Desde las redadas migratorias que irrumpieron las calles del sur de California —con agentes enmascarados y armados—, hasta las manifestaciones que exigían el fin de los arrestos y deportaciones, miembros de la comunidad que estuvieron presentes en cada momento, hoy reflexionan sobre lo que terminó siendo un año de resistencia.

Grupos como la Red de Respuesta Rápida del Condado de Orange tomaron medidas desde el inicio de las redadas. Sus integrantes no solo respondían a los llamados de auxilio de inmigrantes y ciudadanos detenidos sin justificación, sino que también vigilan sus comunidades, documentaban arrestos que ocurrían en las cortes y viajaban a Tijuana para ayudar a miembros de la comunidad que habían sido deportados.

Ellos, como muchos residentes, son los ojos, los oídos y la voz de sus comunidades. A lo largo de este año, han podido apoyar a familias afectadas, ayudándolas a localizar a sus seres queridos y a acceder a asistencia legal, entre otros recursos. Esto ocurre en un contexto marcado por la paranoia surgida desde la administración federal, que ha generado miedo a salir, a hablar y a ser identifique como indocumentado.

Sandra de Anda, directora de política y estrategia jurídica de la red, señala que, entre redadas y detenciones selectivas, el grupo ha documentado cientos de arrestos e intentos de arresto en el condado de Orange, algunos de los cuales fueron captados en las redes sociales.

“No ha sido nada fácil, pero ha sido increíble ver cómo la comunidad se ha unido para decir: ‘No, no vamos a tolerar esto’, y cómo realmente se han apoyado mutuamente”, agregó De Anda.

No podemos asumir que, porque termina el año, la intimidación, los arrestos y las deportaciones se han detenido. Tan solo este domingo 28 de diciembre, el grupo de respuesta rápida acudió a un arresto en la intersección de Edinger y Grand, en Santa Ana, donde fue detenido un vendedor ambulante que ofrecía flores. Además, este martes se reportó el arresto de tres jornaleros en la misma zona. Gracias a la colaboración de la comunidad, los organizadores pudieron identificar a dos de las tres personas detenidas. 

Casey, co-directora del grupo Red de Respuesta Rápida del Condado de Orange, reflexionó y subrayó que en medio de todas las desgracias también hubo momentos de agradecimiento al poder servir a las personas afectadas por las redadas.

“Una de las cosas que hemos podido ofrecer a la gente es reducir el dolor y el miedo ante lo desconocido, asegurarnos de que no tengan que atravesar solos el proceso doloroso de la detención de un ser querido”, dijo Casey. “Intentamos, en la medida de lo posible, minimizar el impacto de este horrible desastre, que sigue siendo amplificado por esta administración”. 

Algo que le ha dolido profundamente a la comunidad latina, y que han notado de manera constante, es que la gran mayoría de los inmigrantes que son detenidos, son personas que estaban trabajando al momento de su arresto, incluso muchas que no han cometido delito alguno durante sus años viviendo en los Estados Unidos.

Según datos del Departamento de Seguridad Nacional (DHS), la gran mayoría de las más de 5.700 personas detenidas en los centros de detención en California no representan una amenaza para el ICE. Además, más del 73% de los detenidos no tienen antecedentes penales, de acuerdo con la información disponibles el 30 de noviembre de 2025. 

“Aun si hubieran cometido un delito, cada humano tiene derecho a un juicio justo, pero este año han violado esos derechos”, dijo De Anda. 

Una mujer inmigrante del condado de Orange, quien prefiero no compartir su nombre por temor; cuenta que le ha dolido ver el trato que recibe su comunidad. Durante la semana limpia casas y los fines de semana vende comida de manera ambulante. Sabe que cada día que sale a la calle asume el riesgo de ser detenida y deportada. 

“Yo mentalmente me preparo desde que me subo a mi carro y digo mis oraciones”, dijo la vendedora. “Me agarro de la fe y voy rezando en el camino, esperando lo mejor porque lo que está pasando es una injusticia, pero no podemos dejar que el miedo nos consuma”.

Agrega que, al reflexionar sobre el 2025, puede decir que, aunque las redadas impactaron bastante en sus ventas, espera que el nuevo año que llega, le brinde a su comunidad un poco de paz. 

“Creo que todos estamos esperando algo mejor de lo que estamos viviendo ahora”, dijo la vendedora. “Tengo la esperanza de que cambie la situación porque la verdad que estamos pasando por una crisis en todos los niveles”.

El grupo de organizadores del Inland Empire, llamado Citizens of Ontario, dice que, aunque no piensan que la situación terminará pronto, esperan que el nuevo año les brinde a todos más apoyo. El grupo, junto con otras organizaciones que ayudan a la comunidad inmigrante documentó más de 200 detenidos en su condado este año.   

“Todos somos humanos, todos merecemos dignidad y la oportunidad de mejorar nuestras vidas. Que ellos piensen que solo algunas personas merecen esos derechos por el color de su piel es simplemente incorrecto”, dijo Michael Ríos, miembro de Citizens of Ontario.

“Tengo la esperanza de que las ciudades,  los estados y los oficiales locales realicen más intentos proactivos para frenar o detener a los agentes de ICE”.

La última semana, la Red de Respuesta Rápida del Condado de Orange, junto a otros grupos de defensa, se reunió con más de 240 familiares que han sido impactados por las redadas para organizar una posada de fin de año. Con comida, música y regalos gratuitos para los niños, y rodeados de la comunidad, celebraron el trabajo que pudieron realizar en un año que puso a prueba a muchos.

“Estamos agradecidos con todos los que nos apoyaron este año porque fueron muchos; eran negocios que recaudaron fondos para nosotros”, dijo De Anda. “Y a todos los que este año se volvieron defensores de sus comunidades”.

“Lo que también nos gustaría ver, es que este tema se discuta como si se tratara de un desastre natural y que los funcionarios actúen con la urgencia que les corresponde, en lugar de considerarlo algo que está fuera de su control”, agregó Casey.

“En el año que viene, hay que seguir hablando de los desastres de gran magnitud, incluyendo el que provoca la muerte de decenas de personas y el desplazamiento de cientos de residentes y la pérdida del empleo de miles”.

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