Tesla abandona los Model S y X para apostar por Optimus
La compañía de Elon Musk apuesta ahora por Optimus, su robot humanoide con inteligencia artificial, como eje central de su crecimiento a largo plazo
Tesla Model S. Crédito: Tesla. Crédito: Cortesía
Tesla acaba de tomar una de las decisiones más simbólicas de su historia reciente. La compañía que revolucionó la industria del automóvil eléctrico anunció que pondrá fin a la producción de dos de sus modelos más representativos: el Model S y el Model X.
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El anuncio, realizado durante la presentación de resultados de ventas de 2025, no solo marca un cambio de catálogo, sino una redefinición profunda de la identidad de la empresa.
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El movimiento deja claro que Tesla ya no quiere ser vista únicamente como un fabricante de automóviles. Su objetivo declarado es consolidarse como una empresa de inteligencia artificial a gran escala, con productos que trascienden el transporte y se adentran en terrenos como la robótica, la automatización industrial y la energía.
Un adiós estratégico a dos modelos icónicos
El cierre progresivo de los programas Model S y Model X se llevará a cabo en la planta de Fremont, California. Según explicó Elon Musk, esta decisión permitirá liberar capacidad industrial clave para acelerar la producción del robot humanoide Optimus. Con esta transición, Tesla reducirá su oferta de vehículos de pasajeros a los Model 3 y Model Y, que seguirán siendo el núcleo de su negocio automotriz.
Aunque ambos modelos seguirán disponibles hasta agotar el inventario existente, su salida del proceso productivo representa el final de una era.
El Model S fue el vehículo que colocó a Tesla en el radar global del automóvil eléctrico, mientras que el Model X introdujo soluciones tecnológicas y de diseño que marcaron tendencia en el segmento premium.

Optimus, el nuevo centro de gravedad de Tesla
La gran apuesta de la compañía es Optimus, su robot humanoide impulsado por inteligencia artificial. Tesla considera que este producto tiene el potencial de transformar industrias enteras, especialmente en entornos fabriles y logísticos. Para Musk, Optimus no es un proyecto secundario, sino el pilar sobre el que se construirá el futuro de la empresa.
El plan industrial contempla una reconversión progresiva de las líneas de producción en Fremont para instalar infraestructura dedicada exclusivamente a este robot.
El objetivo es ambicioso: alcanzar una capacidad de fabricación de hasta 1,000,000 de unidades al año una vez completada la transición. De lograrse, Tesla se posicionaría como uno de los principales actores mundiales en robótica humanoide.

La presión del mercado automotriz global
El cambio de rumbo no ocurre en el vacío. El mercado de vehículos eléctricos se ha vuelto cada vez más competitivo, con una fuerte irrupción de fabricantes chinos que producen en masa y con márgenes más ajustados. Esta presión ha reducido el liderazgo indiscutido que Tesla supo tener durante años.
Frente a ese escenario, la diversificación aparece como una estrategia lógica. Tesla mantiene su presencia en el sector automotor con productos como el Cybertruck y el camión comercial Semi, pero el énfasis ya no está en ampliar la gama de autos tradicionales, sino en desarrollar soluciones basadas en inteligencia artificial aplicada.

Optimus no es el único frente de innovación para la compañía. Tesla continuará expandiendo su negocio energético, con soluciones para clientes residenciales y comerciales, así como proyectos de plantas energéticas a gran escala.
A esto se suma el desarrollo del Cybercab, el robotaxi que la empresa planea lanzar en 2027 y que será clave en su visión de movilidad autónoma.
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