5 prácticas fáciles para controlar la ansiedad en casa
La ansiedad puede atacar todos los aspectos de tu vida. Afortunadamente, existen algunas alternativas que te permiten evitarla para tener una vida más tranquila
La ansiedad puede paralizarte y evitar que puedas llevar a cabo tus tareas durante el día. Crédito: Shutterstock
La ansiedad es una respuesta común ante las exigencias diarias, la incertidumbre o el cansancio acumulado. Aunque no siempre se puede evitar, sí es posible aprender a manejarla desde casa con prácticas sencillas que no requieren experiencia previa ni cambios drásticos en la rutina. Estas estrategias pueden ayudarte a recuperar la calma y a reducir la tensión de forma progresiva y sostenible.

Respiración consciente durante cinco minutos
La respiración es una de las herramientas más directas para regular la ansiedad. Cuando estás nervioso, tu respiración suele volverse rápida y superficial, lo que intensifica la sensación de alerta. Detenerte unos minutos para respirar de forma consciente puede ayudar a que tu cuerpo se relaje.
Una práctica sencilla consiste en inhalar por la nariz contando hasta cuatro, sostener el aire dos segundos y exhalar lentamente por la boca contando hasta seis. Repetir este ciclo durante cinco minutos envía señales al sistema nervioso para reducir la activación y facilita una sensación de control inmediato.
Establecer rutinas diarias simples
La ansiedad suele aumentar cuando el día se percibe desordenado o impredecible. No se trata de llenar la agenda, sino de crear pequeñas rutinas que aporten estructura. Actividades como levantarte a la misma hora, definir un momento para comer o reservar un espacio para descansar ayudan a reducir la sensación de caos.
Tener horarios básicos le permite al cerebro anticipar lo que viene, lo que disminuye la tensión constante. Incluso rutinas flexibles pueden marcar una diferencia notable en cómo se vive el día a día.
Movimiento corporal sin exigencias
El cuerpo acumula tensión cuando la ansiedad se mantiene por mucho tiempo. Liberarla no implica hacer ejercicio intenso ni seguir planes complicados. Caminar dentro de casa, estirarte suavemente o realizar movimientos lentos durante diez o quince minutos puede ser suficiente.
El movimiento favorece la liberación de sustancias que generan bienestar y ayuda a descargar la inquietud física. Lo importante es que sea una actividad agradable y sin presión por rendir o cumplir metas.
Limitar el consumo de información
Estar expuesto de forma constante a noticias negativas, redes sociales o mensajes alarmantes puede aumentar la ansiedad sin que lo notes. Una práctica efectiva es establecer horarios para informarte y evitar hacerlo de manera continua durante el día.
Reducir el tiempo frente a pantallas, especialmente antes de dormir, ayuda a calmar la mente y a mejorar la calidad del descanso. Elegir conscientemente cuándo y cómo consumes información es una forma de autocuidado emocional.

Escribir para ordenar pensamientos
La ansiedad suele alimentarse de pensamientos repetitivos y confusos. Escribir lo que sientes o lo que te preocupa puede ayudarte a aclarar ideas y a disminuir la carga mental. No es necesario escribir bien ni seguir un formato específico.
Dedicar unos minutos al día para anotar lo que pasa por tu mente permite sacar los pensamientos del plano interno y observarlos con más distancia. Muchas personas encuentran alivio inmediato al poner en palabras aquello que no pueden expresar en voz alta.
Controlar la ansiedad en casa no requiere soluciones complicadas ni cambios radicales. Incorporar estas prácticas de forma gradual puede ayudarte a sentirte más estable y a recuperar la sensación de control sobre tu bienestar. Si la ansiedad se vuelve persistente o interfiere con tu vida diaria, buscar apoyo profesional siempre es una opción válida y recomendable.
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