El cáncer y el corazón comparten factores de riesgo, consejos que debes seguir para reducirlos
Investigadores y médicos trabajan para prevenir, diagnosticar y tratar el daño cardíaco asociado a las terapias contra el cáncer
Paciente diagnosticado con problemas de salud. Crédito: fizkes | Shutterstock
La experiencia reconoce que las terapias contra el cáncer mejoran y logran cada vez más curaciones o periodos recurrentes de remisión, pero en contrapartida se dañan órganos vitales por el tratamiento oncológico.
Para atenuar estos, investigadores y médicos trabajan para prevenir, diagnosticar y tratar el daño cardíaco asociado a las terapias contra el cáncer.
En este sentido, el doctor Joerg Herrmann, cardiólogo, fundador y director de la Clínica de Cardio-Oncología de Mayo Clinic en Minnesota, señala que existen tres puntos fundamentales a considerar para reducir los factores de riesgo.
Asociados al estilo de vida
Investigadores han identificado que tanto el cáncer como las enfermedades cardiovasculares comparten varios factores de riesgo relacionados con el estilo de vida.
Medidas como dejar de fumar, mantener un peso saludable, controlar el colesterol y realizar actividad física regular son fundamentales para reducir el riesgo de ambas condiciones.
“Cuantos más componentes de un estilo de vida saludable se cumplan, mejor será la proyección de salud tanto para el corazón como para el cáncer”, señala. “Se reducen los riesgos de dos de las principales causas de mortalidad y se incrementa la esperanza de vida”.
Incluso, admite que el cáncer y las enfermedades cardiovasculares pueden, de hecho, ser factores de riesgo entre sí.
“Hemos comprendido que la relación entre el cáncer y las enfermedades del corazón funciona en ambos sentidos”, explica el Dr. Herrmann. “El propio cáncer puede afectar al sistema cardiovascular, independientemente de las terapias oncológicas, y viceversa. Los pacientes con insuficiencia cardíaca u otras enfermedades cardiovasculares presentan un mayor riesgo de desarrollar cáncer”.
Estrategias durante el tratamiento oncológico
Existen múltiples enfoques para minimizar el riesgo cardíaco durante el tratamiento del cáncer, entre estos se destacan:
- Utilizar tratamientos que minimicen el daño al tejido sano, como las terapias dirigidas o la terapia con haz de protones.
- Escalonar determinados fármacos de quimioterapia para dar al corazón la oportunidad de recuperarse entre ciclos de tratamiento.
- Emplear medicamentos que protejan el corazón durante la quimioterapia.
- Aplicar técnicas de protección del tejido sano durante la radioterapia, como el posicionamiento corporal y la contención de la respiración, para aumentar la separación entre el tumor y el corazón.
Innovaciones tecnológicas
Los objetivos de la investigación del Dr. Herrmann incluyen el desarrollo de herramientas que permitan predecir – antes de iniciar el tratamiento – qué pacientes presentan un alto riesgo de daño cardíaco asociado a determinadas terapias oncológicas. Esto facilitaría la toma de decisiones compartida entre los pacientes y sus equipos asistenciales en relación con el enfoque terapéutico.
En este orden de ideas, la inteligencia artificial y los dispositivos portátiles emergen como herramientas prometedoras en la detección y gestión del daño cardíaco asociado a tratamientos oncológicos.
El uso de IA en electrocardiogramas y dispositivos que alerten cambios en la función cardíaca son ejemplos destacados de esta evolución.
“Nos interesa avanzar aún más en las tecnologías de IA y desarrollar simulaciones que muestren cómo diferentes terapias podrían afectar a un paciente concreto”, explica el Dr. Herrmann.
Síntomas que indican daño cardíaco en tratamientos
Los síntomas de daño cardíaco durante o después del tratamiento oncológico, conocidos como cardiotoxicidad, incluyen fatiga extrema, dificultad para respirar y palpitaciones. Otros signos comunes son hinchazón en piernas o tobillos, dolor en el pecho y mareos.
Signos principales
- Fatiga extrema o falta de aire al mínimo esfuerzo.
- Palpitaciones o ritmo cardíaco irregular.
- Hinchazón en extremidades inferiores.
- Dolor torácico o mareos frecuentes.
Causas asociadas. Tratamientos como antraciclinas (doxorrubicina), radioterapia torácica o terapias dirigidas (trastuzumab) pueden dañar el músculo cardíaco, provocando miocardiopatía o arritmias. Estos efectos pueden aparecer durante el tratamiento o años después, por lo que se recomienda monitoreo cardiológico.
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