Estudio vincula consumo de cierto tipo de antibióticos con un mayor riesgo de ataques de pánico
Se reportó un aumento de seis veces en ataques de pánico entre los que usaban fluoroquinolonas comparado con azitromicina. La ciprofloxacina mostró mayor riesgo
Blister de ciprofloxacina para el tratamiento antibacteriano. Crédito: MDV Edwards | Shutterstock
Un reciente estudio publicado en el Journal of Antimicrobial Chemotherapy establece una relación potencial entre las fluoroquinolonas y un incremento en el riesgo de ataques de pánico. Este análisis se basa en una revisión sistemática de 12 estudios y un metaanálisis, que incluye datos de informes de seguridad obtenidos a través de la base de datos de la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA).
Los resultados muestran que la prevalencia de ataques de pánico durante los ensayos clínicos varió entre el 0.5 % y el 1.8 %. En el análisis de la FDA, se reportó un aumento de seis veces en los ataques de pánico entre los que usaban fluoroquinolonas comparado con la azitromicina, y de doce veces comparado con trimetoprima-sulfametoxazol. La ciprofloxacina mostró el riesgo más elevado.
Implicaciones y consideraciones
A pesar de las evidencias, los investigadores subrayan que no se puede concluir una relación causal debido a la naturaleza no verificada de los informes a la FDA.
No obstante, sugieren que los hallazgos justifican una investigación más profunda utilizando datos a nivel poblacional para comprender el impacto de estos antibióticos en la salud mental.
Los pacientes con antecedentes de trastornos psiquiátricos previos o vulnerabilidad neuropsiquiátrica son los más propensos a experimentar ataques de pánico al tomar fluoroquinolonas. Las reacciones adversas neuropsiquiátricas, como ansiedad aguda o pánico, se han asociado especialmente en adultos de 30 a 59 años, según revisiones de la FDA. Estos efectos pueden ocurrir independientemente de la edad, pero se enfatiza precaución en quienes tienen factores de riesgo preexistentes.
Otros síntomas relacionados
El uso de fluoroquinolonas, como ciprofloxacino o levofloxacina, se ha asociado con varios síntomas de salud mental según reportes regulatorios y estudios.
Síntomas neuropsiquiátricos comunes:
- Ansiedad, ataques de pánico y nerviosismo.
- Depresión, incluyendo exacerbación de síntomas preexistentes.
- Insomnio, pesadillas y dificultad para dormir.
Efectos cognitivos y de percepción:
- Niebla mental, confusión y deterioro de la memoria.
- Mareos, aturdimiento y problemas de concentración.
- Despersonalización y alucinaciones en casos graves.
Riesgos graves:
Estas reacciones pueden incluir ideación suicida o comportamientos suicidas, lo que ha llevado a advertencias de la FDA y otras agencias. Se recomienda suspender el medicamento ante cualquier cambio de humor significativo.
Recomendaciones para médicos, cuidadores y pacientes
Recomendaciones para médicos:
- Usar fluoroquinolonas solo cuando no haya alternativas igual de eficaces y seguras, especialmente en infecciones leves o moderadas (sinusitis, exacerbación de bronquitis crónica, ITU no complicada).
- Valorar antecedentes de trastornos mentales, ideación o intentos suicidas, epilepsia, otras enfermedades neurológicas y consumo de psicofármacos antes de prescribirlas; evitar su uso si hay antecedentes de reacciones psiquiátricas con fluoroquinolonas.
- Informar explícitamente al paciente (y familia si aplica) sobre el posible riesgo de síntomas psiquiátricos que pueden aparecer incluso tras pocas dosis: insomnio, agitación, ansiedad intensa, confusión, cambios bruscos de ánimo, alucinaciones, depresión, ideas de hacerse daño o suicidio.
- Indicar que suspendan de inmediato el antibiótico y consulten urgencias/servicio médico si aparecen síntomas de este tipo, y estar preparado para cambiar a un antibiótico no fluoroquinolona y derivar a psiquiatría si es necesario.
- Extremar precauciones en adultos mayores, pacientes con enfermedad renal, trasplantados y en quienes usan corticoides sistémicos o tienen comorbilidades múltiples, pues son más vulnerables a efectos en sistema nervioso central.
- Documentar en la historia cualquier evento adverso psiquiátrico asociado y reportarlo al sistema de farmacovigilancia correspondiente.
Recomendaciones para pacientes y cuidadores:
- Leer completo el prospecto, prestando atención a la sección de efectos sobre el sistema nervioso y la salud mental.
- Estar atentos durante el tratamiento (y pocos días después) a: nerviosismo fuera de lo habitual, ataques de pánico, insomnio marcado, irritabilidad intensa, tristeza profunda, pensamientos pesimistas, ideas de hacerse daño o de acabar con la vida, alucinaciones o sensación de “perder el juicio”.
- Suspender el medicamento y contactar de inmediato a un servicio de salud (o acudir a urgencias) si aparece cualquiera de estos síntomas; no esperar a que se “pase solo”.
- Informar al médico, antes de iniciar el antibiótico, si se tiene diagnóstico previo de depresión, trastorno bipolar, ansiedad, psicosis, abuso de sustancias, intentos de suicidio, epilepsia u otros trastornos neurológicos.
- No tomar otros medicamentos por cuenta propia (p. ej., sedantes, ansiolíticos, hipnóticos) para manejar estos síntomas sin consultar, ya que pueden enmascarar la reacción o interactuar con el antibiótico.
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