Windows se congeló: cómo usar el Administrador de Tareas para cerrar una app que no responde
Si alguna app de tu computadora deja de funcionar de forma adecuada el Administrador de Tareas se puede convertir en tu mejor amigo
El Administrador de Tareas de Windows permite cerrar cualquier programa que presente problemas en segundos Crédito: Shutterstock
El Administrador de tareas de Windows es ese “botón de pánico” que no sabías que necesitabas. Cuando una app se congela y tu PC se pone lenta, esta herramienta te ayuda a identificar al culpable y cerrarlo a la fuerza sin reiniciar todo el sistema. Además, te deja ver qué está consumiendo CPU, memoria o disco para que entiendas qué está pasando “detrás de cámaras” en tu computadora.
Qué es el Administrador de tareas (y por qué te salva)
En pocas palabras, el Administrador de tareas es la utilidad integrada de Windows para monitorear el rendimiento, revisar qué apps y procesos están corriendo y cuánto recurso están usando. Microsoft explica que muestra datos en vivo en tablas y gráficas, alimentadas por distintas fuentes internas del sistema. Esto significa que no es “un listado bonito”, es información real del funcionamiento de Windows.
Lo mejor es que, cuando una aplicación se queda en “No responde”, el Administrador de tareas suele ser el camino más rápido para recuperar el control, cerrar el programa problemático y seguir trabajando. En lugar de reiniciar la PC y perder tiempo o cambios no guardados, puedes atacar el problema directamente desde la lista de procesos.
Cómo abrir el Administrador de Tareas mediante atajos
Si tu computadora está trabada, lo último que quieres es ponerte a buscar menús. Por eso conviene memorizar dos o tres caminos rápidos. El atajo más directo para abrir el Administrador de tareas es Ctrl + Shift + Esc, porque lo lanza de inmediato sin pasos extra.
Otras formas útiles, por si el teclado no coopera o prefieres el mouse, incluyen
- Ctrl + Alt + Delete y luego seleccionar Administrador de tareas. Es un camino clásico y muy confiable.
- Presionar Win + X para abrir el menú “Power User” y elegir Administrador de tareas.
- Abrir “Ejecutar” con Win + R, escribir taskmgr y aceptar.
Tip práctico. Si trabajas con muchas apps abiertas, aprender estos accesos te ahorra segundos valiosos justo cuando el sistema está lento, que es cuando cada clic se siente eterno.
¿Cómo cerrar un programa que no responde?
La pestaña más salvadora suele ser Procesos, porque ahí ves una lista de apps y procesos en segundo plano, junto con su consumo de recursos como CPU, memoria y disco. Cuando un programa se congela, normalmente lo vas a notar porque su estado puede indicar que no está respondiendo o porque está usando recursos de forma rara. Un ejemplo típico es CPU al 90% sin razón.
El flujo típico para “rescatar” tu PC se parece a esto
- Abre el Administrador de tareas con Ctrl + Shift + Esc.
- Ve a Procesos y ubica la aplicación problemática. Suele ser la que está congelada o la que más recursos está consumiendo.
- Selecciona la app y finaliza la tarea para forzar el cierre. Windows corta ese proceso para liberar recursos y devolver estabilidad al sistema.
Si el problema no es solo la app principal, sino que se quedó colgada con procesos relacionados, entra en juego la pestaña Detalles, que muestra procesos sin agrupar y con más información para diagnóstico. Incluso hay funciones avanzadas de análisis. Microsoft describe que, cuando un proceso está trabado esperando a otro, puedes usar Analyze wait chain para ver dependencias. Es una especie de árbol de a quién está esperando quién y te ayuda a decidir qué proceso conviene terminar para destrabar el resto.
Al final, el Administrador de tareas se vuelve tu aliado de confianza cuando Windows se pone terco. Con un par de atajos y la pestaña de Procesos bien ubicada, puedes recuperar el control en segundos, cerrar esa app que se quedó congelada y seguir con tu día sin reiniciar la computadora. Y si te pasa muy seguido, tómalo como señal para revisar qué programa está fallando, cuánto recurso está consumiendo y si conviene actualizarlo o buscar una alternativa más estable.
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