La guerra en Irán no borra la guerra doméstica contra los inmigrantes
Trump nos tiene acostumbrados al reality show diario que es su presidencia, pero esto va más allá de deponer un régimen totalitario sin una amenaza inminente
El presidente Donald Trump pronuncia un discurso sobre Irán en su propiedad de Mar-a-Lago, el viernes 3 de enero de 2020, en Palm Beach, Florida. Crédito: Evan Vucci | AP
Ahora que el presidente Donald Trump inicia más guerras que las que afirma haber solucionado, urge recalcar que aunque la atención de los medios y del público se desvían hacia el tema del día, la crisis migratoria del país sigue su curso con detenciones indiscriminadas, cuestionables arrestos y deportaciones, niños enfrentando crisis de salud física y mental dentro y fuera de centros de detención, familias divididas, y un impacto real sobre nuestra economía y nuestros derechos civiles básicos.
Trump nos tiene acostumbrados al reality show diario que es su presidencia. Pero esto va más allá de deponer un régimen totalitario sin una amenaza inminente, o sentar las bases para “liberar” a un pueblo. También se trata de desviar la atención de los temas de turno que le son incómodos.
Es tratar de pasar la página de los archivos Epstein, por ejemplo, o de una política migratoria extrema, desordenada y cruel que ha resultado en la muerte a tiros de dos ciudadanos estadounidenses en Minneapolis, Minnesota, en decenas de muertes en centros de detención, en el uso indiscriminado de perfiles raciales, y en un asalto contra los derechos y las libertades de todos, ciudadanos e inmigrantes.
El congresista republicano de Kentucky, Thomas Massie, lo describió así en sus redes sociales: “PSA: Bombardear un país al otro lado del mundo no hará que desaparezcan los archivos de Epstein, al igual que tampoco lo hará que el Dow supere los 50,000 puntos”.
Y es que Trump y su equipo han dado múltiples justificaciones para conducir, junto a Israel, el ataque a Irán, que como resultado, ha lanzado sus propias ofensivas contra varios países de la región. Trump ha dicho que Irán estaba a punto de construir un arma nuclear, que sus armas de largo alcance podían alcanzar a Estados Unidos; y que el pueblo iraní debe tomar control de su gobierno.
Si suena caótico es porque lo es. La propia inteligencia del gobierno ha desmentido algunos de estos argumentos y supuestamente no hay planes de enfrascarse en el cambio de régimen. Asimismo, el pueblo estadounidense no apoya una guerra para la cual no hay justificación inmediata y convincente. Tampoco hubo autorización del Congreso.
Y si sus consecuencias comienzan a manifestarse en el bolsillo de votantes ya golpeados económicamente por los altos costos de la comida, vivienda, y salud a ocho meses de las elecciones intermedias, Trump seguiría sumando problemas a su lista.
Además, esta guerra supone potenciales problemas de seguridad cuando el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) no está totalmente financiado porque republicanos y demócratas no han acordado los mecanismos para garantizar que los agentes de ICE y CBP, que encabezan la guerra interna antiinmigrante, no recurran a la violencia y respondan por sus actos, como las muertes de los ciudadanos Renee Nicole Good y Alex Pretti.
Kristi Noem, secretaria del DHS, testificó ante el Comité Judicial del Senado, y no se retractó de haber llamado a Good y Pretti “terroristas domésticos” sin ninguna prueba.
Mientras el tranque por controlar cómo operan ICE y CBP continúa, el DHS sigue sin fondos para operar agencias como FEMA, el Servicio Secreto, TSA, y otras.
A eso se suma que el departamento desvió fondos y personal de estas agencias para destinarlos a labores migratorias a pesar de que ICE y CBP están súper financiadas por la ley One Big Beautiful Bill de 2025. De hecho, la ley concede 75,000 millones de dólares solamente para ICE fuera del presupuesto tradicional de 10,000 millones de dólares anuales.
Pero hay republicanos que quieren que algunos de esos fondos de ICE y CBP se desvíen para, por ejemplo, pagar los salarios de los agentes de TSA durante el cierre.
En resumen, ICE y CBP tienen con qué seguir su cruzada de detenciones, deportaciones, abusos en centros de detención y compra de almacenes para encerrar inmigrantes cual si fueran mercancía.
Mientras Trump hace un llamado al pueblo iraní a manifestarse y tomar las riendas de su destino, aquí golpean, echan gas lacrimógeno o le fabrican casos a quienes se manifiesten contra los violentos operativos migratorios en ciudades a través del país.
A diario surgen reportes de la crueldad sin par en centros de detención por la falta de cuidados médicos adecuados y oportunos, incluso para niños. El año pasado más de 30 inmigrantes murieron bajo la custodia de ICE. En enero de este año fueron otros seis y la lista va en aumento.
Y es que con toda proporción guardada, la guerra en Irán no borra la guerra interna que se está librando en Estados Unidos contra los inmigrantes y los ciudadanos que los apoyan.
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