Padres hispanos con hijos en fuerzas armadas preocupados porque los manden a Irán
Están con 'el Jesús en la Boca; temiendo que los envíen a pelear en la guerra en el medio oriente
Las acciones militares de EE.UU. e Israel en Irán despiertan preocupación entre los padres con hijos en las fuerzas armadas. Crédito: Vahid Salemi | AP
Con ‘el Jesús en la Boca’ se la llevan los padres latinos con hijos en las fuerzas armadas desde que el 28 de febrero, Estados Unidos e Israel lanzaron el operativo militar Furia Épica, un ataque conjunto contra objetivos en Irán.
Si bien los padres saben que al aceptar sus hijos ser parte de la milicia, están dispuestos a dar la vida por la defensa de la patria, no pueden evitar sentirse aterrorizados ante el temor de que sean desplegados al Medio Oriente, y puedan encontrar la muerte
“Es obvio que no quiero que manden a mi hija; y yo me siento muy mal. Apenas entró al Navy en septiembre, cuando acabó la preparatoria. Se encuentra en Pensacola, Florida”, dice Martha Leticia Enriquez Pérez, con una hija de 18 años en la Armada estadounidense conocida como Navy.
“No me ha dicho nada que la puedan enviar, pero a unos compañeros suyos ya les dijeron que los van a mandar a Irán”, comenta angustiada esta madre.
Incluso dice que su hija estuvo a punto de que la enviaran a Venezuela cuando empezó el movimiento militar de Estados Unidos contra ese país.
“Ya le habían dicho que la mandarían a Venezuela; y entonces yo la notaba tensa”, comparte.
Martha Leticia dice que trata de no pensar en que su hija pueda ser desplegada a Irán.
“Ella es mi hija mayor, tengo otras dos hijas de 17 y 15 años. No estaba en sus planes ir a la Navy. Todo cambió cuando la llamó un recluta y la convenció. Nosotros no queríamos pero ella tuvo la última palabra”.
Gudelia Cruz tiene un hijo de 21 años que lleva tres años con los Marines; y ahora se encuentra estacionado en Carolina del Norte.
“Aunque mi hijo me dice que no me preocupe, no lo puedo evitar. Yo traté de evitar que se uniera a los Marines, le dije de todos los peligros y de como muchos regresan afectados de las guerras, pero él tomó la decisión y no nos quedó otra más que apoyarlo”.
Gudelia dice que ella solo le pide a Dios que guarde y proteja a su hijo, pero todos en la familia “estamos muy preocupados”.
En la Guerra en Irak entre 2003 y hasta que se retiraron en 2011, murieron más de 4,400 militares en la Operación Iraqi Freedom, con más de 31,000 heridos.
Según el Instituto D’Aniello para Veteranos y Familias Militares, alrededor de 450 latinos murieron en Irak.
Otras estimaciones sitúan el número total de muertes latinas en aproximadamente 477, lo que representa poco menos del 11 % del total de bajas estadounidenses en el conflicto, según Latinos LEAD.
Entre ramas específicas como la Infantería de Marina, la tasa fue mayor, ya que los hispanos representaron alrededor del 14 % de los 969 marines fallecidos.
Susana Mendoza, una madre quien perdió a su hijo en la guerra de Iraq, en 2006 cuando el muchacho tenía 22 años y estaba asignado al Primer Batallón de la Marina, tiene los nervios de punta a partir de que comenzó la guerra en Irán.
“Estoy muy preocupada porque tengo otro hijo militar que es comandante y está basado en Okinawa”, comenta.
Dice que su hijo le pide mantener la calma, porque según le dice no se prevé que lo despachen a Irán.
“Ya tiene 40 años, y aunque ya no es jovencito, como comandante de la Marina corre el riesgo de que lo envíen a Irán al mando de algún grupo”, dice esta madre.
“Él en el verano va a cumplir 20 años con la Marina, y ya puede pensionarse, y estoy pidiendo a Dios, que no lo vayan a mandar a Irán para que pueda regresar sano y salvo”.
Sin embargo, tras la pérdida de un hijo en Iraq, vive angustiada ante la posibilidad de que el conflicto en el Medio Oriente se extienda y su hijo sea desplegado.
Hasta el 3 de marzo seis militares estadounidenses habían muerto en el conflicto con Irán, según el Comando Central de Estados Unidos.
Las muertes son atribuidas a un ataque con drones contra un centro de operaciones tácticas fortificado en Kuwait; al menos otros cinco soldados estadounidenses resultaron gravemente heridos en los ataques.
Las bajas se produjeron tras el lanzamiento de la “Operación Furia Épica”, la campaña militar conjunta de EE. UU. e Israel contra Irán.
Cuatro de los seis soldados fallecidos han sido identificados como miembros del 103 Comando de Sostenimiento, con sede en Des Moines, Iowa.
Por otro lado, el operativo en territorio iraní ha resultado en 555 personas muertas y 747 heridos; y la muerte del líder supremo Ali Khamenei.