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Trump pone en riesgo el plan de alto al fuego en Gaza tras amenazar a Groenlandia

Parece convencido de que su estilo de negociación, basado en la presión y el beneficio personal, volverá a imponerse sobre la diplomacia tradicional

Trump pone en riesgo el plan de alto al fuego en Gaza tras amenazar a Groenlandia

Trump publica imagen creadas con IA para simular su conquista de Groenlandia. Crédito: Red social Truth | EFE

Donald Trump volvió a sacudir el tablero internacional al reiterar sus renovadas amenazas de anexionar Groenlandia a EE.UU., y castigar con aranceles a aliados europeos, acciones que han puesto en entredicho los próximos pasos de su plan de alto al fuego en Gaza y la puesta en marcha de la llamada Junta de la Paz, el organismo que busca liderar como alternativa a la ONU.

En medio de un viaje clave a Suiza para presentarse como arquitecto de la paz global, Trump partió de Washington rumbo al Foro Económico Mundial de Davos con la promesa de hablar de economía y costo de vida, pero los titulares giraron rápidamente hacia la crisis diplomática que él mismo reavivó.

“Este será un viaje muy interesante, no sé qué pueda pasar”, dijo antes de abordar el Air Force One, dejando entrever que la tensión marcaría su agenda. Expertos advierten que este conflicto podría dinamitar no solo la estabilidad en Gaza, sino también cualquier avance para detener la guerra en Ucrania.

Mientras los asesores en Washington corren para suavizar el lenguaje de la carta fundacional de la Junta de la Paz y evitar un desplante masivo en Davos, Trump parece convencido de que su estilo de negociación, basado en la presión y el beneficio personal, volverá a imponerse sobre la diplomacia tradicional.

Amenazas sobre Groenlandia tensan a la OTAN

El fin de semana, el mandatario amenazó con imponer aranceles a ocho países europeos de la OTAN que participaron en maniobras militares para defender Groenlandia, territorio autónomo de Dinamarca.

Continuó con una serie de insultos y publicaciones provocativas en redes sociales sobre la confiscación de Groenlandia. En un mensaje al primer ministro de Noruega, Trump acusó al gobierno noruego de impedir que el comité independiente del Nobel le otorgara el Premio Nobel de la Paz, insinuando que su principal objetivo ya no sería la paz.

La respuesta europea no se hizo esperar. El presidente francés Emmanuel Macron advirtió desde Davos que Europa prefiere “el respeto antes que los matones” y subrayó que el despliegue militar solo busca respaldar a Dinamarca.

Aunque Macron invitó a Trump a cenar en París para rebajar tensiones, el líder estadounidense rechazó la cita y divulgó el mensaje privado del mandatario francés.

Las declaraciones han encendido alarmas entre diplomáticos y aliados que temen una fractura mayor en la OTAN. “Creo que llegaremos a un acuerdo que satisfaga tanto a la OTAN como a nosotros”, dijo Trump en tono conciliador, aunque minutos después volvió a negarse a aclarar hasta dónde está dispuesto a llegar: “Ya lo verán”.

“Todavía no he hablado con los groenlandeses, pero estoy seguro de que cuando lo haga estarán encantados”, afirmó Trump, ignorando las encuestas que muestran un rechazo masivo en la isla a la integración con EE.UU.

La Junta de la Paz, entre el escepticismo y el boicot

En paralelo, Trump se dispone a firmar en Davos la carta fundacional de la Junta de la Paz, concebida inicialmente para supervisar el alto al fuego entre Israel y Hamás en Gaza. El organismo, donde el presidente tendría poder de veto exclusivo y podría dirigirlo incluso después de dejar la Casa Blanca, busca convertirse en una plataforma para intervenir en otros conflictos, incluida Ucrania.

Pero el entusiasmo inicial se ha diluido. De más de 60 invitaciones enviadas, menos de 10 líderes han confirmado su participación, entre ellos varios considerados autoritarios. Potencias clave como Reino Unido, Francia y Alemania se muestran cautelosas, y algunos funcionarios europeos cuestionan que la nueva junta pretenda rivalizar con el Consejo de Seguridad de la ONU.

Trump ha llegado a sugerir que el organismo “podría” reemplazar a Naciones Unidas, aunque luego matizó que la ONU tiene “un gran potencial”. Para analistas, la ofensiva sobre Groenlandia complica su narrativa de “presidente de la paz” y amenaza con descarrilar las negociaciones en Gaza.

“Estos asuntos no están separados”, advirtió Matthew Schmidt, experto en defensa de la Universidad de New Haven. “Trump trabaja con acuerdos para obtener victorias personales, y eso puede socavar sus propios objetivos”.

Con Europa irritada y aliados renuentes, el líder republicano enfrenta ahora el reto de convencer al mundo de que su Junta de la Paz puede nacer sin controversia. De lo contrario, su ambición de consolidar el alto al fuego en Gaza podría quedar atrapada en la misma tormenta diplomática que él mismo provocó.

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