HRW incluye a México entre los países con mayores retrocesos democráticos y abusos graves
Juanita Goebertus subrayó lo que calificó como una “contradicción muy clara” entre el discurso internacional del gobierno de Sheinbaum y la realidad mexicana
Denisse Dresser, integrante del consejo asesor de HRW para América Latina, destacó que este informe marca un punto de quiebre, al ubicar por primera vez a México entre los peores casos de erosión democrática. Crédito: Sashenka Gutiérrez | EFE
México fue incluido por primera vez entre los países con mayores retrocesos democráticos y graves violaciones a los derechos humanos, de acuerdo con el informe anual de Human Rights Watch (HRW), presentado en la capital del país (CDMX).
El organismo advierte sobre la eliminación de contrapesos al poder, niveles extremos de violencia criminal, una impunidad persistente y abusos reiterados cometidos por fuerzas de seguridad civiles y militares. Durante la presentación del reporte, la directora para las Américas de HRW, Juanita Goebertus, subrayó lo que calificó como una “contradicción muy clara” entre el discurso internacional del gobierno de la presidenta Claudia Sheinbaum y la realidad interna que enfrentan millones de personas.
“Preocupa de manera muy grave la crisis de desapariciones”, afirmó, al recordar que el registro oficial supera las 133,000 personas desaparecidas. Goebertus criticó además la postura del gobierno federal de no reconocer la desaparición como un fenómeno estructural, lo que dijo, limita la capacidad del Estado para prevenir estos crímenes y garantizar justicia a las víctimas.
“La negación sistemática no borra la tragedia”, apunta el organismo, recordando el hallazgo reciente en Jalisco de hornos subterráneos y restos humanos carbonizados, un testimonio silencioso de la barbarie que el Comité de la ONU sobre Desapariciones Forzadas ya investiga para determinar si se trata de un crimen sistemático.
La situación se agrava con el hostigamiento a los grupos de búsqueda. En lo que va de 2025, al menos ocho personas que buscaban a sus familiares desaparecidos han sido asesinadas, demostrando que, en México, buscar la verdad puede costar la vida.
A ello se suma, según HRW, un proceso sostenido de erosión democrática iniciado durante el sexenio de Andrés Manuel López Obrador y profundizado con reformas recientes.
Erosión democrática y debilitamiento institucional
El informe señala que las reformas constitucionales aprobadas en los últimos años han debilitado la independencia judicial, ampliado la prisión preventiva oficiosa y consolidado la militarización de tareas de seguridad pública.
En septiembre de 2024, el Congreso aprobó una enmienda que obligó a la renuncia de jueces y magistrados para ser sustituidos mediante elecciones populares, un proceso que HRW considera riesgoso para la autonomía del Poder Judicial.
En junio pasado se celebraron elecciones para designar a cientos de jueces federales y miembros de la Suprema Corte, en medio de baja participación y serias dudas sobre la integridad del proceso.
Incluso la Relatora Especial de la ONU sobre la independencia judicial advirtió que estas deficiencias ponen en riesgo la confianza pública en el sistema de justicia. La impunidad sigue siendo un problema estructural. Según HRW, los fiscales resuelven solo uno de cada diez homicidios y en muchos casos las investigaciones se basan en pruebas alteradas o confesiones obtenidas bajo tortura. El uso de esta práctica, documentado por organismos nacionales e internacionales, continúa siendo generalizado.
Violencia, abusos y una mirada internacional encima
El reporte también dedica amplios apartados a los abusos militares, incluidos casos de ejecuciones extrajudiciales y la falta de cooperación del Ejército en investigaciones emblemáticas como la desaparición de los 43 estudiantes de Ayotzinapa.
A ello se suman ataques a periodistas y defensores de derechos humanos: siete comunicadores fueron asesinados en 2025, de acuerdo con Artículo 19.
En el ámbito de las libertades civiles, HRW alerta sobre el cierre del Instituto Nacional de Transparencia y la creación de nuevos registros de identidad y telefonía que otorgan a las autoridades amplias facultades de vigilancia sin control judicial efectivo.
La periodista y analista política Denisse Dresser, integrante del consejo asesor de HRW para América Latina, afirmó que el informe marca un punto de quiebre. “México no figuraba entre los peores ofensores de derechos humanos. Hoy aparece junto a países como Hungría, India o Turquía”, dijo, al advertir sobre un patrón de negación sistemática frente a los abusos del poder.
HRW subraya que eventos internacionales como el Mundial de Futbol, que iniciará en México en junio, colocarán al país bajo una lupa global, especialmente en regiones donde se han documentado fosas clandestinas y desapariciones. Para el organismo, el desafío es claro: sin contrapesos, no hay garantías para los derechos.
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