Comienza juicio contra el padre del menor acusado de tiroteo escolar de Georgia en 2024
Caso marcar un precedente sobre la responsabilidad penal de los padres en casos de violencia escolar en Estados Unidos
Colin Gray enfrenta 29 cargos y de ser declarado culpable, podría enfrentar hasta 180 años de prisión. Crédito: Brynn Anderson | AP
El juicio contra Colin Gray, acusado de permitir que su hijo accediera al arma utilizada en el tiroteo de 2024 en la escuela secundaria Apalachee High School, comenzó con alegatos que podrían marcar un precedente sobre la responsabilidad penal de los padres en casos de violencia escolar en Estados Unidos.
Gray enfrenta 29 cargos, incluidos dos por asesinato en segundo grado, dos por homicidio involuntario, 20 por crueldad infantil en segundo grado y cinco por conducta imprudente. De ser declarado culpable, podría enfrentar hasta 180 años de prisión. El proceso se desarrolla en el Tribunal del Condado de Barrow, bajo la presidencia del juez Nicholas Primm, y se prevé que dure unas tres semanas.
El fiscal de distrito del condado de Barrow, Brad Smith, sostuvo en su alegato inicial que el caso no busca responsabilizar a los padres por todo lo que hagan sus hijos, sino examinar las acciones concretas del acusado.
“Este caso se trata del acusado y sus acciones. Sus acciones al permitir que un menor bajo su custodia accediera a un arma de fuego y municiones tras haber sido advertido de que iba a dañar a otros”, afirmó Smith ante el jurado.
Según la acusación, el hijo del procesado, Colt Gray, entonces de 14 años, abrió fuego el 4 de septiembre de 2024 con un rifle semiautomático estilo AR-15 dentro del plantel, causando la muerte de cuatro personas: Mason Schermerhorn (14), Christian Angulo (14), Richard Aspinwall (39) y Cristina Irimie (53), además de herir a otras nueve.
La fiscalía sostiene que Colin Gray compró el arma como regalo de Navidad en 2023, junto con municiones, un cargador ampliado y un chaleco táctico, meses después de que el adolescente fuera investigado por amenazas de tiroteo publicadas en internet.
Advertencias previas y señales de alarma
Más de un año antes del ataque, padre e hijo fueron interrogados por autoridades locales en relación con amenazas en línea sobre un posible tiroteo escolar. Sin embargo, los investigadores no pudieron vincular de forma concluyente al adolescente con la cuenta que emitió las amenazas.
Durante el juicio, el fiscal presentó una cronología de los hechos que incluye una llamada de la madre del joven a una consejera escolar el día del ataque, alertando sobre mensajes de texto preocupantes y recordando que el menor tenía acceso a armas.
Testimonios de profesores revelaron que el adolescente mostró comportamientos inquietantes ese día. Suzanne Harris, docente de informática, declaró que vio un objeto voluminoso envuelto en ropa dentro de la mochila del estudiante y que este había preguntado previamente si habría un simulacro de tirador activo. Otra maestra, Katherine Greer, relató haber visto al joven armado frente a su aula y activó de inmediato las alertas de emergencia.
La defensa: “No podía preverlo”
El abogado defensor, Brian Hobbs, argumentó que su cliente intentó buscar ayuda para su hijo a través de la escuela y que no existía manera razonable de prever que cometería el ataque.
“Las pruebas mostrarán a un adolescente con problemas mentales. Un adolescente que ocultó sus verdaderas intenciones a todos, especialmente a su padre”, declaró Hobbs, quien insistió en que la ley no permite juzgar con base en la retrospectiva.
Colt Gray, ahora de 16 años, enfrenta 55 cargos graves, incluidos cuatro por homicidio doloso, y será juzgado como adulto. Aún no se ha fijado fecha para su proceso judicial.
Un precedente tras el caso Crumbley
El proceso contra Colin Gray es el tercero en el país en el que se imputa penalmente a padres por la participación de sus hijos en tiroteos escolares.
En abril de 2024, Jennifer Crumbley y James Crumbley fueron condenados a penas de prisión tras ser hallados culpables de homicidio involuntario por permitir que su hijo, Ethan Crumbley, obtuviera un arma antes del ataque en la Oxford High School en 2021.
Ese precedente ha intensificado el debate nacional sobre el almacenamiento seguro de armas y la responsabilidad de los adultos cuando existen señales de alerta claras.
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