Impacto de las restricciones al aborto: aumentan riesgos de salud de mujeres embarazadas
Un estudio revela que las muertes relacionadas con el embarazo son significativamente más altas que las relacionadas con el aborto
Ley de aborto pone sobre el tapete la autonomía corporal y libertad de decisión. Crédito: Yta23 | Shutterstock
Las nuevas restricciones al aborto en varios estados de EE.UU. han incrementado los riesgos de salud para las mujeres embarazadas, especialmente aquellas con embarazos de alto riesgo. La falta de acceso a servicios de aborto ha llevado a más mujeres a llevar a término sus embarazos, lo que incrementa la probabilidad de complicaciones graves durante o después del parto.
Un estudio reciente analizó datos de natalidad y mortalidad de 2018 a 2021, revelando que las muertes relacionadas con el embarazo son significativamente más altas que las relacionadas con el aborto. Con 3,065 muertes maternas identificadas frente a solo 17 muertes por aborto, el estudio destaca que la tasa de mortalidad por embarazo es al menos tres veces mayor que las estimaciones previas.
Los investigadores calcularon que la razón de mortalidad entre el embarazo y el aborto es de 69.6 por cada 100,000 nacimientos, lo que contrasta drásticamente con la tasa de 14.7 reportada previamente entre 1998 y 2005. Esta diferencia refleja el seguimiento más completo de la mortalidad materna y la mejora de la seguridad en los procedimientos de aborto.
Contexto legal y social
El panorama legal en EE.UU. se ha fragmentado, con 13 estados imponiendo prohibiciones totales al aborto y 28 limitando el acceso basado en la duración gestacional.
Estas restricciones contribuyen a los riesgos médicos ya evidentes y complican aún más la situación de las mujeres que enfrentan embarazos complicados.
Riesgos de embarazos en contexto de restricción al aborto
Los principales factores de riesgo para embarazos de alto riesgo incluyen condiciones crónicas preexistentes como hipertensión, diabetes y problemas cardíacos, que se agravan bajo restricciones al aborto al limitar intervenciones tempranas. En contextos con nuevas prohibiciones, como las post-Dobbs en EE.UU., estas leyes sin excepciones amplias para salud materna aumentan complicaciones como preeclampsia severa y mortalidad infantil por anomalías congénitas. Otros riesgos involucran edad materna avanzada (>35 años), embarazos múltiples y hábitos como tabaquismo, exacerbados por demoras en atención debido al miedo legal de proveedores.
Factores médicos preexistentes. Condiciones como hipertensión arterial (34-76% de casos en estudios), diabetes gestacional y arritmias cardíacas elevan el riesgo de eventos graves como preeclampsia o HELLP, donde el aborto terapéutico previo era opción, pero ahora se retrasa. En bans de aborto, médicos evitan actuar sin amenaza inminente de muerte, llevando a casos fatales como el de Tierra Walker por preeclampsia no intervenida.
Factores obstétricos y fetales. Anomalías congénitas fetales y embarazos múltiples incrementan mortalidad infantil (hasta 11% más en estados con bans), ya que terminaciones selectivas se restringen. Complicaciones previas como preeclampsia grave (63%) o síndrome HELLP (6-13%) persisten sin opciones de interrupción.
Factores socioeconómicos y de estilo de vida. Bajo nivel socioeconómico (65%), inasistencia prenatal (74%), tabaquismo (20%) y cafeína agravan riesgos, con bans aumentando desigualdades al elevar mortalidad materna (hasta 56% en Texas). Restricciones generan estrés y demoras en clínicas saturadas.
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