Enciclopedia Británica demanda a OpenAI por violar derechos de autor
OpenAI es acusada de llevar a cabo una violación masiva de derechos de autor al hacer scrapping de contenido protegido para entrenar a ChatGPT
La demanda presentada en contra de OpenAI los acusa de utilizar sin autorización miles de artículos protegidos por derechos de autor para entrenar a su modelo de IA Crédito: Shutterstock
La histórica Enciclopedia Británica y su filial Merriam-Webster acaban de iniciar una batalla legal contra el gigante de la inteligencia artificial, OpenAI. La demanda acusa a la compañía de Sam Altman de cometer una infracción masiva de derechos de autor. Afirman que la empresa tecnológica utilizó su valioso contenido sin pedir permiso alguno.
Esta acción legal representa un nuevo dolor de cabeza para los creadores de ChatGPT. Según los documentos presentados en los tribunales, la editorial dueña de Merriam-Webster conserva los derechos de casi cien mil artículos en línea. Este inmenso archivo fue presuntamente extraído mediante técnicas de raspado de datos.
El propósito de esta recolección masiva habría sido entrenar los grandes modelos de lenguaje de la compañía tecnológica. Todo esto ocurrió sin que los dueños del material original recibieran compensación o fueran consultados. Lamentablemente el documento oficial no detalla el monto económico que la editorial exige como reparación.
El impacto de esta tecnología en los medios
La demanda señala problemas muy concretos sobre cómo opera ChatGPT en la actualidad. Los abogados acusan a la plataforma de generar respuestas que contienen reproducciones textuales completas o parciales de sus definiciones y textos enciclopédicos. Esto perjudica directamente el tráfico web de los creadores originales.
Un punto técnico crucial es el uso de una herramienta conocida como generación aumentada por recuperación. Este sistema permite que la inteligencia artificial escanee internet y bases de datos para buscar información actualizada. La demanda sostiene que esta función sustituye y compite directamente con el contenido de los editores.
El daño va más allá de los ingresos perdidos por falta de visitas web. La editorial advierte que las herramientas automáticas privan a los medios de los recursos necesarios para sobrevivir. Aseguran que esta dinámica amenaza el acceso público a información en línea confiable y de alta calidad.
Además de los derechos de autor existe una preocupación grave por las llamadas alucinaciones de la inteligencia artificial. La empresa acusa a OpenAI de violar la Ley Lanham sobre marcas registradas. Esto ocurre cuando el sistema inventa datos falsos y los atribuye erróneamente a la Enciclopedia Británica.
Una ola de demandas contra la empresa creadora
Este conflicto legal no es un caso aislado en la industria tecnológica actual. La histórica enciclopedia se suma a un grupo cada vez mayor de editores y escritores que buscan justicia. Todos comparten la misma queja sobre el uso no autorizado de sus obras literarias y periodísticas.
Grandes nombres de los medios de comunicación ya han tomado medidas similares en los últimos meses. Entre los demandantes se encuentran periódicos como el New York Times y gigantes digitales como Ziff Davis. Esta última empresa es propietaria de marcas reconocidas como Mashable y PC Mag.
A esta cruzada legal se han sumado más de una docena de periódicos en Estados Unidos y Canadá. Medios importantes como el Chicago Tribune o el Toronto Star lideran esta ofensiva corporativa. Cabe destacar que la propia Británica mantiene otra demanda pendiente contra Perplexity por motivos muy similares.
Hasta el momento de la publicación original de esta noticia, la empresa tecnológica guardó silencio. Los responsables de desarrollar ChatGPT no respondieron a las solicitudes de comentarios emitidas por la prensa especializada. Esta falta de respuestas oficiales deja varias interrogantes sobre su futura estrategia legal.
El complejo panorama legal sobre inteligencia artificial
El futuro de este tipo de juicios es bastante incierto para todas las partes involucradas. Actualmente no existe un precedente legal fuerte que defina si el entrenamiento de modelos de lenguaje constituye realmente una infracción de derechos de autor. Los tribunales recién comienzan a explorar este terreno.
Sin embargo, un caso reciente ofrece ciertas pistas sobre lo que podría pasar. La empresa Anthropic logró convencer a un juez federal de que el uso de contenido para entrenamiento de datos es legal. El magistrado consideró que este uso es lo suficientemente transformador bajo la ley actual.
Pero esa victoria legal vino acompañada de un duro castigo financiero para la compañía. El mismo juez determinó que Anthropic violó la ley al descargar millones de libros ilegalmente en lugar de pagar por ellos. Esto resultó en un acuerdo de compensación de $1,500 millones de dólares para los escritores afectados.
Este antecedente millonario demuestra los enormes riesgos financieros que enfrentan las empresas del sector tecnológico. Si los jueces determinan que la extracción de datos web es ilegal, las multas podrían ser devastadoras. Las startups que desarrollan estos sistemas necesitarán revisar urgentemente sus métodos de recolección.
El desenlace de esta batalla entre la Enciclopedia Británica y los creadores de ChatGPT marcará un hito. Definirá las nuevas reglas del juego entre las empresas de inteligencia artificial y los creadores de contenido tradicional. Mientras tanto el debate sobre la ética en la innovación tecnológica sigue creciendo de forma imparable.
Sigue leyendo:
• OpenAI presentó GPT‑OSS: sus nuevos modelos de inteligencia artificial abiertos para todos
• OpenAI quiere que las apps de tu móvil sean tan inteligentes como ChatGPT
• Adiós al reinado de OpenAI: Sam Altman está “preocupado” por Google y Gemini 3