Ronda Política: La estrategia demócrata para rasurar a candidatos de color
Al parecer están planchando el terreno para que dos millonarios sean favorecidos en la elección primaria
Rusty Hicks presiona para que se reduzca el número de candidatos demócratas a gobernador. (Aurelia Ventura/La Opinion) Crédito: Aurelia Ventura | Impremedia/La Opinion
La dirigencia del Partido Demócrata echó a andar un plan basado en encuestas para reducir el número de candidatos demócratas para gobernador de California, y rasurar a los candidatos de color.
La gran pregunta es si se trata de un plan bien intencionado porque de verdad temen que los dos candidatos republicanos pasen a la segunda ronda, lo cual no suena lógico en un estado demócrata; o si es una estrategia para favorecer a un candidato del norte del estado concretamente al congresista Eric Swalwell.
Primero fue la carta abierta del líder demócrata Rusty Hicks invitando a aquellos con menor puntaje en los sondeos a salirse de la contienda; pero nadie le hizo caso, bueno salvo uno. El exasambleísta Ian Calderón, quien no aparecía en las encuestas, ni en los niveles más bajos, abandonó la competencia, y se sumó al congresista Swalwell.
Pero como aún quedan ocho demócratas, Hicks anunció una serie de encuestas para evaluar quiénes tienen mayores probabilidades de ganar, para que supuestamente cuando los contendientes vean los resultados, y observen que no existe oportunidad para ellos, claudiquen en su intento por ser gobernador.
Por qué se desató esta jungla de demócratas deseosos de gobernar el estado dorado. Muchos dicen que porque no hay un solo candidato lo suficientemente fuerte. Por tanto, hay quienes piensan que si la exvicepresidenta Kamala Harris se hubiera lanzado; o incluso si el mismo senador Alex Padilla hubiera sido el candidato, el resto de contendientes se habría hecho un lado. Estaría por verse.
La realidad es que tenemos a ocho demócratas que por ahora han desafiado a la cúpula, y han decidido mantenerse en la raya.
En lo que vemos si algunos de los aspirantes se salen o no, los ataques entre ellos están a la orden del día.
El alcalde Antonio Villaraigosa lanzó formalmente su campaña en Los Ángeles, en un evento al que lo acompañaron sus aliados políticos: la alcaldesa Karen Bass, el exlíder de la Asamblea, Fabián Núñez, el presidente del Concejo de Los Ángeles, Marqueece Harris Dawson; y la exasambleísta Wendy Carrillo; y cada que puede, lr lanza una estocada a su oponente Xavier Becerra para presionarlo a que le deje el camino libre.
En tanto, el multimillonario Tom Steyer atacó a Swalwell, diciendo que no vive en California sino en Washington D.C. donde compró una casa, y está registrado para votar en Livermore, en una propiedad de la que solo es un residente de papel, de acuerdo a Steyer. Así que si es electo, surgirían preguntas sobre su legitimidad, las cuales serían aprovechadas por la Administración Trump.
En respuesta, Swalwell y sus abogados presentaron una declaración jurada argumentando que tiene una propiedad en renta en Livermore desde junio de 2017. La casa por cierto es de su cuñada quien fuera su subjefa de campaña.
Steyer ha invertido $79 millones de su propio dinero en anuncios para atacar a Swalwell.
Por alguna razón todo este entramado que está construyendo la cúpula demócrata en California para rasurar la lista de aspirantes a gobernador, da la impresión de que tiene como trasfondo favorecer a un candidato que desde el principio, como por arte de magia, pese a ser un desconocido más allá de los demócratas más intensos, se coló al primer lugar en los sondeos.
Y Swalwell ha mandado a sus emisarios a tocar las puertas de los hogares de los líderes de la comunidad latina en Los Ángeles para convencerlos de que él es la mejor opción para gobernador.
Algunos expertos consideran que los demócratas del norte del estado que han mantenido el control político durante décadas, no quieren que el candidato a gobernador salga de ninguna minoría étnica.
Pero es hora de que el Partido Demócrata sea más inclusivo, y no siga permitiendo que solo los candidatos millonarios, alejados de la realidad de la mayoría de los californianos, sean gobernadores del estado.
Misteriosamente los dos candidatos más ricos de la contienda, Steyer y Swalwell, siempre salen en los primeros lugares de los sondeos. Poderoso Caballeroso es Don Dinero en el terreno electoral.