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Instan a clasificar los medicamentos abortivos como contaminantes

Resaltan la urgencia de que se evalúe el impacto de productos farmacéuticos en los recursos hídricos

Instan a clasificar los medicamentos abortivos como contaminantes

Pastillas abortivas. Crédito: Yta23 | Shutterstock

El grupo antiaborto Estudiantes por la Vida de América (SFLA, por sus siglas en inglés) ha solicitado a la Agencia de Protección Ambiental (EPA) que incluya el medicamento mifepristona en su lista de contaminantes del agua. Esta petición se alinea con las demandas de más de 40 organizaciones y legisladores que han reconocido la necesidad de evaluar la contaminación del agua causada por este fármaco.

Kristan Hawkins, presidenta de SFLA, argumenta que la EPA tiene la responsabilidad de investigar la contaminación del agua relacionada con prácticas de salud pública. Resalta la urgencia de que se evalúe el impacto de productos farmacéuticos en los recursos hídricos, planteando dudas sobre la seguridad del agua para los ciudadanos.

“La EPA tiene la autoridad regulatoria y la responsabilidad humana de determinar el alcance de la contaminación del agua provocada por el aborto, causada por las políticas imprudentes y negligentes impulsadas por administraciones anteriores a través de la [Administración de Alimentos y Medicamentos]”, dijo Hawkins, en un comunicado citado de The Hill.

“Quiten la palabra ‘aborto’ y pregunten: ¿deberían arrojarse toneladas de sangre y tejido placentario contaminados químicamente, junto con restos humanos, a las vías fluviales de Estados Unidos? (…) ¿no deberíamos saber qué hay en nuestra agua?”, reflexiona.

Funcionarios de la EPA se han reunido con medios de comunicación para asegurar que se están tomando en serio las preocupaciones sobre los productos farmacéuticos en el agua, sosteniendo que siguen un enfoque basado en la ciencia para abordar estos temas.

Propuestas legislativas en contexto

En 2025, se presentaron varios proyectos de ley en siete estados para estudiar los efectos ambientales de la mifepristona, aunque ninguno logró ser aprobado.

Esta falta de acción legislativa sugiere una necesidad de mayor estudio y debate en torno a la regulación de este medicamento.

Reacción de la comunidad

La comunidad se enfrenta a un dilema sobre la seguridad del agua potable y el impacto potencial del mifepristona.

La EPA ha incentivado a todos los interesados en mantener agua limpia a participar en la revisión de las propuestas relacionadas con este tema.

Efectos del mifepristona en el medio ambiente

La mifepristona, un fármaco utilizado principalmente en interrupciones voluntarias del embarazo, se excreta principalmente por vía renal y fecal, lo que plantea interrogantes sobre su persistencia en el medio ambiente. No existen estudios concluyentes que documenten efectos a largo plazo específicos en ecosistemas, pero su naturaleza como disruptor endocrino sintético sugiere riesgos potenciales similares a otros fármacos hormonales.

Persistencia ambiental. La mifepristona muestra baja biodegradabilidad en aguas residuales, con concentraciones detectables en efluentes de plantas de tratamiento. Estudios preliminares indican que puede persistir en sedimentos acuáticos durante meses, acumulándose en cuerpos de agua.

Impacto en vida silvestre. Como antagonista de la progesterona, podría interferir en sistemas hormonales de peces y anfibios, alterando reproducción y desarrollo a largo plazo. No hay evidencia directa de bioacumulación en cadenas tróficas, pero analogías con estrógenos sintéticos apuntan a posibles efectos en poblaciones acuáticas sensibles.

Gestión y mitigación. Tratamientos avanzados como oxidación avanzada reducen su presencia en aguas, pero su uso creciente exige monitoreo ambiental continuo. Regulaciones actuales no lo clasifican como contaminante prioritario, aunque se recomiendan más investigaciones sobre toxicidad crónica.

Hablan los expertos

Los expertos en ciencia ambiental consideran que los productos farmacéuticos representan una amenaza significativa para los ecosistemas acuáticos debido a su presencia persistente en el agua. Estos compuestos, como antibióticos e ibuprofeno, llegan a ríos y mares a través de aguas residuales y generan preocupaciones por su bioacumulación, toxicidad y el desarrollo de resistencias antibióticas.

Riesgos identificados. La bioacumulación en la vida acuática altera ecosistemas y cadenas alimentarias, con posibles efectos indirectos en la salud humana por exposición prolongada. Estudios globales destacan que las plantas de tratamiento no eliminan completamente estos contaminantes emergentes.

Investigadores coinciden en que es urgente mejorar normativas para la eliminación adecuada de fármacos, especialmente a nivel domiciliario, ya que las malas prácticas agravan el problema. Tecnologías como fitorremediación y tratamientos físico-químicos se ven como soluciones parciales, priorizando la prevención.

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